El Papa asegura que «si le extiendes la mano, Dios te ayuda a ponerte en pie»
El Santo Padre invita a restablecer la amistad con Dios en lugar de caer en la trampa de alejarse por temor
En un encuentro desbordante de optimismo y buen humor, el Papa Francisco ha invitado a unos cincuenta mil peregrinos a pedir perdón a Dios con la misma confianza que el rey David «cuyo pecado no era una pequeña mentira, sino que había cometido un adulterio y un asesinato». La audiencia general tuvo lugar en una plaza de San Pedro engalanada todavía con parte de las 35.000 flores instaladas por los católicos holandeses el Domingo de Pascua.
Francisco ha puesto fin a su ciclo de catequesis sobre la misericordia en el Antiguo Testamento comentando el Salmo 51, «Miserere», la petición de perdón de David después de que el profeta Natán le avergonzase por la doble vileza cometida contra uno de sus caballeros. En primer lugar, arrebatarle la esposa y después enviarle a la guerra con una carta sellada para el comandante: «Poned a Urías al frente de la batalla, donde la lucha sea más dura. Luego dejadlo solo, para que lo hieran y lo maten».
El Papa tomó pie en ese episodio de bajeza para insistir en que el infinito amor de Dios por nosotros perdona todos los pecados, incluso los más graves, e invitó a los peregrinos a repetir juntos tres veces: «¡Dios es más grande que nuestros pecados!» .
Una y otra vez, el Santo Padre les invitaba a restablecer la amistad con Dios en lugar de caer en la trampa de alejarse por temor: «Pero, Padre, es que yo soy débil y caigo, y caigo, y caigo… Pues si caes, ¡levántate! Si le extiendes la mano, Dios te ayuda a ponerte en pie . Dios ha creado al hombre y la mujer para estar de pie».
Al final del encuentro, el Papa saludó a los peregrinos de las diócesis de Barbastro-Monzón, y de León, acompañados por sus obispos. El Santo Padre tenía buen aspecto, visiblemente recuperado de su extraordinario esfuerzo durante los últimos cuatro días de la Semana Santa.