Coronavirus
El Gobierno improvisa una distribución desigual de mascarillas sin manual de uso
Los protectores faciales gratuitos que se han empezado a repartir duran solo cuatro horas, se deben poner y retirar con las manos limpias y desechar en una bolsa estanca. Pero nada de esto se ha explicado
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«Recuerde, la parte azul es hacia fuera y la blanca debe quedar dentro». Con paciencia, un policía local contaba ayer en la entrada de una estación de metro de Madrid cómo debía colocarse la mascarilla a uno de los miles de españoles que ayer volvieron al trabajo. La explicación, escueta, fue un ejercicio de voluntarismo de algunos policías y miembros de Protección Civil que se encargaron ayer de repartirlas porque no había directrices de cómo entregarlas ni si se debía dar alguna explicación. Tampoco el Gobierno se encargó de contar en todas las comparecencias públicas del fin de semana cómo utilizar los protectores faciales que iban a distribuirse . Solo se limitó a aclarar que no eran obligatorios y solo se aconsejaba llevarla mientras se viajaba en transporte público.
La explicación no es baladí. Para que no sea contraproducente su uso antes de ponérsela, se debe saber que hay que lavarse las manos, solo tocar las cintas exteriores para colocarla a ambos lados de las orejas, bajar la parte inferior a la barbilla y verificar que la cubre. Al retirarlas, para evitar la contaminación, se deben volver a lavar las manos con agua y jabón o frotarlas con una solución hidroalcohólica y nunca se debe tocar la parte frontal. No se deben utilizar más de cuatro horas seguidas y al desecharla se debe introducir en una bolsa estanca y después tirar a la basura. No es recomendable lavarlas ni mucho menos compartirlas con otras personas.
«Sin embargo, hoy hemos podido ver en televisión cómo se repartían las mascarillas tocándolas y sin ningún cuidado. Tampoco se han dado muchas instrucciones», se quejaba ayer Antonio Blanes, director de servicios técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos. La institución que agrupa a las farmacias de toda España prepara información con instrucciones precisas sobre cómo usar mascarillas para toda la población. Así como un material divulgativo sobre cuáles son las más aconsejadas en todo caso. También se han ofrecido al Ministerio de Sanidad a distribuirlas de forma gratuita a través de las farmacias, donde pueden dar recomendaciones a los usuarios.
Las mascarillas no solo favorecen una falsa sensación de seguridad sino ser contraproducente si se manipula y se contamina la mascarilla, como insiste en recordar la Organización Mundial de la Salud.
El ministro de Salvador Illa había asegurado que se repartirían mascarillas higiénicas, fabricadas sin marchamo sanitario en plantas de producción españolas. Pero finalmente hoy se han repartido estas y las llamadas quirúrgicas, procedentes de China, según aseguraron fuentes del Ministerio de Sanidad a ABC.
El País Vasco: «No son eficaces»
En el reparto nacional, al País Vasco le han tocado las no sanitarias, fabricadas con un material no textil. Y las quejas de Gobierno vasco no han esperado al día del reparto. Ya existía una palpable indignación en Vitoria por la forma en la que se está manejando la crisis del coronavirus. El lendakari denunció abiertamente que decisiones trascendentes, entre ellas el envío de material sanitario, son conocidas sin previo aviso a través de ruedas de prensa. Ahora se ha puesto además en cuestión la efectividad de las propias mascarillas, que en palabras de altos cargos del Ejecutivo vasco son «más un recordatorio que un medio efectivo».
No están fabricadas con plástico sino con papel de celulosa, de forma que lo único que evitan es que se esparzan en el aire partículas de saliva o mucosidad. Existen otros tipos de tapabocas, del tipo FFP2 y FFP3, que poseen mejores prestaciones y mayor capacidad de filtrado, pero no son estas las que se van a repartir entre la población. En resumidas cuentas, l as mascarillas que ha hecho llegar el Ejecutivo central no son totalmente efectivas a la hora de evitar la transmisión del patógeno, de forma que solo suponen un refuerzo de las medidas de seguridad que se venían adoptando hasta ahora.
«Hay que entender estas mascarillas como una labor de concienciación que como una labor efectiva, son más una medida de recordatorio en un punto importante como en transporte, en el que es más complicado mantener las distancias», reconoció el viceconsejero vasco de Seguridad, Josu Zubiaga, quien incidió en que estos materiales «ayudan» «pero no si no se realiza el lavado de manos y se mantienen la distancia entre personas».
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