OPINIÓN
Volver a rearmarnos
Han irrumpido en el presente escenario personajes con poderes que alimentan el odio y la contracultura bélica como motivo conductor
Levantarse cada día, aparte de una rara tendinitis que me impide el más fácil desenvolvimiento de la escritura, supone adentrarse en el despertar diario, con un proceloso mundo de sorpresas. Uno se pregunta: ¿Qué puede estar pasando para que el equilibrio inestable que nos acogía, ... se manifieste ahora en la búsqueda de conflictos peligrosamente crecientes? El mundo, proyectado sobre intereses cruzados mutuos, ha conseguido generar ciertos tiempos de estabilidad. Tanto en la escala mundial como en la cercana nacional, vivíamos casi un siglo de solidez, tres cuartos en nuestro caso, por la potencia del diálogo y consensos más o menos respetados.
Han irrumpido en el presente escenario personajes con poderes que alimentan el odio y la contracultura bélica como motivo conductor. Una forma de entender la sociedad como una empresa o un imperio trasnochado y delirante. El equilibrio estaba básicamente soportado por contenidos económicos que hacen casi suficientes, las necesidades y disponibilidades entre unos y otros. Mantenía, en principio, una defensa del progreso y mejor calidad de vida. Esto ahora ha entrado en crisis, se demuestra como una gran falacia fácil de desmontar. A lo largo de la historia se han sucedido episodios de conflictos y reconstrucciones, que han hecho al humano más inquieto y violento. Los tratados de paz han sido papel mojado que ocultaban el auténtico sentido inmoral y desalmado de los provechos económicos.
Decía Federico W. Nietzsche, un filósofo del misterio mortal, que: «La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido». No sé si esta confluencia actual de líderes imbéciles e inútiles, podrá superarse pronto sin más daños que los ya acaecidos. Hemos adorado a los ocultos pero clarísimos valores de que lo que se tiene está por encima de lo que se necesita. No compartimos lo mejor de este espacio terreno. Los roces en los territorios, que suponen utilizar la ley de la selva, se nos vienen mostrando descaradamente. Deberíamos rearmarnos con la mejor dignidad y el máximo respeto. Salud.