TRIBUNALES

Juzgan a un abogado de Sevilla por ejercer cuando estaba inhabilitado

Dos clientes lo acusan de estafa porque afirman que llegó a vestir la toga en un juicio pese a estar apartado

SILVIA TUBIO

El juzgado de lo Penal nº 9 tiene previsto juzgar mañana a un abogado sevillano acusado de estafa, quebrantamiento y deslealtad profesional porque ejerció de letrado a pesar de estar inhabilitado profesionalmente por sentencia judicial.

Dos clientes sentarán en el banquillo a Francisco Javier del Villar, hasta 2011 miembro del Colegio de Abogados de Sevilla. Ambos le contrataron en 2010 para que les representara en varios procedimientos judiciales sin saber que por esas fechas, la Justicia había apartado de la profesión a su letrado durante un plazo de un año.

Este periódico ha podido confirmar que Del Villar no está dado de alta en la institución colegiada de Sevilla, de donde se dio de baja tras saltar el escándalo. En cambio, no ha podido confirmar si lo está en otro colegio del país.

Uno de los denunciantes es presidente de la asociación Custodia Compartida Sevilla y en junio de 2010 requirió los servicios del acusado para que le llevara una demanda contra su expareja porque se negaba a entregarle a su hijo durante el periodo de vacaciones tal y como estaba establecido por sentencia judicial.

El cliente le pagó en concepto de provisión de fondos 120 euros y la demanda fue presentada en los tribunales pero firmada por otra abogada. Un detalle que no fue puesto en conocimiento del cliente, según la acusación particular. Además le acusa de haber iniciado el procedimiento judicial tarde, cuando acudió un día a los juzgados para preguntar y supo que no se había presentado ninguna demanda.

Al pedirle explicaciones, el denunciante sostiene que el acusado no supo darle una respuesta pero la demanda fue tramitada en el juzgado finalmente, aunque llevaba la firma de otra profesional. En la denuncia que presentó contra su abogado asegura que ese retraso fue vital para que no pudiera restaurar el régimen de vacaciones de su hijo a tiempo durante el verano de 2010, causándole un enorme perjuicio.

Esta acusación le reclama al acusado una indemnización de 113.400 euros y que sea inhabilitado nuevamente durante otros tres años.

El otro perjudicado que ha planteado acusación fue representado por el acusado en al menos dos procedimientos. La titular del juzgado de Instrucción nº 1 de Sevilla, responsable de la tramitación de las diligencias previas de este caso, acusa a Francisco Javier del Villar de intervenir como letrado del denunciante en unas declaraciones testificales que tuvieron lugar en los juzgados de Coria y en el acto de juicio de otro procedimiento durante 2010, cuando seguía inhabilitado. La juez instructora considera acreditado que recibió 2.250 euros en concepto de honorarios profesionales.

Tercera víctima

En el citado auto también se recoge una posible tercera víctima, quien habría pagado 750 euros al acusado para que le representara en una demanda de divorcio. Pero la instructora concluyó hace tres años que el letrado le devolvió el dinero y nunca llegó a iniciar ninguna acción judicial en su nombre . En caso de estafa, ésta no se habría cometido.

Fuentes del caso aseguran que la lista de afectados pudo ser más larga pero que algunos decidieron no denunciar y pasar página. Este periódico ha contactado con alguno, que dice haber sido perjudicado por este abogado pero que sin embargo han optado por no emprender acciones.

Meses después de ese auto de procesamiento, la juez ordenaba la apertura del juicio oral y le imponía al abogado una fianza de 120.000 euros; la misma cantidad que reclamó a la compañía que asegura a los letrados del Colegio de Sevilla en el ejercicio de su profesión y que también deberá comparecer este jueves en los juzgados de lo Penal.

La facilidad para hacerse pasar por letrado

Casi tres años han transcurrido desde que se ordenara la apertura del juicio oral tras el cierre de las diligencias. La Fiscalía también acusa al letrado de un delito continuado de quebrantamiento de condena en concurso con otro de estafa.

Este asunto vuelve a poner en evidencia la facilidad que existe para colarse en un juzgado con una toga y hacerse pasar por letrado en un juicio. Ninguno de los actores que participan en una vista oral tiene que identificarse delante de los funcionarios ni del juez. Camuflarse en sedes judiciales como la que alberga los juzgados de lo Penal en el edificio Noga de Sevilla, donde la actividad diaria es frenética , no es complicado. Tan sólo necesita de la connivencia o la absoluta ignorancia del cliente.

Por eso, no es la primera vez que se sienta en el banquillo alguien que ejerció de abogado a pesar de tenerlo prohibido. En este caso, sí era un profesional del Derecho, pero apartado.

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