Cerca de 1,2 millones de personas ya se han puesto una tercera dosis de la vacuna en Estados Unidos

¿Habrá tercera dosis de AstraZeneca?

Quiénes necesitarán ponerse una tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus

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La Administración de Alimentos y Fármacos de EE.UU. (FDA, en sus siglas en inglés) ha dado el visto bueno para las dosis de refuerzo para personas con sistemas inmunes débiles en dos de las tres vacunas contra el Covid-19 autorizadas en el país. Se trata de las de Pfizer/BioNTech y Moderna –son vacunas de dos dosis, ahora se podrá poner una tercera–, mientras que la de Johnson & Johnson –de una sola– se queda fuera de la nueva autorización por no haber suficientes datos clínicos.

La autorización obtuvo también la luz verde de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Un comité asesor del organismo decidió recomendar la dosis de refuerzo después del anuncio de la FDA .

Ambos organismos habían sufrido presiones en las últimas semanas para que impulsaran la autorización de la dosis de refuerzo, en un momento en el que la variante Delta se expande con mucha fuerza en EE.UU . –el país registra por encima de 120.000 contagios al día, al mismo nivel que en febrero de este año y con sistemas hospitalarios al borde del colapso en varios estados– y en el que aparecen estudios sobre el debilitamiento de la inmunidad que proporcionan las vacunas meses después de su inoculación .

Con el paso de las semanas, tanto las autoridades como las farmacéuticas que han desarrollado las vacunas han dado señales de que las dosis de refuerzo serían necesarias para contener el impacto de nuevas variantes, como está ocurriendo ahora.

De momento, la autorización es solo para personas inmunodeprimidas, aquellas cuyos sistemas no producen respuestas contundentes frente al virus . Por ejemplo, para pacientes de transplantes de órganos y otros con niveles de inmunidad similares, como personas con cáncer de sangre. Según los CDC, solo el 2,7% de los estadounidenses –cerca de siete millones de personas– sufren de inmunodepresión. Otros países –como Francia, Alemania o Hungría– ya han implementado la dosis de refuerzo para este tipo de personas .

El siguiente paso será ampliar la dosis de refuerzo a otros sectores de la población, como las personas de edad avanzada. Esa decisión provocará un debate más encendido. Por un lado, porque hay sectores de la comunidad científica que aseguran que los resultados y la necesidad de una dosis de refuerzo no ha sido estudiada con suficiencia. Y, por otro, en un ámbito global, porque ensancharía la desigualdad con la que el mundo se enfrenta a la pandemia . La Organización Mundial de la Salud ha pedido este mes una moratoria para la aprobación de la dosis de refuerzo, ya que la vacunación apenas avanza en los países en desarrolla por la escasez de vacunas.

A pesar de ello, algunos en EE.UU. habían comenzado a ponerse vacunas de refuerzo incluso antes de la autorización por parte de las autoridades. Según una estimación de los CDC a la que tuvo acceso ABC News, cerca de 1,2 millones de personas ya se han puesto una tercera dosis de la vacuna, de las que EE.UU. tiene dosis de sobra.

Algunos países van todavía más rápido que EE.UU.: Israel decidió ayer poner las dosis de refuerzo a disposición de cualquier persona mayor de 50 años. También se ofrecerá al personal médica, gente con problemas médicos y reos y empleados penitenciarios. Para dar ejemplo, entre los primeros en ponérsela estuvieron los ministros de Salud y de Transportes, Nitzan Horowitz y Merav Michaeli . «Es un momento crítico», dijo Horowitz al ponerse su tercer pinchazo. «Esta es la herramienta más efectiva que tenemos para parar a la variante Delta».

Obligatoriedad de la vacuna

La expansión esta variante en EE.UU. no solo ha llevado a autorizar una tercera dosis. También prolifera la obligación de estar vacunado . La Administración Biden lo ha impuesto ya en algunas de sus agencias: la más afectada, el Departamento para Asuntos de Veteranos del Ejército, que ya el mes pasado exigió la vacuna a sus 115.000 trabajadores de primer línea y ahora la ampliado a casi todos los trabajadores, incluidos voluntarios y contratados. También se requiere para los 25.000 empleados sanitarios del Departamento de Salud , y algunas ciudades empiezan a imponer mandatos locales. San Francisco es el ejemplo más agresivo: la exigirá para la presencia en muchos espacios público interior, desde bares a gimnasios.

En educación, una clave en la pandemia, también hay grandes cambios: el Tribunal Supremo acaba de permitir a la Universidad de Indiana que exija la inmunización a los estudiantes , mientras que el principal sindicato de profesores ha apoyado un mandato que obligue a los educadores a estar vacunados o a tener que pasar por test periódicos

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