OPINIÓN
El poder de las albóndigas
Una cosa es segura: mientras Ikea siga ofreciendo sus bolitas de carne, siempre tendrán un lugar en los corazones -y estómagos- de muchos adeptos
Tengo la inmensa suerte de tener un tío que no tiene una idea buena, o para ser más exacta, preciso diciendo que ve intenciones ocultas incluso en la subida del precio del aceite de oliva. Eso de que el encarecimiento se deba a la baja ... producción de la cosecha no se lo traga. Pero ese es otro asunto. Para él todo son conspiraciones. Así que estoy como loca por saber qué opina del extraño suceso del que esta semana hemos tenido conocimiento gracias al informe anual publicado por Ingka Group. Si no saben de qué hablo no se extrañen, porque para hacer honor a mi querido pariente, apenas ha tenido repercusión en la prensa nacional a pesar del volumen de negocio que mueve en medio mundo. De quién les hablo, pues nada más y nada menos que de Ikea.
¿Alguna vez ha intentado armar uno de sus muebles sin instrucciones? Pues bien, descifrar la reciente caída de ventas de la gigante sueca del mobiliario es igual de desconcertante. En un giro inesperado, Ikea ha reportado una disminución del 5,3% en sus ventas para el ejercicio fiscal 2024. Pero, ¿dónde están las noticias sobre este descenso? Parece que los medios han decidido jugar al escondite con esta información, como si fuera una tuerca perdida en el fondo de una caja de Malm.
Una pensaría que una caída a los infiernos financieros de una multinacional de este calibre sería una destacada noticia, quizás no de primera plana, pero tampoco debería ser harto complicado dar con un resultado decente en una búsqueda en Internet. Yo me enteré de casualidad y no gracias a la prensa económica que suelo repasar a diario. Google, en esta ocasión, me ha arrojado menos resultados que piezas sobrantes en un kit de ensamblaje Billy. ¿Será que para los algoritmos de este otro mastodonte solo existen los enlaces a las recetas de las albóndigas nórdicas?
Y no crean que menciono este rico plato de nuestras abuelas al azar. Resulta que el informe no solo habla de caídas en los ingresos sino también de los pilares que mantienen la compañía a flote, si me permiten la hipérbole. Mientras las ventas de espejos, sillas y mantas se tambalean como una estantería mal acoplada, Ikea, reconoce el documento, ha logrado facturar la nada despreciable suma de 1.500 millones de euros solo con sus famosas albóndigas. ¿1.500 millones? Se ve que la verdadera estrella de la marca amarilla y azul no es el sofá Ektorp, sino esas canicas de carne que se ve han conquistado los paladares de todo el mundo.
Lo que resulta curioso cuanto menos es que este producto, que nada tiene que ver con la misión primigenia de la empresa- léase hacer mobiliario «más asequibles para muchas personas«-, sea un salvavidas en su balance anual. La estrategia del descuento que han aplicado en 63 países en los que operan la compañía de origen norteuropeo para paliar el temido descenso en las ventas no ha dado los frutos esperados.
Mientras todos señalan a la inflación y a la crisis económica, el verdadero culpable parece ser el mercado inmobiliario. ¿Vamos atando cabos? Mi tío seguro que sí. A menos gente comprando casas, menos demanda de muebles. Yo ya empiezo a verlo claro. Si las ventas caen más rápido que un armario Pax mal montado quizás Ikea está considerando vender casas prefabricadas. ¿Cómo lo ven? Imaginen las instrucciones: «Paso 1: coloque los cimientos. Paso 2: inserte la llave Allen tamaño XXL...».
En cualquier caso, una cosa es segura: mientras Ikea siga ofreciendo sus bolitas de carne, siempre tendrán un lugar en los corazones -y estómagos- de muchos adeptos. Después de todo, ¿quién puede resistirse a tal «manjar» después de pasar horas dando vueltas como un hámster por sus instalaciones?
Así que la próxima vez que visite la conocida tienda, recuerde: puedes irse sin ese escritorio que no necesita pero nunca sin una ración de sus bolitas. Porque en el mundo del imperio sueco, las albóndigas son el verdadero producto estrella, y los muebles son solo el aperitivo. Buen provecho.