narcotráfico

Kitesurfistas y windsurfistas conviven con los narcos en Sancti Petri, en Chiclana

Debido al temporal, las narcolanchas utilizan la entrada de este caño al lado de la playa como «refugio»

Los aficionados practican su deporte a pesar de la presencia de los narcos

El puerto de Sancti Petri, de nuevo «refugio» para las narcolanchas que esperan que amaine el temporal que azota Cádiz 

Los windsurfistas navegan cerca de la narcolancha p. o.

P. O. / M. A.

Chiclana

El puerto de Sancti Petri, en Chiclana, ha vuelto a ser «refugio» para las narcolanchas. A la espera de que las condiciones del mar mejoren, una semirrígida se encuentra amarrada desde la mañana de este viernes a una de las boyas que indican la entrada al caño. Mientras aguardan los tripulantes de la embarcación neumática ilegal, así, como si nada, decenas de kitesurfistas y windsurfistas aprovechan que el cielo ha abierto para practicar su deporte, ajenos totalmente a la narcolancha, incluso pasan a escasos metros de ellos y realizan maniobras sin temor alguno.

Pepe ortega

La imagen, tomada esta misma tarde por este periódico, refleja el contraste entre dos realidades presentes en Sancti Petri y en otros puntos del litoral de Cádiz. Y también la «impunidad» con la que, según los sindicatos policiales actúan estas mafias.

La embarcación ha estado amarrada a la misma boya desde primera hora de la mañana, tal y como ha denunciado la Asociación Unificada de la Guardia Civil en Cádiz. «Y una vez más, esperando tranquilamente a que amaine el temporal, cualquier paseo mañanero por Sancti Petri nos deja unas vistas únicas de la impunidad del narco, dueño y señor de estas aguas», han lamentado en su perfil de X.

En este sentido, la AUGC ha vuelto a insistir que «las costas andaluzas son el área recreativa de los narcotraficantes» y ha exigido que la provincia de Cádiz sea declarada Zona de Especial Singularidad para poder hacer frente al azote de estas organizaciones criminales en todo su territorio.

La borrasca Nuria, que azota a la provincia de Cádiz con olas de hasta cuatro metros de altura y un mar de fondo que les impide poder navegar en mar abierto, les ha obligado a refugiarse y a esperar en la entrada del caño de Sancti Petri, donde las aguas son mucho más tranquilas.

Esta situación se repite cada vez que hay un temporal ya que las semirrígidas se refugian en zonas más próximas a costa. Una circunstancia así fue el detonante que provocó hace un año la muerte de dos guardias civiles en Barbate cuando en un operativo que se activó intentó echar del puerto de la localidad a las 'gomas' que allí se habían apostado. Como se recordará una de estas lanchas arrolló a la zódiac en la que iban los agentes.

Artículo solo para registrados

Lee gratis el contenido completo

Regístrate

Ver comentarios