Esta es la devastación que causó el río Ebro en Zaragoza vista por un satélite

Infraestructuras de camino, carreteras, inmuebles y cultivos arrasados por el caudal es lo que muestra una comparativa fotográfica del caudal entre enero de 2011 y marzo de 2015

e. montañés

Más de 19.000 hectáreas anegadas por el cauce del río Ebro es solo una parte del balance que deja la última y devastadora crecida de este caudal en los estertores del pasado mes de febrero. Solo en el campo aragonés, los primeros datos apuntan a más de 2.000 agricultores damnificados y 10.000 cabezas de ganado muertas, lo que supondría indemnizaciones por parte de las aseguradoras por encima de los 10 millones de euros . Treinta ayuntamientos directamente afectados por la situación de riesgo y el trabajo de decenas de horas arrastrados por el lodo de las aguas son otros de los lastres ocasionados por la última embestida del magnánimo torrente. Cuando el Ebro va completando su lento retroceso y ciñéndose dentro de las márgenes originales, los alcaldes de dichas poblaciones perjudicadas se reúnen para demandar al Gobierno central, el de Aragón y la Confederación Hidrográfica (CHE) que adopten de manera inminente medidas que impidan que dentro de un tiempo, cuando se conjuguen nuevamente los astros y coincidan el deshielo prematuro, la superprotección ambiental y la tibia limpieza del río, vuelvan a sufrir el azote de inundaciones en sus cascos urbanos y tierras aledañas.

Entre las iniciativas que plantean los alcaldes para remendar la situación destacan la construcción de compuertas en las motas (muros defensivos de campos y pueblos), la creación de aliviaderos naturales, la coordinación de todas las administraciones en el control de las infraestructuras, un sistema de compensación de daños, y la creación de una mesa de trabajo y debate con todos los sectores implicados, Gobiernos, municipios, la CHE, expertos, ecologistas y sindicatos agrarios.

Pasada ya la tormenta y en fase de evaluación de esa gran masa de daños, que podrían superar los 100 millones de euros de acuerdo con los primeros cálculos estimados desde Cantabria a Tortosa (Tarragona), impresiona ver el contraste de las imágenes de satélite que captan la misma zona cercana a Zaragoza en dos momentos muy distintos, enero de 2011 y 2 de marzo de 2015. En concreto, si se repasan los hechos, se observa cómo dos municipios aragoneses de esa área, Pradilla del Ebro y Boquiñeni, fueron desalojados casi al completo el mes pasado y los daños en sus infraestructuras de riego, caminos y carreteras han sido enormes. Esos desperfectos en inmuebles y cultivos se ven reflejados perfectamente en dichas «ortoimágenes» o imágenes de satélite que ha facilitado a este periódico y en exclusiva Esri, compañía especializada en Mapas Inteligentes (sistemas de información geográfica). Esri ha elaborado un mapa completo que radiografía las crecidas del Ebro y analizado el impacto exacto de esas inundaciones. Lo más ilustrativo, cómo no, deviene en la comparativa de la fotografía satélite antes y después del desbordamiento imparable.

En la zona cribada por el satélite se vieron afectadas, recoge el informe de esta compañía, 17.240 personas, de las cuales un 16% son menores de 15 años y un 15%, mayores de 65.

El marrón se lo comió todo

En el collage fotográfico presentado (y sobre la que puedes desplazar la barra central de separación de la biimagen) se discierne, a la izquierda, la ortofoto o imagen aérea del PNOA de fecha enero de 2011, y a la derecha, la ortoimagen procedente del satélite Deimos 2 del día 2 de marzo de 2015 suministrada por Elecnor Deimos muy poco después de las inundaciones. La devastación, por colores, es meridiana: el ocre de las arremolinadas aguas del Ebro devora no solo su cauce natural, sino que invade las tierras más próximas, asolando las tierras de cultivo y hasta los masicos, granjas y locales que trufan el lugar. La zona verde, llena de cereal, alfalfa, maíz y productos hortofrutícolas, se tiñe de marrón. Este análisis, que se apoya en el sistema de medición ArcGIS, parte de la premisa de que es necesario disponer de este reguero de datos para actuar de forma rápida y coordinada ante una inundación como la registrada en el cauce del Ebro. También para tomar decisiones, como las que solicitan los regidores afectados, ante coyunturas de peligro venideras. El informe completo ( al que puede acceder pinchando aquí ) contiene mapas de situación de la zona; imágenes de satélite actualizadas; capas de hidrografía para ver de dónde proceden los aportes hídricos; datos sociodemográficos; detalles de la red viaria para determinar la infraestructura de transportes en la zona y planear posibles evacuaciones, y también para conocer cómo ha podido afectar la inundación a las comunicaciones o si se ha producido algún corte, si se puede acceder por otra carretera; mapa de usos de suelo que infieran si la inundación ha afectado a zonas industriales, cultivos, suelos urbanos, etcétera. [Pincha aquí para ver la imagen y su devastación, cómo se ha ido produciendo a medida que crecía el río Ebro]

Esta es la devastación que causó el río Ebro en Zaragoza vista por un satélite

Comentarios
0
Comparte esta noticia por correo electrónico

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Reporta un error en esta noticia

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Muchas gracias por tu participación