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A veces, la justicia duele

El Recre salva un empate a cinco minutos del final del encuentro, que no impide que el Xerez asegure el campeonato de invierno

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Se presupone que la objetividad de la justicia es la más equitativa en imparcial de las posibles, y por tanto alegra o entristece a todos por igual. Xerez y Recreativo de Huelva no sólo empataron a goles, sino que la estadística en cuanto a llegadas, ocasiones de gol, posesión y demás datos que rodean la parafernalia de un encuentro de fútbol, también fueron muy similares entre jerezanos y onubenses.

Normalmente la justicia no hace acto de presencia por los campos de fútbol. Ayer lo hizo y fue bastante cruel con los azulinos, ya que cuando los xerecistas creían haber eludido la ecuanimidad de la balanza con el contrapeso de la efectividad y el acierto habitual de los hombres ofensivos de Lucas Alcaraz, un pase de Viqueira y un remate de Rosu, colocó las justas tablas en el marcador.

Fue de las pocas veces en la que el exazulino Emilio Viqueira lograba quitarse de encima el severo marcaje al que Sergio Castaño le sometió durante los noventa minutos. Alcaraz conoce de primera mano el potencial del medio centro gallego, y no sería raro pensar que el preparador granadino reservara a Castaño -hasta ayer con cuatro amarillas- la semana pasada, para encomendarle la providencial labor de amargarle la mañana a Viqueira.

Gran ambiente

Aparentemente el Xerez inició el encuentro muy enchufado. Espoleados por una grada que ayer logró ser la más azulina y numerosa de la temporada, asustó pronto a los recreativistas. El primer córner llegó en minuto uno de juego, y Pedro Ríos estuvo cerca de aprovecharlo con un fuerte disparo. Luque blocó seguro abajo.

Sólo fue el arreón inicial. El Recre encajó bien el golpe y pidió la vez para atacar presionando la salida y la creación de los xerecistas, que tenían que buscar los pasillos para llegar a zona de peligro. Este equipo tiene querencia a entrar por la izquierda. Sea el hombre que sea el que ocupe el puesto de interior diestro, los xerecistas suelen volcar sus ataques por esa banda. Esta vez la responsabilidad recaía sobre Ismael, que ya se había cargado el equipo a la espalda la semana pasada. El extremo intentaba marcharse de su par cada vez que alguno de sus compañeros levantaba la cabeza y le ofrecía el cuero, pero las filigranas del jiennense no eran tan prácticas como en otras ocasiones. Al menos durante el primer tiempo.

Ni Geijo, ni Gastón Casas fueron capaces de demostrar su efectividad de cara a puerta en esos primeros cuarenta y cinco minutos. Ambos puntas contaron con ocasiones para estrenar el marcador, pero el primer tiempo acabó con el resultado inicial.

Empuje recreativista

Tras el descanso, los de Marcelino García volvieron fuertes, reactivados y con ganas de llevarse los tres puntos. Tras un par de encuentros en los que, además de echar en falta los goles de Uche, el conjunto onubense pareció vivir una crisis de identidad, ahora el Recre volvía a hacer el fútbol que le ha llevado a puestos de ascenso. Los recreativistas prefieren el toque y la posesión por encima del guerrero planteamiento del balón largo. La obsesión por el control y la posesión del balón a veces derivaba en pérdidas del esférico en zonas muy peligrosas.

Una serie de faltas consecutivas, sirvió al Xerez para cortar el ritmo del Recre en los minutos iniciales del segundo tiempo en los que Rosu tuvo una ocasión clarísima. El rumano mostró frialdad, pero falló en el mano a mano con Julio Iglesias.

Superados esos agobios, a los azulinos les llegaba el turno. Ríos retornó a su hábitad natural en la banda, ya que Alcaraz le convenció para que jugará la primera mitad en la media punta. Partiendo desde la línea de cal de la derecha, el jerezano se coló en el área donde rebotó con la defensa onubense. Ese balón, que quedaba muerto en la frontal del área, fue aprovechado por Ismael para batir a Luque.

Entre el cabreo, la impotencia y la incredulidad, Marcelino decidió actuar. No le quedaba otra. Debía quitar un defensa para meter un atacante. El elegido, un viejo conocido de la grada de Chapín: Calle. El ariete madrileño no aportó demasiado, ni influyó decisivamente en el devenir del partido, pero sí supuso un quebranto para la línea de cuatro, que no supo coordinarse cuando tuvo que defender a tres delanteros. Si a eso se le une el ligero respiro que Sergio Castaño le dio a Viqueira, la explicación del tanto de Rosu es evidente. Viqueira ve esos pases que sólo pueden visionar los elegidos. Además, el gallego tiene calidad de sobra para ejecutar aquello que imagina su mente. Rosu cogió la espalda de la línea de cuatro y esta vez el rumano optó por la potencia y no perdonó.

Pese a que sólo restaban cinco minutos para el noventa, la justicia no tuvo piedad. Puso la merecida igualdad en el marcador, que en el fondo era el resultado que hubieran firmado más de dos antes de que el árbitro pitara el inicio.

El punto sirve para que el Xerez se convierta en virtual campeón de invierno. Por fin campeones. No recibirá copa alguna, ni más premio que el incremento de presión para la segunda vuelta, pero por fin el conjunto jerezano es campeón de algo, aunque sea de invierno. Ya veremos que ocurre en verano.