Baleares reconoce que el catalán es una traba para encontrar sanitarios
Dará más de 2.200 plazas fijas a interinos sin pedir el requisito lingüístico ante la falta de personal
Armengol, que defendía que el idioma no era una barrera, modera su perfil a cuatro meses de las elecciones
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La enorme dificultad para encontrar sanitarios en Baleares, sumada a la necesidad de moderación de los socialistas de cara a las elecciones de mayo, han suavizado súbitamente el perfil catalanista del Govern que dirige Francina Armengol. Ahora ya no se exige un título ... de catalán, sino que se confía en que los médicos y enfermeros aprendan la lengua por voluntad propia.
Los socios de la líder socialista, los nacionalistas de Més y Podemos, han puesto el grito en el cielo e incluso amenazan con dimisiones, pero el PSOE balear no cede: todos los interinos que se quieran convertir en fijos no deberán tener el catalán. Y el resto, tampoco si hay déficit en su especialidad. En realidad, es lo mismo que lleva haciendo la conselleria de Salud, controlada por el PSOE, de puertas adentro desde hace tiempo, pero ahora cambia el discurso ante la opinión pública.
Hasta ahora, la voluntad férrea era exigir el catalán porque, decían, no afectaba a la contratación de sanitarios. «Por cada médico que se va [por el catalán], llegan ocho», presumió la consellera de Salud, la socialista Patricia Gómez en años anteriores. De este modo, además, tenían contentos a nacionalistas y Podemos. Sin embargo, la cercanía de las elecciones ha cambiado el discurso del PSOE, que quiere mostrarse más moderado con la lengua propia respecto a sus socios para captar votos más próximos al centro y al regionalismo.
Armengol ha pasado de atacar al PP por quitar el requisito a defender esta medida. En julio de 2012 escribió en su Twitter: «¡El PP acaba de eliminar el derecho de los ciudadanos de las Islas a ser atendidos en catalán por la Administración pública! Vergüenza, caballeros», en contra de que el catalán dejara de ser requisito en la Función Pública y pasara a ser un mérito con el gobierno del PP. Tras dos legislaturas de mandato consecutivas, la socialista asume implícitamente que el catalán es una traba para captar profesionales y habla ahora impulsar cursos y otras «medidas» voluntarias para fomentarlo.
9.000 solicitudes
De este modo, Baleares hará fijos a 2.283 médicos y enfermeras interinos sin pedirles ningún conocimiento del idioma. Salud ha recibido 9.000 solicitudes de estas categorías para hacerse con una plaza fija en la sanidad pública de Baleares en el proceso de estabilización de empleados públicos interinos que se cerrará a finales de este año. Este concurso se convoca después de que la justicia europea fallara contra el abuso de la temporalidad de plazas en España.
En las bases de la convocatoria en Baleares se exonera a médicos y enfermeras de acreditar el nivel B2 de catalán, reconociendo que estas dos categorías profesionales son deficitarias. El requisito sí será obligatorio para el resto de profesionales como celadores o auxiliares.
La negativa del PSOE ha provocado una guerra abierta con Més, y presenta un horizonte judicial con recursos de la entidad independentista Obra Cultura Balear (OCB) y el sindicato STEI, lo que pondría en peligro la estabilización de interinos de sanidad. Ambas entidades consideran que se está incumpliendo la normativa vigente. La consellera de Salud advierte de que ya «no hay marcha atrás» porque el plazo de presentación se cerró el pasado lunes.
Por decreto
La exigencia del catalán en la sanidad pública se plasmó por decreto en marzo de 2018 cuando el tripartito implantó el requisito, incluyendo una moratoria de dos años para acreditar el título. Este plazo se suprimió cuando la normativa fue tumbada por la Justicia en enero de 2020, ya que modificaba una ley mediante un decreto y además privaba del derecho a la carrera profesional a los profesionales que no aprobasen el catalán. Así que el Govern aplica de nuevo la Ley de Función Pública, una norma más estricta que el decreto sanitario que impone el catalán a todos los funcionarios, aunque permite hacer excepciones en caso de déficit de personal, lo que ha servido para ir haciendo la vista gorda con los médicos y enfermeras estos últimos años.
Aun así, faltan sanitarios. El Sindicato Médico de Baleares (Simebal) calcula que en el archipiélago se necesitan unos 850 doctores, entre especialistas y Atención Primaria. Por eso, exigir el conocimiento del catalán a los profesionales de la sanidad, muchos de ellos procedentes de fuera de las Islas, le parece una «irresponsabilidad» que pone en peligro la asistencia sanitaria.
Los datos
Se necesitan 850 médicos
El Sindicato Médico de Baleares (Simebal) calcula que en Baleares se necesitan unos 850 doctores, entre especialistas y Atención Primaria. Por eso, exigir el conocimiento de catalán les parece una «irresponsabilidad».
Faltan 3.000 enfermeras
El Sindicato de Enfermería reclama 3.000 enfermeras más, contando con auxiliares, para alcanzar la media europea que es de 8,5 profesionales por cada 1.000 pacientes. Este verano se quedaron unos 100 contratos de sustitución de enfermería sin adjudicar.
Medida electoralista
«La sanidad no te puede hacer ganar las elecciones, pero te las puede hacer perder», dice el presidente del sindicato médico, Miguel Lázaro, que cree que este conflicto entre PSOE y Més «está pactado» y habrá que esperar a ver el «desenlace».
Una barrera
El sindicato médico, que defiende que el catalán sea un mérito y no un requisito en la sanidad pública, lleva tiempo advirtiendo de que la exigencia del idioma actúa como una barrera para fidelizar y contratar facultativos.
Baleares lidera la ratio de tarjetas sanitarias asignadas a cada médico de familia con 1.805 frente a la media nacional de 1.371. Eso significa que sólo para llegar a esta cifra se necesitarían 179 facultativos más.
En el caso de las enfermeras, el Sindicato de Enfermería reclama 3.000 más, contando con auxiliares, para alcanzar la media europea que es de 8,5 profesionales por cada 1.000 pacientes. La escasez es tan acuciante que este verano se quedaron unos 100 contratos de sustitución de enfermería sin adjudicar.
Simebal, que defiende que el catalán sea un mérito y no un requisito en la sanidad pública, lleva tiempo advirtiendo de que la exigencia del idioma actúa como una barrera para fidelizar y contratar facultativos. «Puede que Armengol haya consumido realidad y se haya dado cuenta de que el requisito es negativo; bienvenida al club», celebra el presidente del sindicato médico, Miguel Lázaro, que acusa a la dirigente socialista de sobreactuar con el catalán a pocos meses de las elecciones.
«Merece un Oscar»
«Por primera vez, Armengol ha actuado fuera del guion y por eso merece un Oscar», bromea Lázaro, que desconfía de este viraje de la presidenta y cree que la flexibilidad del requisito lingüístico por parte del Govern es una medida electoralista.
«La sanidad no te puede hacer ganar las elecciones, pero te las puede hacer perder», apunta el representante de los médicos, que ve necesario que los políticos defiendan el artículo 43 de la Constitución Española que reconoce el derecho a la protección de la salud. Según Lázaro, todo este conflicto entre PSOE y Més «está pactado» y habrá que esperar a ver el «desenlace».
Hasta ahora, Armengol siempre se ha puesto del lado de sus socios nacionalistas con el tema lingüístico acordando que cualquier sanitario pueda ser denunciado desde la Oficina de Derechos Lingüísticos, gobernada por Més, por no usar el catalán o no permitir hacerlo a los pacientes.
También se acordó exigir que todos los carteles en hospitales y centros de salud estén, como mínimo, en catalán, desde el 1 de octubre. Armengol llegó incluso a desautorizar públicamente su consellera de Salud y reabrió el expediente contra una doctora denunciada por no usar el catalán en una consulta, pese a que el Servicio de Salud avaló que la consulta fue correcta.
Presión del catalanismo
Presión del catalanismo
A cuatro meses de las elecciones y ante el oportuno viraje de Armengol, la presión del catalanismo se intensifica. La universidad pública de Baleares (UIB) acusa al Govern de «violentar la ley, dejar indefensos a los ciudadanos y aplicar una norma que restringe el uso del catalán». El departamento de Filología Catalana, muy combativo contra las políticas lingüísticas del PP en el pasado, advierte a Armengol que no pedir el requisito ni dar una moratoria de dos años para sacarse el título «supone un recorte de derechos lingüísticos de los pacientes y crea desigualdades entre el personal de la comunidad autónoma», ya que el conocimiento del catalán no se aplica de forma igualitaria en todos los colectivos de trabajadores.
El STEI ha presentado un recurso contra las bases generales del proceso de estabilización del Servicio balear de Salud y de todas las convocatorias que suprimen el requisito del catalán. El sindicato independentista alega que la normativa obliga a exigir un nivel de catalán como requisito en todas las convocatorias de los procesos de estabilización de la administración autonómica. Además, niega la falta de profesionales en estas categorías, ya que todas las plazas llevan ocupadas más de tres años.
MÁS INFORMACIÓN
Por su parte, la Obra Cultural Balear da un ultimátum a Armengol para que rectifique de forma inmediata. La organización amenaza con interponer un recurso contencioso administrativo contra las bases generales y las convocatorias específicas que eximen de catalán a médicos y enfermeros.
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