SALA DE MÁQUINAS
Exdiputado con suerte
De pronto, aparece un político, un conocido con cargo en la administración que te cambia la vida. Esa parece ser la historia de éxito de Irispress
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El periodismo local conoce bien historias como la de Irispress porque es el pan de cada día en los chanchullos provinciales. Tenemos una empresita pequeñita, residual, peleando por un contrato de pocos miles de euros con un polígono, una asociación o un centro de eventos. ... Tenemos a un despachito luchando cada año en el borde de la supervivencia y de repente le toca la lotería, el Gordo incluso. De pronto, aparece un político, un conocido con cargo en la administración que te cambia la vida. Esa parece ser la historia de éxito de Irispress, una microagencia cuya facturación total supera por poco los doscientos mil euros y a la que en un semestre el Gobierno concede 1,1 millones de euros en adjudicaciones.
Algún inocente creerá que todo responde a un golpe de suerte, pero qué raro que el propietario sea un exdiputado socialista tan relacionado con el sanchismo que hasta el secretario de Estado Rafael Simancas escribe en la web de su antiguo compañero de filas, hoy sagaz empresario.
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