OPINIÓN
Aniversario especial
Los 90 años de la Zona Franca marcan una ocasión para relanzar una cooperación necesaria

La Zona Franca de Cádiz celebra el próximo lunes sus 90 años de vida. Su papel como motor, de potencia cambiante, en la economía comarcal y provincial está fuera de toda duda. Incluso por encima de los regímenes políticos, de los frecuentes y lógicos cambios ... en la dirección derivados de los resultados electorales. Pero siempre con la necesidad de convertirse en un elemento muy importante para la expansión del sector industrial, logístico y estratégico en la Bahía de Cádiz. El consorcio es un recuerdo permanente del pasado portuario y comercial de la ciudad. También de su necesidad de trasladar ese protagonismo al presente. Su papel fue y debe ser primordial porque en esta parte del mundo, el tejido empresarial es menor que en otras y el papel de fomento de las instituciones debe ser, por lo tanto, más importante. Aunque desde la década de los 80, casi sin interrupción, haya estado en duda su transparencia aún por resolver en los tribunales de Justicia. Aunque a veces haya resultado confuso el compromiso de distintos gobiernos, de distintos ministros de Hacienda –como cuando se dio luz verde a la polémica nueva Zona Franca en Sevilla–, la de Cádiz está en la obligación de aprovechar los muchos recursos que tiene, ahora como en 1929. El Ayuntamiento y el Consorcio, la Junta y el Gobierno, tienen en esta efemérides una gran ocasión para encontrarse y poner en común los intereses comunitarios y tratar de levantar proyectos –algunos ilusionantes y también achacables a los predecesores porque no todo fueron sombras– que atraigan empresas, que hagan del polígono exterior, por fin, un contenedor atractivo de empresas. Ahora es un conjunto de naves, en algunos casos, vacías y herrumbrosas.
La llegada de firmas y capitales como Torrot o la puesta en marcha de las ideas pendientes de ejecución, es siempre responsabilidad común de Zona Franca, Autoridad Portuaria y Ayuntamiento de Cádiz. Este impulso, esta voluntad de colaboración (que significa literalmente «trabajar con otros») debe ser el mejor freno a cualquier competencia desleal, a cualquier nuevo oponente, a cualquier obstáculo en el camino. Esa cooperación debe ser, también, el mejor regalo de cumpleaños. No se trata de ajustar cuentas con el pasado aunque los aniversarios siempre parezcan ocasión propicia. Hay planes, basados principalmente en fondos europeos, que pueden convertirse en la herramienta perfecta para crear empleo, para canalizar la ayuda que llegue por fin oportuna, en tiempo y forma. Feliz 90 cumpleaños.