Editorial ABC

PP y ciudadanos, sentido común

El mal gobierno socialista está brindando una ocasión histórica al centro-derecha español para que se reorganice y ofrezca la alternativa necesaria para volver a ganar el poder

ABC

Tras el apoyo oficial de Inés Arrimadas a la formación de listas conjuntas entre Ciudadanos y el Partido Popular en Cataluña, Galicia y País Vasco, ambos partidos se enfrentan a una etapa de entendimiento en la que deben actuar con la responsabilidad que les exigen las expectativas de sus votantes. La confirmación diaria de que el Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por una política de demolición de puentes con el constitucionalismo no permite al PP y a Ciudadanos más que buscar puntos de acuerdo, como venía reclamando Pablo Casado, para aprovechar sus respectivas fuerzas electorales en unas comunidades autónomas en las que el PSOE prefiere pactar con los nacionalismos. No será fácil el acuerdo, porque los movimientos de convergencia exigen superar enfrentamientos pasados y prejuicios actuales, aunque los pactos de gobierno en Madrid y Andalucía deberían servir como prueba de que es posible y necesaria la concertación del centro-derecha. La España moderada y reformista recibe con espanto cada ocurrencia del Gobierno de Pedro Sánchez y su actitud servil hacia los separatistas catalanes. Sánchez preside un grupo de ministros inconexos, sin más vínculo que el Boletín Oficial del Estado y a expensas diariamente de lo que ordene Oriol Junqueras desde la cárcel. Sánchez no tiene proyecto para España. Nunca lo tuvo. Su única prioridad era mantenerse en La Moncloa, formar un frente popular de izquierdas y nacionalismos, ajustar cuentas en su partido y vivir al día, como está haciendo.

Esta es la ocasión histórica para que el centro-derecha español se reorganice y ofrezca la alternativa necesaria para volver a ganar el poder. Es razonable empezar por las comunidades autónomas donde habrá elecciones este año, pero conviene que PP y Ciudadanos no se confundan: también en Galicia, País Vasco y Cataluña hace falta defender un proyecto para España, con el discurso y la actitud que se corresponda en cada lugar. No tiene el mismo significado -ni las mismas condiciones- una coalición entre PP y Ciudadanos en Galicia, donde el PP es hegemónico y gobierna con mayoría absoluta, que en el País Vasco, donde ambos partidos rozan lo testimonial, o en Cataluña, donde Ciudadanos llegó a ser la primera fuerza política. Este proceso de concertación del centro-derecha requiere, de antemano, generosidad recíproca y muchas garantías de que responde a un proyecto común y a largo plazo, no a una buena idea de vida efímera. Navarra Suma, proyecto frustrado por el entendimiento del PSOE con los proetarras, abrió el camino para fórmulas eficaces en el aprovechamiento de todos los votos de centro-derecha, evitando el castigo de la dispersión. Una buena noticia para la España de las clases medias, sensata, moderada y constitucionalista.

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