Juventus-Rel Madrid

La táctica de los tres centrales no funciona

El Madrid echa mucho de menos a Modric. Ramos no es medio y no aporta nada en ese puesto. Y la defensa falló en los dos goles

La táctica de los tres centrales no funciona afp

tomás gonzález-martín

Los resultados obtenidos por el Real Madrid con el experimento de Ramos como escudero de Kroos tienen mucho mérito, porque es evidente que el centro del campo no es el sitio donde el sevillano rinde mejor. A las victorias en Vigo y en Sevilla se ha sumado esta derrota en Turín que no fue solamente culpa de esa novedad táctica, sino de los fallos defensivos del campeón de Europa, pero el equipo jugó sin un interior derecha de verdad, porque el sevillano no lo es. Y se notó.

En verdad, ese interior diestro faltó también en Balaídos y en el Sánchez Pizjuán. Pero la capacidad ofensiva de Cristiano Ronaldo , James y Chicharito solventaron las dos visitas ligueras. En la Champions, el experimento salió mal. Ese no es el puesto de Sergio. Es mejor que el andaluz juegue en un esquema 3-5-2 con tres centrales y dos laterales adelantados, táctica que Ancelotti aplicó en los últimos veinte minutos del encuentro del Sánchez Pizjuán. Ramos es un compendio de entrega y liderazgo, pero no es un centrocampista constructor. En Turín falló en los pases ofensivos y no aportó soluciones de creación.

El capitán de campo rindió bien de cabeza, en remates y despejes. Virtudes de defensor, no de medio. Desde atrás también se puede imponer su mando, su veteranía y su carácter. En el medio, estuvo perdido.

Con esa deficiencia, el conjunto blanco consiguió el 1-1 gracias a la reacción dirigida por Kroos y secundada por James e Isco. El Real Madrid pasó a dominar con sus tres fabricantes de fútbol después de sufrir el gol de Morata, que no lo celebró . Hubo respeto del excanterano a su antiguo club. Con la primera ventaja juventina, el partido se transformó. No sabemos quien nació antes, si el huevo o la gallina, pero el campeón de Europa se hizo dueño del balón de la misma manera que los locales se replegaron para atacar al contragolpe. James tuvo la oportunidad de anotar la segunda diana madridista. Su cabezazo se estrelló en el larguero. Y a la contra, Tévez provocó el penalti que significó el segundo tanto local. El 2-1 fue un error general de la retaguardia visitante, producto de un disparo de Marcelo que rebotó en un rival y planteó un «dos contra dos» que acabó en la pena máxima.

El desasosiego defensivo hizo cambiar la estrategia de Ancelotti. Corrigió. El entrenador madridista sacó a Chicharito por Isco para plasmar el 4-3-3 clásico. Había que rematar un segundo tanto. Volver a empezar. El título de la película definió el segundo paso adelante del Real Madrid. Atacó en busca de otro gol. Y miró hacia atrás, porque la respuesta blanquinegra daba miedo con los pases largos a Morata y luego a Llorente.

Un centro de Ramos al limbo, desde la posición de interior, con Cristiano esperando, confirmó que el sevillano estaba descolocado en esa misión. El Real Madrid deberá solucionar el problema en el Bernabéu.

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