Explosión Cádiz 1947
Salvador Solórzano: «Aquel cielo rojo de la noche de agosto no se olvida»
El gaditano llegó a su casa justo cuando se provocó la explosión, después de ir con su hermano a comprarle tabaco a su padre
La explosión de Cádiz cae en el olvido

Con tan solo 8 años, Salvador Solórzano vivió el primera persona el horror de esa noche de agosto. Han pasado 75 veranos desde entonces y los supervivientes lo cuentan a día de hoy como si de hace unas horas se tratase.
Solórzano iba con su hermano a comprarle tabaco a su padre, como siempre solía hacer. La vida misma a veces impresiona, pues justo cuando llegaron los hermanos a su casa, se escuchó la explosión. «Íbamos con unas alpargatas típicas de verano y salieron volando», asevera.
Bajo el cielo rojo, la familia de Solórzano se fueron al hospital del Mora. «Cristales rotos, puertas rotas, polvo por todos los rincones...», explica Salvador recordando la fatídica noche.
«El hospital estaba a rebosar de gente herida, señoras con las tradicionales batas de verano, evacuación...», explica el superviviente. Pues sí, la implicación ciudadana siempre ha estado presente, y cuando se trata de una catástrofe, más aún.
Relata Salvador que había casas recién entregadas que quedaron totalmente destruidas, «se veían las escaleras de los edificios destruidas».
La familia Solórzano se volcó tanto que el hermano de Salvador recibió un premio de heroicidad por todo el apoyo que mostró ese día con los ciudadanos y personal sanitario.
Aquella explosión que reventó tímpanos y se llevó por el camino a niños y ancianos, dejó a la ciudad en tinieblas durante más de 72 horas. Un cielo rojo que no se queda en el olvido, una noche que estuvo marcada por la falta de agua, la luz y los servicios de urgencias.