OPINIÓN
La rareza de los cambios
Debemos pensar que las derivaciones que hoy nos sorprenden por estrambóticas, son la secuencia lógica para percibir las nuevas realidades
Recuerdo con lúcida nitidez, lo difícil que supuso acostumbrar a mis padres, ya adolescentes nosotros, para que no siguieran pelándonos a lo Marcelino pan y vino, sino con melenita por detrás de la nuca tipo Beatles. No porque fuera la moda, sino porque todo el ... mundo iba así. Claro, lo que pedíamos era acompañar la naturalidad que todos compartían, sabiendo que esas cabezas no eran las de antes.
La tendencia natural de la evolución es que las cosas cambien continuamente. Se transforman adaptándose a las necesidades que solicitan los tiempos. Son estos los que obligan a despojarse de rutinas e inercias, y es por lo que creo firmemente que, no podemos oponernos a la obligación de comprender los cambios. Debemos pensar que las derivaciones que hoy nos sorprenden por estrambóticas, son la secuencia lógica para percibir las nuevas realidades.
Muchos aspavientos democráticos durante años, no han conseguido solucionar claramente las expectativas que los electores hemos idos depositando en los representantes. Es evidente que se ha producido una clara quiebra de confianza. Conscientemente sufrida durante largo tiempo por el ciudadano, ya casi sin paciencia, obliga a buscar nuevas vías de esperanzas que sacien los anhelos. Si uno hace un ejercicio simple de proactividad y se pone en el papel del otro, como hacia Sócrates hace unos años, comprende mejor las razones de unos y otros. Si no nos escuchan y solo nos devuelven insufrible indiferencia, llega el final del aguante, abriéndonos a nuevos abismos que puedan sostener las confianzas. Alemania acaba también de avisar, y ella conoce bien el paño.
Los llamados totalitarismos, que llegan como sunamis imparables, pueden ser los latidos previos de las nuevas etapas. Nos gusten o no, son la marea que, parafraseando a Manfredo Tafuri predijo en su «Arquitectura del Humanismo», advirtiendo que, para el avance social, el progreso posee la contundencia de demoler las ideas anteriores. Yo, no obstante, sigo con mucha rareza e inquietud estos cambios. Salud.
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