OPINIÓN

El poder de las albóndigas

Una cosa es segura: mientras Ikea siga ofreciendo sus bolitas de carne, siempre tendrán un lugar en los corazones -y estómagos- de muchos adeptos

Mariama Amarzaguio

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Tengo la inmensa suerte de tener un tío que no tiene una idea buena, o para ser más exacta, preciso diciendo que ve intenciones ocultas incluso en la subida del precio del aceite de oliva. Eso de que el encarecimiento se deba a la baja ... producción de la cosecha no se lo traga. Pero ese es otro asunto. Para él todo son conspiraciones. Así que estoy como loca por saber qué opina del extraño suceso del que esta semana hemos tenido conocimiento gracias al informe anual publicado por Ingka Group. Si no saben de qué hablo no se extrañen, porque para hacer honor a mi querido pariente, apenas ha tenido repercusión en la prensa nacional a pesar del volumen de negocio que mueve en medio mundo. De quién les hablo, pues nada más y nada menos que de Ikea.

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