Cádiz CF
Objetivo a corto plazo: cambiar el clima
El triunfo ante el Manchester United ha suavizado levemente las duras críticas por la derrota en Irún en la Copa del Rey
Sergio y sus hombres esperan seguir mejorando la imagen en los dos últimos amistosos que le esperan de aquí al 30 de diciembre

Nadie en el Cádiz CF podía pensar , tras la más que digna derrota por la mínima en el Santiago Bernabéu, que el clima del entorno se enrareciera tanto por un pequeño resbalón en Irún. La imagen, unida a la eliminación en la Copa del Rey, molestó tanto a la afición que el equipo se fue diez días de vacaciones en descenso y con la afición de uñas después de calmarla con la vibrante victoria en Carranza ante el Atlético de Madrid, el serio empate en Getafe y la derrota por la mínima ante el mejor equipo del mundo.
Ciertamente, nadie en el club cayó en la cuenta de que el partido ante el Real Unión de Irún, colista de su grupo en la Primera RFEF, no era un mero trámite. Ni presidente ni cuerpo técnico se plantearon seriamente aquel encuentro y el resultado fue el que fue, ruina absoluta.
Por todo ello, ahora se entiende mucho mejor el discurso que dio el pasado miércoles Sergio González justo después de la victoria en el amistoso frente al Manchester United ante no pocos aficionados, más de 14.000 que fueron a ver un bolo ante un histórico club europeo en horas bajas y con los suplentes. Había ganas de fútbol y el Cádiz CF de Sergio lo puso. No solo eso, también se vieron ganas, calidad y goles.
Sobre el terreno de juego y visiblemente satisfecho por lo visto sobre el campo Sergio afirmaba que era más que importante «alimentar a la gente para que siga creyendo en nosotros y que quiera seguir viniendo aquí a animar aún más de lo que ya lo hace y como lo ha estado haciendo hasta que se paró la temporada» .
Y seguía. «Este tipo de partidos sirven para decirle realmente a la gente que ‘aquí estamos’ y que queremos que estén con nosotros y que confíen en nosotros», decía con el orgullo del vencedor y del deber cumplido. Y hasta una tercera vez repitió que «sobre todo lo más importante era alimentar a la gente, que viera a un buen equipo, a un buen Cádiz que hace las cosas bien. Ellos van a ser igual de importante que nosotros en esta segunda fase de la Liga».
La derrota en Copa cambió la mentalidad de muchos aficionados y de golpe y porrazo lo que todo eran parabienes se convirtieron en críticas airadas tanto a los jugadores como al entrenador. Es más, los debates llegaron a tanto que hasta se discutía la figura de Sergio González.
No era la primera vez que el nombre del entrenador catalán se ponía en entredicho. Sin duda, las primeras cinco jornadas con dolorosas y traumáticas goleadas encajadas fue la primera vez que se habló de una posible destitución solo salvada por aquel milagroso gol de Negredo en Zorrilla. El equipo mejoró y las críticas cesaron hasta el partido de Vallecas que acabó con una manita igual de humillante pero más profunda porque el rival podía ser algo más similar de aquellos a los que el Cádiz CF se enfrentó en esas primeras jornadas (Athletic, Real Sociedad, FCBarcelona o Celta) y también porque ese mayúsculo tropiezo se supone que cogía al equipo ya rodado y en un momento mejor ya normalizado. De nuevo, Vizcaíno comenzó a preocuparse y hasta llegó a contactar con varios entrenadores. Pero llegó la victoria magnífica y trepidante ante el Atlético y pasó lo que tantas otra veces pasa en el fútbol, que de la rabia y el cabreo se pasó a la alegría.
Sin embargo, el examen estaba puesto en Getafe, donde Sergio salió con un aprobado tras un empate ante un rival directo conseguido gracias a un partido serio y muy trabajado. La derrota ante el Real Madrid vino a coronar a Sergio en el banquillo. Estaba decidido. Se comería el turrón.
Pero llegó Irún y la mareada que provocó tal descalabro que volvió a hacer tambalearse la silla del entrenador. Tanto fue el resquemor en el entorno que el Cádiz CF entró en el eterno parón liguero en el que nos encontramos a causa del Mundial bajo un clima nada favorable a la unidad que debe primar en todo equipo que lucha por salvarse del descenso.
De poder irse en mitad de un plácido mar en calma a pesar de estar en puestos de descenso a Segunda, al Cádiz CF de Sergio le pasó todo lo contrario. Crispación y dudas a granel .Ese fue el ambiente que dejaron los jugadores del equipo amarillo por no tomarse en serio el trámite Copero en las Vascongadas.
Por descontado que el Mundial ha eclipsado por completo el día a día del equipo amarillo, que trabaja en la ciudad deportiva al margen del mundanal ruido. Ni medios que cubran la información diaria ni espectadores que vayan a verlos. Nada de nada. El Cádiz CF trabaja sin descanso en recuperar su mejor forma con la mentalidad puesta en el 30 de diciembre, día que volverá la Ligay lo hará en Carranza ante el Almería.
Del Cádiz CF apenas se está hablando estos días , pero lo poco que se habló antes del duelo ante el Manchester United fue de un nuevo sofocón. Los de Sergio no eran capaces de ganar al Xerez CD de Tercera RFEF. Un empate sin goles ante el humilde vecino que no decía absolutamente nada bueno de lo que se estaba haciendo en El Rosal. Afortunadamente llegó el partido ante los ingleses y el Cádiz CF sí supo dar la talla ante su gente, que se divirtió de lo lindo con el 4-2 y, lo más importante, el once de Sergio dio la impresión de que está evolucionando de cara a la Liga.
Ahora a los cadistas le quedan dos partidos amistosos más por delante. Esta próxima semana, el miércoles, llega el primer bolo en La Línea ante el Wolverhampton Wanderers de Julen Lopetegui. Otra magnífica piedra de toque para medir las fuerzas de cara a la vuelta de la Liga a final de mes. Y el viernes siguiente toca el partido ante la Roma de Mourinho. Dos pruebas con balas de fogueo pero que en el caso de Sergio no debería tomárselas como tal. Él sabe el primero que su equipo debe estar a tope para la Liga porque se juega su futuro en cinco partidos y qué mejor que jugárselo con un clima favorable.
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