Tráfico en Sevilla
Rincones de la provincia de Sevilla marcados por la tragedia
Numerosas carreteras y enclaves sevillanos están plagados de cruces, flores, monolitos y de emotivos recuerdos a aquellos seres queridos que perdieron la vida trágicamente
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Una simple cruz, un ramo de flores frescas que se renueva casi cada semana o una tumba improvisada donde se dejan objetos que pertenecieron a la persona que perdió la vida. Son sólo algunos de los pequeños homenajes que se convierten en recuerdos permanentes para personas que han perdido la vida de manera trágica en diferentes puntos de la provincia de Sevilla . Rincones de la red de tráfico que se convirtieron en su día en escenario de una tragedia y que los familiares de las personas que perdieron a un ser querido convierten en pequeños altares para que la memoria de las personas que perdieron la vida en ese rincón no se apague nunca.
Es difícil evitar un estremecimiento cuando un conductor pasa justo delante de uno de estos pequeños monumentos, pero al mismo tiempo también es muy difícil no preguntarse qué es lo que ocurrió en ese lugar concreto y dedicar al menos unos segundos para acompañar en el sentimiento a esa familia cuya vida cambió para siempre en una curva de la carretera, junto a un muro, un poste o un cambio de rasante.
Así en el término municipal de Alcalá de Guadaíra destacan por ejemplo dos lugares concretos que se han convertido en un homenaje importante a las personas que fallecieron en desafortunados accidentes de tráfico. En una carretera que apenas sale en los mapas, muy cerca de la conocida finca «La Boticaria», se encuentra una de las tumbas de carretera más estremecedoras de toda la provincia. Una especie de monolito, repleto de coronas de flores, rematado por dos cascos de motocross, unas gafas y en cuya base se encuentra una fotografía de un joven sonriente junto a su moto, con la leyenda «siempre estarás presente en la memoria de tus amigos», se ha convertido en el recordatorio del accidente en el que perdió la vida un joven alcalareño de 33 años. Un suceso que ocurría en febrero de 2020, cuando el joven, por causas que se desconocen, perdía el control de su moto y chocaba contra un poste de hormigón existente en la zona. Sus amigos y familiares decidían marcar para siempre este lugar, donde se encuentran algunos de sus efectos personales y una emotiva dedicatoria: «Nunca olvides que te espero y nunca esperes que te olvide».
Numerosas historias anónimas, que se esconden detrás de cada uno de estos recordatorios, como la que se encuentra en un paraje determinado de la carretera que conecta Utrera con Alcalá, muy cerca de una gran superficie comercial dedicada a la alimentación, también en término municipal de Alcalá de Guadaíra. Lugar en el que perdió la vida un joven alcalareño de poco más de 20 años de edad, que conducía un scooter cuando fue arrollado por un turismo. Una persona que dejó huella en todos los que lo conocieron, por lo que amigos y familiares levantaron en el lugar un recordatorio en forma de llamativos adornos florales, y donde no faltan guiños a la que era una de las pasiones del fallecido, ya que cuenta con hasta dos guitarras españolas allí depositadas, ya que era un enamorado del flamenco. Un recuerdo que se completa con una sencilla pero potente frase: «Siempre en nuestros corazones».
Flores frescas que nunca faltan en la carretera que une Valencina de la Concepción con Camas, muy cerca de El Carambolo, o en la rotonda de entrada a Utrera procedente de la autovía Sevilla-Utrera (A-376), donde en 2016 fallecía otro motorista al tratar de esquivar un coche . Lugares que en cierta medida quedan marcados y que nos congelan el alma por unos instantes cuando transitamos ante ellos.
También hay hueco en diferentes parajes sevillanos para brindar un homenaje a personas célebres que perdieron la vida en trágicos accidentes de coche, como es el caso del añorado futbolista utrerano José Antonio Reyes , quien fallecía junto a su primo Jonathan Reyes en un brutal accidente que tenía lugar en la autovía que une Sevilla con Utrera (A-376) el 1 de junio de 2019, a apenas seis kilómetros del casco urbano de Utrera, pero en término de Alcalá de Guadaíra. El coche que conducía Reyes se salíó de la calzada, partió una valla, arrasó con decenas de metros de chumberas y fue a impactar contra un muro que sirve de cauce a un pequeño arroyo que pasa por debajo de la autovía. Un paraje agreste, marcado por la tragedia, donde a día de hoy varias rosas blancas, recuerdan de manera solitaria el lugar donde se fue para siempre el futbolista de la eterna sonrisa.
Recuerdos vinculados a otro deportista, en este caso aficionado, que se acumulan en una de las verjas del parque de María Luisa, lugar en el que practicaba atletismo casi todos los días Bernardo Castro y donde falleció por un paro cardíaco en abril de 2019. Por ello un movimiento creado por aquellos que conocían de cerca a este sevillano, recuerda con flores e imágenes en el punto concreto donde falleció la figura del deportista y reivindica que en este parque señero se rotule con su nombre una glorieta para que su nombre y carisma nunca se olviden, rotulación que se hizo realidad en septiembre pasado.
Lamentablemente son muchos más los puntos de la provincia de Sevilla que han quedado marcados por la tragedia, y donde de una manera u otra, sigue permaneciendo el espíritu de aquellos que físicamente se fueron en un día aciago, pero que indudablemente siguen muy vivos en el corazón de todos los que los tuvieron cerca . Recuerdos, que de una manera abrupta, nos sitúan ante la fragilidad propia de la vida del ser humano.
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