El transbordador Discovery fue lanzado ayer para cumplir una misión clave para las ambiciones espaciales estadounidenses, pese a los temores sobre la seguridad tres años después de la desintegración del Columbia.
La nave, cuyo lanzamiento había sido suspendido el sábado y domingo por el riesgo de tormentas, despegó en medio de una nube de humo blanco y alcanzó la órbita terrestre unos nueve minutos después, para iniciar su camino hacia la Estación Espacial Internacional, en una misión que busca mejorar la seguridad de los vuelos espaciales. Los dos cohetes propulsores de la nave se separaron como estaba previsto del módulo orbital dos minutos después del lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral (Florida), y el transbordador luego se deshizo de su gran tanque de combustible externo.
El lunes, el descubrimiento de una pequeña fisura, de unos 12,5 centímetros, en la espuma aislante del tanque externo de la nave y la pérdida de un trozo amenazaron con una nueva postergación del vuelo, pero la agencia espacial evaluó finalmente que no implicaban un riesgo.
Un trozo de espuma que se desprendió del tanque de combustible externo durante el despegue y perforó el escudo térmico protector del transbordador fue lo que provocó la desintegración del Columbia durante su regreso a la Tierra y la muerte de los siete miembros de su tripulación, en febrero de 2003.