Sánchez mantiene en la sombra el fondo de su pacto con ERC
El líder socialista da categoría de anuncio a la creación de una mesa bilateral y dice después que ya está previsto en el Estatut
Sánchez se refiere a las decisiones de la JEC como «zancadilla» y «artimaña jurídica» de la derecha
Investidura de Pedro Sánchez en directo
Tras cinco horas de debate de investidura, el fondo del acuerdo rubricado entre PSOE y ERC sigue siendo una incógnita. Ni en su discurso inicial de casi dos horas ni en los cara a cara que el candidato a presidente del Gobierno ha mantenido con los líderes del PP, Pablo Casado, y Vox, Santiago Abascal, ha quedado esclarecido en qué consiste y qué alcance real tiene el pacto con el separatismo catalán.
Al referirse a este acuerdo, Pedro Sánchez ha insistido una y otra vez que el diálogo se enmarcará siempre dentro de la ley . Pero ha terminado diciendo una cosa y su contraria al dar primero categoría de anuncio a la creación de una mesa bilateral de negociación en su discurso de apertura, para luego aseverar a Casado que esa interlocución está ya prevista no solo en el Estatut de Cataluña sino también en los de varias comunidades autónomas.
El presidente en funciones también ha lanzado un cerrado alegato a favor de la negociación y el diálogo con Cataluña como única vía posible resolver lo que ahora considera un «conflicto político». Y en este marco ha llegado a defender la necesidad de «superar la judicialización y dejar atrás la deriva judicial». Una frase que «pasará a los anales de la leyenda negra española», ha pronosticado Casado.
El gesto del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, sonriendo con satisfacción y aplaudiendo a Sánchez cuando éste defendió la negociación con el independentismo catalán ha venido a respaldar los temores expresados por Casado y Abascal respecto a que esa negociación es una cesión más allá de la interlocuación prevista en el Estatut.
«Qué desvergüenza firmar un pacto que degrada a España a nivel de autonomía, que vulnera la legalidad, que rompe la soberanía nacional», ha cargado el presidente del PP, anticipando una oposición «firme e inflexible frente al atropello que pretende perpetrar».
Lanzando un aviso similar, Abascal ha avanzado una «oposición total y frontal» al nuevo proyecto «antiespañol y anticonstitucional» que saldrá adelante el próximo martes. «Frenaremos su plan liberticida y lo haremos en esta Cámara en los tribunales y en las calles», ha espetado desde la tribuna de oradores.
El presidente de Vox ha arrancado su intervención reclamando la detención de Torra y dirigiendo a Sánchez una retahíla de descalificaciones poco propias de la tribuna de oradores. Desde «fraude» a «mentiroso» pasando por «estafador» o «villano de cómic.
Sánchez también eludido enfrentar el resto de contradicciones que rodean a su investidura. Se ha limitado a argumentar su acuerdo con Unidas Podemos en «el mandato de los españoles de que debemos ponernos de acuerdo», pasando por encima de que esa misma aritmética arroja otra mayoría posible: la de un gobierno socialista en solitario apoyado de manera externa por el PP, tal y como le ha recordado Casado. «No nos responsabilice a los demás de sus decisiones libres y voluntarias», le espetó.
Casado pide el 155 contra Torra
El debate de investidura de Pedro Sánchez ha albergado tensión desde el primer minuto ofreciendo una muestra de los derroteros que ha seguido la sesión este sábado en el Congreso de los Diputados.
[ Sigue en directo el debate de investidura de Sánchez ]
Una jornada que ha dejado una seria advertencia del presidente del PP a Sánchez. «Si Torra no cesa en su cargo en las próximas horas debería enviarle un requerimiento y si mantuviera el desacato activar de inmediato el artículo 155» ya que no hacerlo, entiende Casado, podría constituir una prevaricación. «Le aseguro que actuaremos contra usted con la misma firmeza que contra Torra», ha avisado.
Sánchez busca la confrontación
Tras unas primeras frases para proclamar su compromiso con la unidad de España y la Constitución, el candidato socialista ha buscado la confrontación con los grupos de la derecha a los pocos minutos de tomar la palabra, abriendo la puerta al establecimiento de nuevos cordones sanitarios. «No pediremos a nadie que renuncie a sus principios sino que renuncie a su sectarismo», ha advertido en clara alusión a PP, Vox y Cs.
Sánchez les ha atacado a los tres acusándoles de cruzarse de brazos ante la coalición de los socialistas con Unidas Podemos y el acuerdo posterior con ERC. Obviaba así que el presidente del PP, Pablo Casado , telefoneó a Sánchez la noche del 10 de noviembre tras conocer el resultado electoral y éste no le cogió el teléfono.
Pero también que la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, le pidió una reunión después de la firma con el secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, y que su respuesta fue que no había nada que negociar.
Ahondando en esta argumentación, Sánchez ha asegurado sentir «pesar» porque las fuerzas de la derecha se hayan «negado a prestar la menor contribución a la gobernabilidad de España» .
«Si sus temores no son fingidos, no alcanzo a entender que no muevan un dedo para evitar que suceda (el pacto con ERC)», ha espetado el presidente del Gobierno en funciones provocando las protestas en las bancadas del PP, Vox y Cs.
El debate ha arrancado marcado por las consecuencias que pueda tener la decisión de la Junta Electoral Central de inhabilitar al presidente de la Generalitat, Quim Torra , y cesar como eurodiputado al líder de ERC, Oriol Junqueras .
Sánchez no ha incluido, de momento, valoraciones directas pero sí ha aludido a las «artimañas jurídicas» y «zancadillas de las últimas horas que estamos viendo de la derecha».
Tras repasar su programa de gobierno sin incluir nuevos anuncios, el líder socialista ha cerrado su discurso reivindicando el diálogo como la herramiena para volver a «reconciliar la política con la calle» y recuperar «la cultura del acuerdo». Amparado en ello, ha pedido los representantes parlamentarios que sus intervenciones no contribuyan «a que la convivencia se resienta». «No traslademos mas división a la calle, más discordia a las empresas, mas división a las familias. Eso también es patriotismo», ha reclamado en cierta contradicción con su intervención.
Menos preparación para Casado
Tras la intervención de Sánchez, la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, ha abierto el receso reglamentario y ha fijado la reanudación del debate a las 12:30 horas.
Es decir, que el presidente del PP, Pablo Casado, solo dispondrá de una hora y cuarenta minutos para preparar su intervención cuando lo habitual es que la Presidencia conceda un receso mínimo de dos horas al líder de la oposición.
El tiempo no está fijado en el Reglamento de la Cámara pero las dos horas mínimas es la regla que se entendía hasta ahora de cortesía parlamentaria.
Batet permite otro polémico acatamiento
Antes de que el presidente del Gobierno en funciones tomara la palabra, la decisión de la Junta Electoral ha entrado en el pleno de la mano del diputado y abogado de Puigdemont Jaume Alonso-Cuevillas .
El parlamentario independentista tenía pendiente acatar la Constitución y lo ha hecho reivindicando el derecho a la autodeterminación de los pueblos pero también criticando veladamente las resoluciones del organismo electoral. A pesar de ello, la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet , ha entendido que el juramento era acorde con la legislación pese a entrar en contradicción con los preceptos de la Constitución.
Tras la intervención de Alonso-Cuevillas ha solicitado la palabra la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo , para solicitar a Batet la lectura del acuerdo alcanzado entre PSOE y ERC para la apertura de un diálogo bilateral. Pretensión que la presidenta de la Cámara ha rechazado de plano argumentando que ese documento es público y conocido.
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