El productor y director de televisión británico Gerry Anderson murió el 26 de diciembre a los 83 años. Se cuentan con los dedos de una mano los medios de comunicación españoles que dieron la noticia. Igual a usted tampoco le dice nada su nombre. Sin embargo, si fue niño o adolescente en los años 60 y 70, le debe seguramente muchos momentos de diversión. Porque Anderson fue, en colaboración con su entonces esposa Sylvia, el creador de series como 'Thunderbirds' -'Guardianes del espacio', en España-, 'Ufo' y 'Espacio 1999', tres hitos de la ciencia ficción televisiva.
"Siempre he estado interesado en la exploración espacial. Cuando era más joven, sólo era un sueño, pero la teoría de los cohetes capaces de viajar por el espacio estaba muy viva. La encontraba muy emocionante", contaba en 2009, un año antes de que le diagnosticaran el mal de alzhéimer. Desde mediados del año pasado, su salud empeoró “dramáticamente” como consecuencia de la enfermedad y el 26 de diciembre falleció "en paz" mientras echaba una cabezada al mediodía, contó aquel mismo día su hijo Jamie en su blog.
Mago de las marionetas
Gerry Anderson (Londres, 1929) empezó a escribir para la televisión en 1950. Siete años después, cuando quebró el estudio para el que trabajaba, fundó AP Films con el cámara Arthur Provis. Su primera producción fue una serie infantil de marionetas, 'Las aventuras de Twizzle'. El protagonista era un niño que podía alargar las extremidades como en noviembre de 1961 empezaría a hacer con todo el cuerpo Reed Richards, el líder de Los Cuatro Fantásticos. Provis abandonó la compañía en 1959 y, un año más tarde, Anderson creó 'Supercar', la primera serie con el sistema electrónico Supermarionitation, que posibilitaba que las bocas de los títeres se abrieran y cerraran en sincronía con lo que decían los actores que les daban voz.
Tres personajes de los 'Thunderbirds', en una de sus misiones.
'Supercar' fue bien, pero el éxito de verdad le llegó con 'Fireball XL5' (1962), que emitió en Estados Unidos la NBC y fue la primera serie que produjo con Sylvia, su segunda esposa y antes secretaria. Localizada a mediados del siglo XXI, cuenta las aventuras de la tripulación de la nave del título, dedicada a patrullar el espacio. Aunque le apasionaba la ciencia ficción y estaba "fascinado por las aeronaves y la tecnología", su hijo Jamie asegura que lo que le llevó al género "originalmente fue que era muy difícil conseguir que los títeres caminaran con naturalidad, así que decidió que podría acelerar la acción si los montaba en vehículos. Y esto último encajaba perfectamente con la ciencia ficción".
Su primera producción en color fue 'Stingray' (1964), protagonizada por un submarino que patrulla los océanos, y entonces un desastre inspiró su gran éxito. El 24 de octubre de 1963, 129 trabajadores quedaron atrapados en la mina alemana de Lengede-Broistedt al inundarse los túneles con medio millón de metros cúbicos de barro tras romperse una piscina de sedimentación. 79 consiguieron escapar hasta la superficie en las primeras horas, y 11 fueron rescatados con vida catorce días después. Uno a uno, ascendieron 59 metros dentro de un tubo con forma de torpedo por un pozo de 52 centímetros de diámetro. Se conoce como el 'milagro de Lengede', pero no lo fue para todos los mineros: 19 murieron en el momento del siniestro y otros 10, mientras esperaban a ser rescatados porque el transporte del equipo pesado necesario exigió demasiado tiempo.
Rescate Internacional
Los 'Thunderbirds' (1965-66) nacieron para dar respuesta inmediata a accidentes como el de la mina alemana. En 2026, el millonario y exastronauta Jeff Tracy, sus hijos y sus colaboradores integran Rescate Internacional, una organización secreta que socorre a víctimas de emergencias. Por si alguien tuviera dudas de su pasión por el espacio, Anderson bautiza a los cinco hijos del protagonista con los nombres de otros tantos astronautas del proyecto Mercury de la NASA: Scott (Carpenter), Virgil (Grissom), Alan (Shepard), Gordon (Cooper) y John (Glenn). La familia Tracy vive en una isla que no aparece en los mapas y sus vehículos, incluida una estación espacial, están siempre preparados para salir al rescate.
El 'Thunderbird 2', a punto de despegar.
El creador de los 'Thunderbirds' tenía claro por qué funcionaban sus aventuras allí donde se emitían. "No hay nada más irresistible que ver a alguien que se le está escapando la vida, sabiendo que no hay nada que puedas hacer para salvarle. Excepto, claro, ¡llamar a Rescate Internacional! Imagina que eres Jeff Tracy y tus hijos están arriesgando sus vidas para salvar a alguien. Por supuesto que te preocuparás, y también lo hacen los espectadores. Suma a eso un grupo de personajes interesantes, incluidos Penelope y Parker, y tienes una buena mezcla para un espectáculo familiar emocionante y responsable", explicaba hace tres años en el canal SyFy.
"'Thunderbirds' fue, sin duda, su serie favorita. En particular, amaba a Parker y el Thunderbird 2", asegura su hijo Jamie. Parker es el narigudo mayordomo de Lady Penélope Creighton-Ward que también conduce su Rolls-Royce rosa, y el 'Thunderbird 2' es la aeronave verde de transporte pesado. Esa nave y el cuartel general de los 'Thunderbirds' fueron juguetes ansiados por los niños del 'baby boom', muchos de los cuales no han olvidado aquellos buenos momentos. "Es sorprendente ver cuántas personas de todas las edades y de todo el mundo han apreciado y disfrutado lo que mi padre creó", dice Jamie Anderson, sobrepasado por las muestras de afecto que le llegan por correo electrónico.
Ataque extraterrestre
Tras la cancelación de 'Thunderbirds' después de dos temporadas, Anderson se embarcó en 'Ufo' (1970-71). Ya con personajes de carne y hueso, narra las peripecias de SHADO, una agencia militar secreta que defiende la Tierra de los extraterrestres. La acción se sitúa en un futurista 1980 y el personaje principal es el comandante Edward Straker (Ed Bishop), un exastronauta que dirige la organización utilizando como tapadera unos estudios de cine. SHADO tiene una variedad de naves equiparable a la de Rescate Internacional y una base en la Luna, cuyo personal femenino viste ajustados monos plateados y lleva pelucas moradas que desaparecen cuando visita la Tierra.
Las encargadas de la vigilancia espacial en la base lunar de 'Ufo'.
Los extraterrestres de 'Ufo' viajan en platillos volantes y vienen a la Tierra para secuestrar humanos y usar sus órganos en trasplantes. Entre ellos y nosotros, sólo está SHADO, y su comandante lo sabe y actúa en consecuencia. Muchas veces, con una frialdad pasmosa. Así, llega a sacrificar a su hijo al dejar que una aeronave que transporta urgentemente unas medicinas que pueden salvarle la vida se desvíe para investigar unos avistamientos de ovnis. A un espectador de 2013, cuando es prácticamente imposible distinguir en la pantalla realidad de ficción, los efectos especiales de 'Ufo' pueden parecerle primitivos, pero eran de lo mejor de la época.
'Ufo' se suspendió cuando Anderson y su equipo trabajaban en la ampliación y rediseño de la base lunar para una segunda temporada. Tras comprobar que los episodios en los cuales la acción se situaba en el satélite atraían más a la audiencia que los localizados en la Tierra, habían decidido llevarse el cuartel general de SHADO a la Luna. Sin embargo, todo se fue al traste cuando el público estadounidense dio la espalda a la serie. Anderson se encontró con una base lunar y sin segunda temporada. Y, de la necesidad de rentabilizar ese gasto, nació 'Espacio 1999'.
John Koenig (Martin Landau) se enfrenta a un enemigo en 'Espacio 1999'.
La Tierra sin Luna
Aunque usted no se acuerde, el 13 de septiembre de 1999 no fue un día más. Una explosión en un depósito de residuos nucleares en la cara oculta de la Luna disparó al satélite terrestre hacia el espacio. Ya no habría más noches con Luna. A partir de ese momento, los 311 habitantes de la Base Lunar Alfa se enfrentaron a todo tipo de peligros y seres extraños. Así arranca 'Espacio 1999' (1975-77), una serie protagonizada por Martin Landau y Barbara Bain, entonces casados y muy populares por 'Misión: imposible'.
Los ocupantes de la Luna errante hacen frente cada semana a una amenaza, al estilo de 'Star trek', estrenada diez años antes. Y hasta llegan a adoptar a una bella extraterrestre, Maya (Catherine Schell), capaz de convertirse en cualquier otro ser vivo durante un periodo de una hora y que ascenderá rápidamente a oficial científica. Ni la premisa inicial -que una explosión de desechos nucleares saque a la Luna de órbita- ni que el satélite viaje a gran velocidad entre planetas y estrellas tiene sentido. De hecho, lo último provocó una acerada crítica en 'The New York Times' de Isaac Asimov, quien se preguntaba tras ver el primer episodio: "¿Tendrán los productores a la Luna a la deriva por el espacio y visitando diferentes planetas en cada episodio? Esa sería una visión demasiado ignorante del Universo como para ser tolerada, incluso en nombre de la necesidad dramática". Es, precisamente, lo que hicieron.
Todos los errores científicos de 'Espacio 1999' son perdonables por el 'Águila', la nave que usan en la Base Lunar Alfa. No es muy grande. Mide unos 31 metros, frente a los 34 del 'Halcón Milenario' de Han Solo, cuya primera versión fue desechada por parecerse mucho al 'Águila'. Pero es modular y eso la hace muy versátil. Está dividida en tres secciones: la cabina, que puede separarse a modo de nave salvavidas; el módulo para pasajeros o carga; y todo el sistema de propulsión -por fusión nuclear- y aterrizaje. Según el módulo central que lleve, estamos ante un 'Águila' de transporte de pasajeros, de reconocimiento, de carga, de rescate, científica, de combate o de otros usos. Además, los efectos especiales son de primera, gracias a Brian Johnson, que se había rodado en 'Thunderbirds' y en películas como '2001: una odisea del espacio', de Stanley Kubrick.
Un 'Águila', a punto de despegar de la Base Lunar Alfa.
'Espacio 1999' duró dos temporadas. Fue el último 'show' en el que colaboraron Gerry y Sylvia Anderson, quienes se divorciaron en 1980. Él siguió haciendo series, pero ya no tuvieron tanto impacto fuera de su país. Su última gran producción fue 'El Nuevo Capitán Scarlet de Gerry Anderson' (2005), una serie de animación por ordenador que, con un coste de 23 millones de libras, fue en su momento la más cara nunca hecha en Reino Unido destinada al público infantil.
El legado del padre de los 'Thunderbirds' sigue vivo décadas después de que sus marionetas asombraran a los niños de todo el mundo. "Estamos estudiando algunos proyectos que estaban en marcha en el momento de su muerte", indica Jamie Anderson. Por de pronto, en unas semanas, verá la luz una web dedicada a la obra de Gerry Anderson, un hombre que, en palabras de su hijo "siempre tuvo la esperanza de un mundo mejor gracias a la tecnología. Y la ciencia ficción es un medio perfecto para especular sobre de eso". Fiel a esa esperanza de un futuro mejor, donó su cerebro para la investigación del alzhéimer cuando comprobó que la medicación que tomaba apenas le hacía efecto.