INDUSTRIA
Turquía y Australia se convierten en la apuesta firme de Navantia para nuevos encargos navales
Los turcos han confirmado la necesidad de un segundo portaaviones, mayor que el 'Juan Carlos I'
El gobierno australiano persigue ahora corbetas y busca seis en el catálogo de la empresa española

Turquía y Australia se han convertido en la gran apuesta naval de Navantia para el próximo año. Los gobiernos de ambos países preparan la renovación de sus flotas y ya están sobre la mesa las necesidades de cada uno de ellos. Están abiertos a negociar las ofertas de astilleros como el español.
Así, el gobierno turco, a través de su presidente, Recep Tayyip Erdoğan, ha dado un paso en firme al anunciar la decisión de su ejecutivo de invertir en un segundo portaaviones, similar al primero, diseñado por Navantia sobre la base del buque 'Juan Carlos I' de la Armada española y bautizado con el nombre de 'Anadolu'. Este barco, con tecnología española, se construyó en Turquía por transferencia tecnológica y se encuentra operativo desde el pasado abril en manos de la Marina turca.
El astillero español presentó en 2020 una oferta actualizada para la construcción de un segundo buque de asalto anfibio a su socio turco Sedef, empresa que se encargó de la construcción del TCG 'Anadolu', de diseño español, en Turquía. El presidente turco ya se refirió a este segundo buque en noviembre de 2021 cuando afirmo que, si bien el «primer portaaviones no fue a gran escala, hemos acordado la construcción de uno nuevo a gran escala». De este modo dejó clara la intención de que el siguiente encargo sería para un barco más ambicioso.
La construcción de estos barcos se llevaría a cabo en los astilleros de ambos países por transferencia tecnológica
El acuerdo definitivo para este nuevo encargo naval se fraguó a finales del pasado julio durante la feria naval de IDEF, celebrada en Estambul, donde Navantia mostró sus capacidades operativas y técnicas en un stand propio.
El segundo buque anfibio al que aspira Turquía recibirá el nombre de 'Tracia' y estará inspirado en el 'Juan Carlos I' pero será de mayores dimensiones. Solo queda el tramo final para cristalizar el acuerdo de construcción que, si bien no será en las factorías españolas, sí contará con el diseño, tecnología y apoyo de nuestro país. De hecho, la construcción del 'Anadolu', que empezó en 2016, la compañía pública española se embolsó unos 140 millones de euros y proporcionó una carga de trabajo para los astilleros de Ferrol y San Fernando cifrada en su momento en casi 900.000 horas. El astillero gaditano fue el encargado de desarrollar los paneles de control del buque.
Tecnología 'made in Spain'
Navantia firmó en 2015 un contrato con el astillero turco Sedef para proporcionar el diseño, transferencia de tecnología, equipos y asistencia técnica para la construcción local de un LHD, basado en el 'Juan Carlos I' de la Armada española. Además del diseño, el alcance del suministro de Navantia incluía una serie de equipos y sistemas, como los motores, la turbina y el Sistema Integrado de Control de Plataforma.c
Por lo que respecta a la relación entre Navantia y Australia sigue viento en popa a pesar del revés que sufrió en junio de 2018 con la pérdida de un contrato multimillonario para la construcción de nueve fragatas. Este acuerdo se lo llevó la inglesa Bae-Systems. De nuevo, el Gobierno australiano ha tirado de cartera para renovar su flota y pide ahora corbetas.
La pasada semana se estrecharon aún más los lazos de colaboración al firmar Navantia Australia (filial de la empresa española) con los astilleros australianos Austal y Civmec una alianza estratégica para ofrecer al Gobierno de este país una propuesta de diseño y fabricación de seis corbetas, con el objetivo de suplir la urgente necesidad de la Marina Australiana de aumentar su capacidad. Estas corbetas, diseñadas por Navantia, requieren una tripulación más reducida que los buques de mayor tamaño, manteniendo al mismo tiempo altas capacidades integradas de guerra antiaérea, antisuperficie, antisubmarina, electrónica y asimétrica, incluyendo soluciones soberanas como el sistema de combate australiano Saab y los radares de CEA Technologies.
Las corbetas, de la clase Tasman, se construirían íntegramente en Henderson, Australia Occidental, y su producción podría comenzar rápidamente, ya que el diseño está muy avanzado y se basa en un buque de referencia operativo. No obstante, el equipamiento tecnológico corresponde a la Unidad de Sistemas del astillero de San Fernando.
La Unidad de Sistemas de San Fernando se vería beneficiada al diseñar los paneles de mando de los buques
Australia es uno de los clientes preferentes de Navantia junto con Noruega y Arabia. De hecho, la empresa española ha construido por transferencia tecnológica tres destructores de la clase 'Hobart', basados en la veterana F-100 española, además de dos buques de asalto anfibio y otros dos AOR, desarrollados en los astilleros de la ría de Ferrol, lo que convierte al grupo naval en uno de los principales aliados estratégicos de la nación oceánica.
La corbeta propuesta por Navantia se basa en la familia de la clase Avante, un diseño probado, cuya variante australiana tiene varias características muy importantes para las operaciones de la Marina Real Australiana que la distinguen de otras corbetas. Entre ellas se incluyen una resistencia y un alcance superiores que permiten una proyección regional eficaz de la fuerza, una mayor capacidad de mantenimiento en el mar y una capacidad de ataque mejorada. Su dotación es de menos de 100 tripulantes.
Por último, es importante tener en cuenta el refuerzo que supone para el catálogo de navíos de Navantia tener buques operativos en Armadas de todo el mundo, independientemente de dónde se hayan fabricado. Un claro ejemplo es la ya veterana serie F-100 de la Armada Española, cuyos buenos resultados han permitido su exportación y adaptación, como la serie noruega 'Fridtjof Nansen' o la a 'Hobart' propuesta para para Canadá y Australia.