¿Sabe cuál es la protección exacta del filtro de sus gafas de sol de esquiar y si es la correcta? Quizá usted sí, pero el 76% de los aficionados a este deporte no. De hecho, la mitad de los deportistas utiliza de forma habitual gafas de ventisca y entre el 35% y 15% restantes se protege con gafas de sol o con ambas respectivamente.
Emplear un equipamiento de protección visual adecuado es importantísimo, ya que un día de esquí sin protección puede producir ‘oftalmia de nieve' o queratoconjuntivitis, una inflamación de la córnea y de la conjuntiva.
Cuando se esquía, la persona se expone a una sobredosis de radiación ultravioleta, ya que la nieve refleja hasta el 80% de esta, sin contar con que la proporción de radiaciones ultravioleta aumenta un 10% cada 1.000 metros de altitud debido a la disminución de la absorción atmosférica.
De este modo, cuando las condiciones climáticas son desfavorables y dificultan la visión, los esquiadores con un índice de protección inadecuado pierden seguridad y equilibrio. Además, los daños producidos por la luz solar son acumulativos a lo largo de la vida y pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedades en la retina. Por ello, la elección de una buena protección ocular es imprescindible.
Concienciar sobre estos riesgos y sobre la importancia de acudir a los expertos para que nos aconsejen correctamente es lo que pretende la Fundación Visión COI, dedicada a la divulgación de la salud visual y al fomento y desarrollo de la investigación en optometría.