Los expertos critican la falta de una foto fija de los contagiados por Ómicron en la sexta ola
Reclaman un estudio de seroprevalencia para evitar futuras olas del Covid

Con la curva de la sexta ola —impulsada por la aparición de Ómicron— ya doblegada, Sanidad reflexiona sobre nuevas formas de medir la pandemia y apuesta por abrir nuevos escenarios . Sin embargo, los expertos advierten de la falta de datos reales de contagiados de Covid en España para tomar «decisiones correctas». Para ello proponen actualizar los estudios de seroprevalencia.
Estas investigaciones se realizan sobre una muestra de población con el fin de investigar el nivel y distribución de la inmunidad inducida por infección natural de determinados agentes infecciosos, en este caso el Covid, o por vacunación frente a los mismos. En cambio, en España no se tienen datos actualizados desde el informe nacional de Sero-epidemiología de la infección por SARS-CoV-2 (ENE-Covid) desde finales de 2020.
Eso significa que no hay una foto fija de las personas que se han infectado desde hace más de un año. «Durante las pasadas 5 olas lo que nos ha fallado ha sido la última fase, solo nos hemos fijado en desescalar medidas : mascarillas, aforos… Sin embargo, ahora que tenemos menos presión sanitaria deberíamos pensar qué hacer en el futuro », explica el doctor José Luis del Pozo, director del servicio de enfermedades infecciosas y microbiología de la Clínica Universidad de Navarra, a este periódico. A su parecer, en el final de esta última ola «estamos cayendo otra vez en el mismo error », ya que con Ómicron no existe una información «rigurosa» de quiénes han pasado el virus.
Esta situación es fruto del alto porcentaje de personas que se han contagiado en los últimos meses se han diagnosticado mediante un autotest de antígenos que no se ha notificado a Sanidad o han cursado la infección de manera asintomática, según expresa el microbiólogo de la misma clínica, Gabriel Reina. Además, recalca que el mejor momento para realizar este tipo de estudios es ahora, «una vez superado el pico de contagios , porque permite sacar una foto menos cambiante y más real de la pandemia».
Individualizar en la medicina contra el Covid
Por ese motivo, el doctor del Pozo insiste en la necesidad de «individualizar» en la medicina contra el Covid, ya que se lograría personalizar el uso de las vacunas y prever la presión sanitaria que habría en caso de que hubiera una séptima ola. «Nos ayudará mucho si aparece una variante que escape a la inmunidad de las vacunas y a tomar decisiones en función de ello. Por ejemplo, deberíamos estudiar si es necesario tener centros de pandemia, si hay que reforzar la Atención Primaria —que está claro que sí— o si necesitamos crear especialidades que existen en el resto de Europa y en España no; como Urgencias y Emergencias o Enfermedades Infecciosas», relata. «No podemos asumir que la pandemia se ha acabado y centrar los esfuerzos solo en desescalar medidas», añade el doctor.
Además, recuerda que en estos momentos la política «café para todos» para la vacunación no sería «adecuada». «Se está observando que si una persona con dos dosis ha pasado Ómicron tiene la mejor protección », expone.
En cambio, el catedrático en Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid José Manuel Bautista, opina que en estos momentos la seroprevalencia no indica totalmente la realidad de la protección grupal. «Se está viendo que hay personas que tienen una baja actividad de anticuerpos pero están protegidas», recalca. Por esa razón, propone que se hagan estudios de inmunidad más amplios en los que también se incluyeran los linfocitos T, y no solo la proteína de la espícula.
Para finalizar, el epidemiólogo Joan Caylà, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), asegura que la prioridad ahora mismo debería ser eliminar el virus , o al menos, tener un « buen control ». «Tendríamos que potenciar los rastreos de contactos de positivos en personas convivientes y no convivientes», concluye.