No ni ná
Humildad y paciencia
De los discursos de la oposición destacan las citas sobre la memoria histórica, el cambio climático y los derechos de colectivo LGTBIQ
Por sus discursos los conocerás. Queda el eco de los de los portavoces municipales en la investidura de José Luis Sanz como alcalde. Sobre todo desde los extremos de una Corporación que, como la ciudad, tiene definido centro y periferia.
Un eco chocante e irreverente ... queda de la intervención de la portavoz de la «confluencia» de IU-Podemos, un espacio de transición entre ese Adelante que acabó en pelea de gallos y el melón por calar con el cuchillo en la espalda de Irene Montero que es 'Sumar', del que solo se promete el almíbar de los 'besines' de Yolanda Díaz. La vicepresidenta, que es más práctica que sus ancestros políticos porque no aspira al cielo y le basta con asaltar el ático en desahucio de Pedro Sánchez, tiene ese perfil digerible del que carecen tantos cargos de la izquierda radical (con perdón, que no les gusta que le llamen así). Lo mismo le pasa a Susana Hornillo, que en su primera aparición en el Pleno rompió el tono institucional prometiendo el cargo por imperativo legal con impostada posdata reivindicativa. Vivir del sistema denostando el sistema, un clásico populista. Hornillo es catedrática, tiene uno de los mejores perfiles de esa amalgama de egos que es Podemos pero tiene que reivindicarse como guerrillera ante los suyos. Y eso le hace perder credibilidad. A su discurso atropellado e inspirado en Dickens –que no quiere decir que no sea cierta la desigualdad que denuncia en la ciudad–, le faltó el agradecimiento a los sevillanos por no votarla, porque así puede ocupar ese espacio en el que se encuentra a gusto su grupo, la protesta. Gobernar solo da disgustos a la organización y regusto a los mandatarios que una vez alcanzada la cima que asegura la pensión reducen sus aspiraciones de aplastar al mullido terciopelo.
En la otra punta, Cristina Peláez, henchida por los resultados electorales de Vox tampoco parece consciente de su realidad. Esa que ya sufrió en la Junta cuando quiso ser trascendental dando codazos para implantar su programa 'anti' y acabó, con la ayuda necesaria del PSOE y su mensaje del miedo a la ultraderecha, engordando la mayoría absoluta de Moreno. Aquí empieza igual: amenazando. En los extremos no conocen los réditos de la humildad.
Tampoco la tuvo Muñoz, portavoz del ahora descentrado PSOE. ¿Si su grupo lo hizo tan bien, por qué está en la oposición? En esos discursos hubo unánime cita a la memoria histórica, el cambio climático o los derechos LGTBIQ. Y con todo lo importante que son estos asuntos, la coincidencia y el arrebato en su defensa y rechazo es síntoma que explica la actual coyuntura electoral. Los ciudadanos están hartos del maniqueísmo, el universo de sus problemas es muchos más extenso. Tanto como el largo relato de proyectos del alcalde que requiere, además de fe, de una paciencia impropia de estos tiempos.
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