OPINIÓN
María Jesús Montero: la presunta
La Ministra Montero, en su intento de tener notoriedad en una Andalucía gobernada por un Juanma Moreno que ha conseguido superar las siglas hasta afianzar su figura, ya no sabe qué hacer
La presunción de inocencia es uno de los pilares básicos de nuestra sociedad. Un pilar que tambalea cada vez que un ministro del gobierno abre la boca. Desde la llegada de Pedro Sánchez al gobierno, inocente es solo aquel que se posiciona a su lado, ... mientras que cualquiera que le lleve la contraria a él (o sirva de escarmiento a quienes él quiera sermonear) será culpable irremediablemente, sin importar el origen de las pruebas ni la fiabilidad de las mismas. Ya lo ha dicho María Jesús Montero: «la presunción de inocencia no puede estar por encima del testimonio de una mujer joven». Como si el del un hombre adulto o una mujer entrada en canas no tenga el mismo valor.
Y es que la Ministra Montero, en su intento de tener notoriedad en una Andalucía gobernada por un Juanma Moreno que ha conseguido superar las siglas hasta afianzar su figura, ya no sabe qué hacer. María Jesús Montero tiene un gran problema: tratar de conseguir recuperar la confianza del votante centrista que antes se posicionó al lado del PSOE. Parece que sabe que este no volverá y busca en el caladero feminista / izquierdista, huérfano en nuestra tierra de un referente claro los votos que necesita para recuperar la llave de San Telmo.
Y eso le lleva a equivocarse muchas veces, a meter la pata tanto que poco a poco pierde la poca credibilidad que le quedaba. Aunque con esas salidas de tono quizá lo que busque sea alejar la mirada de sus políticas estatales; esas que favorecen a Cataluña mientras ningunean a la tierra que pretende gobernar. Solo así se entienden las barbaridades que dice, sin importarle las consecuencias que puedan tener sus palabras.
Se olvida de las veces que ha tenido que callarse cuando la justicia le ha llevado la contraria. Poner la palabra de la supuesta víctima sobre las pruebas judiciales pude conllevar que mucho inocente entre en prisión sin corresponderle. La presunción de inocencia es algo que todo el mundo debería tener; solo así podríamos pensar que María Jesús Montero llega a su carrera presidencial andaluza libre de todos los pecados que arrastra su partido.
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