Las Bóvedas del Frío de Aragón, así eran las neveras del siglo XVI
Una ruta por las antiguas neveras descubre como se almacenaba la nieve en el Bajo Aragón
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Con la llegada del invierno a buen seguro que caerán las nevadas a las zonas más frías de España. Una nieve que en otros tiempos era de vital importancia para la conservación de los alimentos. Tanto era así que en los siglos XVI y XVII se construyeron grandes neveras diseñadas para almacenar la nieve caída durante el invierno y transformar ésta en hielo, un recurso muy apreciado en la época.
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En el Bajo Aragón una particular ruta cultural y arquitectónica descubre estas Bóvedas del Frío de las localidades de Alcañiz, Belmonte de San José, Calanda, Cañada de Verich, Ginebrosa, La Mata de los Olmos y Valdealgorfa. Desde la primera a la última, la ruta recorre, a través de una visita autoguiada, cuestiones tales como la forma en la que se construye una bóveda, cómo se almacena la nieve, la técnica por la cual se transforma en hielo y los diferentes usos que de éste se hacían.
Alcañiz
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En la localidad terulense de Alcañiz, en la Comarca del Bajo Aragón, encontramos la nevería, un espacio de unos 80 metros cuadrados de planta rectangular y unos cuatro metros de altura. Situada bajo la Plaza de España, esta nevera presenta una bóveda excavada en el gran bloque de arenisca que por si sola ya representa una joya.
El turista que entre en esta nevera, a la que se accede por la Oficina de Turismo de la localidad, observará este espacio rehabilitado con una iluminación en sus paredes y bóveda así como un audiovisual que explica el sistema de ventas y abastecimiento del conjunto de neveras de Alcañiz de los siglos XVII y XVIII hasta casi nuestros días.
La Cañada de Verich
En La Cañada de Verich, una pequeña población que apenas supera los cien habitantes, se esconde una espectacular nevera con entrada por la misma base. Tras pasar los pocos metros de entrada sorprende la bóveda de piedra con una cuidada iluminación que realza su belleza. Como en el resto de las instalaciones de la ruta una locución cuenta curiosidades de cómo se almacenaba el hielo y sobre de los contratos de arrendamiento de las neveras.
Nevera de Calanda
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La nevera de Calanda ha sido cuidadosamente rehabilitada para ofrecer al turista una información completa de los usos y características de la misma. La nevera presenta dos ramificaciones laterales, añadidas al original, para mostrar contenidos expositivos.
En la primera sala se explica el llenado y funcionamiento de la nevera mientras que en la segunda sala muestra los distintos usos que podía tener la nieve guardada en la nevera. En la sala central se puede contemplar cómo estaban dispuestas las capas de nieve, a través de un figurado corte transversal.
La Ginebrosa
La Ginebrosa municipio del Bajo Aragón, con una población de 247 habitantes, utilizaba esta nevera para uso común. Situada en la cercanía del casco urbano el acceso a la misma se ha realizado por la parte lateral construyendo unas escalera de acceso a la zona baja.
El visitante que se adentra en esta nevera, que funcionó como tal hasta el primer tercio del siglo XX, descubrirá el por qué del desuso y abandono de estos pozos de nieve. Ilustraciones y carteles de la época sumergerán al turista en otra época digna de descubrir.
Belmonte
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Lo más destacado de la nevera de Belmonte es su cúpula que es una obra de arte por su construcción. Sus arcos de piedra sillar, iluminados con luz blanca, se alzan para mostrar al visitante toda su elegancia y distinción.
Es la única nevera de la ruta en la que se accede por la parte alta, bajando a la misma por una escalera adosada a la pared. Una locución, acompañada de sonido ambiental desvela los principales secretos de los maestros que construyeron las bóvedas del frío.
La Mata de los Olmos
Situada en la parte alta de La Mata de los Olmos, población de 268 habitantes, esta nevera se distingue por su espectacular bóveda realizada en piedra sillar con cinco aperturas al exterior para el llenado y vaciado de la nieve.
El acceso a esta nevera se realiza por un edificio anexo que hace las veces de punto de interpretación de la ruta. En el podemos encontrar información sobre el transporte del pescado desde el litoral al interior usando las neveras para el suministro de hielo.
Valdealgorfa
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La nevera de Valdealgorfa destaca por su peculiar suelo horadado por los canales de desagüé tallados en la base de piedra. La iluminación creada para esta nevera destaca estos canales con una luz fría y las paredes de mampostería se bañan de azul, creando el efecto de frío que acompaña a la ruta de las Bóvedas del Frío. Una locución teatralizada explica los sistemas de explotación de la nevera en el siglo XVII y nos adentra en el funcionamiento de esta nevera.