Curri Valenzuela - CHISPAS
Hay vida sin Presupuestos
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No habrá Presupuestos Generales del Estado de 2017. El Gobierno funcionará este año con los Presupuestos del 16 prorrogados después de llegar a la conclusión de que el PSOE no está en disposición de negociarlos y la condición que ponía el PNV para aprobarlos, el control de la política penitenciaria, resulta inasumible para el electorado del PP.
La versión oficial sigue siendo la de que el Ejecutivo aún espera ser capaz de enviar a las Cortes los nuevos Presupuestos antes de que finalice el mes de marzo. La realidad, sin embargo, se impone. El Gobierno ya sabe que el calendario del PSOE, primarias en mayo y congreso en junio, con un partido dividido hasta entonces, hace imposible que los socialistas negocien su contenido antes de mediados del verano, fecha en la que habrá que empezar a hablar de los Presupuestos de 2018.
La única alternativa posible a la de pactar con el PSOE las cuentas del Estado consiste en contar con los votos de Ciudadanos, Coalición Canaria y el PNV. Las conversaciones del Gobierno central con el vasco han fracasado, sin embargo, porque Íñigo Urkullo insistía en querer asumir las competencias penitenciarias, lo que supondría dejar en sus manos el futuro de los presos de ETA que aún cumplen sentencia. «Esa es una línea roja para nuestro electorado», afirma un ministro con competencias en el asunto. El debate interno se ha saldado con el «NO» de Rajoy y lo curioso es que no lo ha anunciado Montoro, sino, como de pasada, el titular de Interior. «No rotundo al acercamiento de los presos de ETA. No lo habrá hasta que entreguen las armas, salden las deudas y pidan perdón», declaró Juan Ignacio Zoido el lunes.
La falta de nuevos Presupuestos no disgusta al Gobierno, ni entorpece su trabajo. Los prorrogados conceden a Montoro cierto margen para gastos extraordinarios como los derivados de sus pactos con Ciudadanos, pero también supone un alivio para el necesario control del déficit. Sin nuevas cuentas no habrá subida del sueldo de los funcionarios ni de las pensiones este año, ni tampoco dinero para grandes inversiones de infraestructuras ni para la mayoría de los costosos proyectos de tipo social que toda la oposición parlamentaria está dispuesta a imponer. Ni siquiera Bruselas va a plantear inconvenientes. Con el Techo de Gasto aprobado, ya es bastante. En vísperas de las elecciones en Francia y Alemania y la crisis del Brexit nadie se va a fijar en que España tira para adelante con los Presupuestos del año anterior.
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