El testamento ológrafo de Aless, la clave para que Ana Obregón pueda inscribir legalmente a su nieta como su hija
La presentadora ha relatado cómo su hijo transmitió sus últimas voluntades a ella y a su padre, Alessandro Lecquio, entre las que estaba tener un hijo
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Ana Obregón está consiguiendo romper los esquemas, no solo informativos o mediáticos, sino también legales. La adopción de la Ana Sandra, hija biológica de su hijo Aless y por tanto su nieta, ha colocado la gestación subrogada en la primera línea de la actualidad.
En la entrevista en '¡Hola!', donde ha confesado que la pequeña es su nieta, Obregón explica que la llegada de esta niña al mundo se produjo para cumplir las últimas voluntades de Aless. Y lo hizo a través de un mecanismo legal que está muy extendido: un testamento ológrafo.
«Nos lo comunicó de palabra a su padre y a mí una semana antes de fallecer. Esto se llama 'testamento ológrafo' y se produce cuando una persona, ante dos testigos, expresa sus últimos deseos, aunque, por las circunstancias que sean, el notario no pueda estar presente en ese momento. Pero este documento existe y es legal», afirma la presentadora.
Sin embargo, este sistema de dejar patente una herencia o unas últimas voluntades no se realiza exactamente como ha explicado Obregón públicamente.
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Ana Obregón «está rompiendo hechuras»
Un testamento ológrafo, como explica Obregón en su entrevista, se realiza cuando, por los motivos que sean, no hay un notario presente, siempre que haya una serie de condiciones que se cumplan.
«Tiene que estar escrito, si no en su totalidad, al menos sí con una firma manuscrita y una fecha consignada que debe pasar por un procedimiento jurídico. No es un documento válido directo como cuando se hace ante notario, y de hecho requiere que un perito calígrafo lo certifique como válido», explica Isabel Winkels, abogada de familia y vicedecana del Colegio de Abogados de Madrid.
Aquí es donde las palabras de Obregón generan las primeras dudas. Según ella, Aless les comunicó «de palabra» su última intención y eso, sin un traslado a un documento escrito, no es válido. «Actualmente es una condición obligatoria según nuestro código civil. No sirve un audio grabado. ¿Si valdría, por ejemplo, en vídeo? Ahora mismo no, aunque sería un reto defenderlo en un juicio. Si se puede demostrar que hay voluntad, fecha consignada y demás...», admite Winkels.
Si esa expresión, «de palabra», es una forma de hablar o no solo lo saben Ana Obregón y sus abogados, porque si no cuenta con (al menos) la firma manuscrita y la fecha de ese día, la presencia de los dos testigos no es relevante. Hasta los años 90 sí era necesaria la presencia de dos personas que dieran fe de todos los contratos o testamentos, incluso los presentados ante notario, y con más motivo los ológrafos, pero ya no.
«Ana Obregón necesita una sentencia judicial del país donde sea legal este tipo de gestación que la reconozca como madre para poder registrar a la niña en España»
Isabel Winkels
Abogada de familia
Estos testamentos suelen usarse para transmitir mucho más que las últimas voluntades. Se suele usar para hablar de herencias, donaciones o situaciones análogas, pero «de ahí a dejar ordenado que tenga 5 hijos, es un paso muy grande», señala la abogada.
Ana Obregón y la agencia que le ha ayudado en este proceso habrán cubierto todas estas previsiones, presumiblemente, dado que si no, sería una profunda irresponsabilidad jurídica por su parte haber hablado públicamente de manera tan clara de cuál es la relación que tiene con la niña.
En España la filiación solo se consigue a través del parto, por lo que Ana Obregón debe adoptar a la niña para que pueda ser registrada de manera oficial. En cualquier caso, esta situación obliga a replantearse la actual normativa al respecto, estima Winkels.
«Estamos rompiendo hechuras», confiesa la letrada. «La técnica y los avances científicos existen y lo permiten, pero sería conveniente que hubiera un marco legal que garantizase todos los derechos y la protección de la niña y de todas que se encuentra como ella», pide Winkels.
En cualquier caso, y para evitar dudas, lo que está haciendo Ana Obregón es aprovechar la normativa para conseguir que la niña pueda ser española a todos los efectos. «Según el código civil, Ana Obregón necesita una sentencia de un juzgado estatal del país donde sea legal este tipo de gestación, como el caso de Estados Unidos, que la reconozca como madre para poder registrar a la niña en España. En otros países, como Afganistán o Ucrania, se requiere un registro, lo que a veces supone una dificultad mayor. En cualquier caso, es totalmente legal», señala la letrada.