La gala de la 28ª edición edición de los Premios Goya dió para mucho. Unos y otros reflejaron sus deseos sobre la alfombra roja que precede a la entrega de premios, aunque el resultado deparó distinta suerte. La actriz Natalia de Molina pedía poco y se llevó mucho, 'Vivir es fácil con los ojos cerrados' se alzó como la gran triunfadora, y ella misma se llevó el premio a la Mejor Actriz Revelación. Tampoco las tenía todas consigo la actriz Marián Álvarez, que consideró una gran responsabilidad cargar con la etiqueta de gran favorita para hacerse con el premio a la Mejor Actriz Protagonista. Sin embargo, su actuación en 'La herida' encandiló a los académicos y ahora su Goya reposa junto a la Concha de Plata que se llevó en San Sebastián.
La gran sorpresa fue el Goya para el actor Javier Cámara. Todos los medios se habían hecho eco de su falta de premios a pesar de haber estado nominado en seis ocasiones. Incluso el spot de los Goya hacía hincapié en ello. En la alfombra, Cámara se mostraba entre nervioso y divertido cuando se le preguntaba si ya era hora de conseguirlo. Una vez con el cabezón entre sus manos, el actor se emocionó de tal manera que tuvo que parar su discurso en varias ocasiones.