Caza del lobo
Ganaderos gallegos ante el posible veto a la caza del lobo: «Estamos en peligro de extinción»
Los profesionales piden agilizar las ayudas: «Nosotros buscamos una convivencia equilibrada»

La inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección (LESPRE), y por consiguiente la prohibición de su caza, es « una medida desproporcionada », señala Brais Álvarez , técnico coordinador de la Dirección de Vacún de Carne en el ... Sindicato Labrego Galego (SLG). Indica Álvarez que la medida sería injusta, pues el « 95% de las manadas está al norte del Duero » y, concretamente en Galicia, el lobo «no tiene problemas de conservación o supervivencia, por lo que ponerlo en el listado LESPRE es una medida que no va a servir de nada». El problema viene cuando en Galicia la «Xunta informó que hubo 2.400 ataques de lobo a cabeza de ganado», cifra que en realidad podría ser todavía mayor: según Álvarez, hay ataques que ni tan siquiera se llegan a denunciar porque no merece la pena. «Podrían incluso llegar a ser el doble», puntualiza Roberto García , secretario general del sindicato Unións Agrarias.
Con todo, señala Álvarez que hace ocho años que no se organiza una batida de lobo. Es por esto por lo que desde el SLG no creen que la medida promovida desde el Gobierno vaya a tener sentido. Lo que los sindicatos solicitan es, simplemente, « aumentar las partidas presupuestarias para las medidas de prevención » de estos ataques al ganado, reclama el sindicalista.
Los ganaderos, por su parte, se encuentran en una situación límite: «Necesitamos sentirnos escuchados por las administraciones», que son las que «toman decisiones para nosotros, los que vivimos en el rural, pero que no nos tienen en cuenta», refiere Samuel Formoso , ganadero en Vilar de Barrio (Orense). La decisión de incluir al lobo en el LESPRE cayó como un jarro de agua fría entre los ganaderos gallegos, aunque, admiten, «es una cortina de humo , un desvío de atención», sugiere Gemma San Pedro , ganadera de Guntín, en Lugo. «Estamos en peligro de extinción», confiesa Formoso, «y nada me da más tristeza porque esto que yo hago es mi pasión», reafirma en conversación telefónica con ABC.
Las ayudas para paliar los efectos que el lobo causa en el ganado, al menos al parecer de aquellos que están día a día en el rural, « son insuficientes », ya no tanto por la cantidad percibida, si no «por el tiempo que tardamos en cobrarlas», reivindica el ganadero orensano. «El último ataque que sufrí tardé en cobrarlo dos años», afea. «Además de que hay que tener en cuenta que también causa daño emocional ver a un becerro, de apenas quince días, completamente deshecho». «El lobo no es, ni mucho menos, el mayor enemigo del ganadero», apunta San Pedro. Lo que «necesitamos», apoya Formoso, es una «agilización de las ayudas».
Censo real de lobo
Todos coinciden en dos puntos clave. El primero, que es necesario actualizar el mapa del lobo en Galicia , hacer un censo real del animal y de los ataques que hay. Y, segundo, «considero que el Ministerio [de Transición Ecológica] está tomando la decisión demasiado rápido, y le pediría que antes de tomar decisiones patease el campo y mirase el problema real que hay», analiza Formoso.
«Ya no existe la caza del lobo como tal», insiste Juan Orozco, portavoz de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores en Lugo (Asaja). Esto acrecienta también cierto temor a que esta situación pueda traer otras consecuencias peores: « Me da miedo que ocurra como con los incendios, hay muchas medidas preventivas, pero los montes siguen ardiendo ... Basta que prohiban la caza para que la gente ponga veneno y, donde antes moría un animal, ahora muera una manada entera», advierte Formoso. Y aunque no lo justifica en ningún caso, «lo harían por desesperación, porque es un perjuicio económico muy elevado». « Queremos convivir con el lobo , no tenemos nada en su contra, al contrario, buscamos un equilibrio», añaden.
«No olvidemos que los ingresos de un agricultor en Galicia están por debajo de los de un trabajador industrial, por lo tanto descargar sobre la pirámide de rentas más bajas el mantener la diversidad de la fauna no deja de ser una utopía », resuelve. «De pronto, nos dicen que la única decisión que preocupa del lobo no es como resolvemos el problema los ganaderos, si no que haya el doble de fauna», reitera.
Desde el SLG confirman la insuficiencia de las ayudas para paliar los efectos del lobo y responden también a los ecologistas que piden que en lugar de cazar se vallen terrenos o se compren mastines para espantar a los lobos: « Nosotros somos los primeros que decimos que tiene que haber medidas preventivas », pero si se quieren llevar a cabo con garantías los presupuestos destinados por las administraciones estatales y autonómicas tendrían que ser mayores, indica Álvarez.
«Mismas posibilidades»
«No todos tenemos las mismas posibilidades para cerrar nuestras parcelas», puntualiza Iván Raposo , ganadero de Becerreá (Lugo). «Dicen que tener a perros de la raza mastín es beneficioso, pero el coste para mantenerlos también es muy elevado», puntualiza, a la par que se pregunta quién financiaría ese gasto extra.
« Nadie », le respondería Gemma San Pedro si estuviese en esa conversación. Esta ganadera de la localidad lucense de Guntín no tuvo «más remedio que hacer esa inversión»: tiene más de 200 cabras y el lobo atacó con fuerza a su ganado en 2018. « Tuve alrededor de 40 bajas », calcula. «Y decidí invertir y cerrar mis parcelas» perimetralmente y con electricidad, haciendo un gran desembolso y blindándose con siete mastines. Esto hizo que la ganadera ganase «en tranquilidad y calidad de vida». «Pero esa inversión la hice yo porque quise, y porque puedo por las características de mi parcela», puntualiza. «Otros no tendrán la misma suerte que yo».
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