sanidad
El gasto de la farmacia hospitalaria sube un 20% en tres años y tumba el déficit de 2014
La principal causa es el elevado precio de los medicamentos contra el cáncer y la hepatitis C

El Gobierno regional tiene más que asumido que en 2014 Castilla y León no habrá cumplido con el objetivo de déficit, fijado en el 1%. De momento, el dato del mes de octubre, el último conocido, colocaba a la Comunidad en el 1,03, por lo que es más que probable que finalmente se supere el mandato del Gobierno de España.
La Consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, ya ha advertido que es casi imposible cerrar en el uno por ciento y también ha mirado hacia los gastos sanitarios como los principales responsables de algunas de las tensiones que se han producido en el Presupuesto de la Comunidad. Lo cierto es que ha sido el gasto farmacéutico el que se ha disparado por encima de las previsiones aunque con un matiz, ya que el que más ha subido es el que se produce por la utilización de medicamentos en los hospitales de la Comunidad, no en el que se genera a través de las recetas que el paciente lleva a las farmacia.
Según los datos aportados a ABC por el director general de Asistencia Sanitaria, José María Pino Morales, el gasto farmacéutico absorbe el 25 por ciento del presupuesto de la Consejería de Sanidad, si bien se divide entre el que se genera vía oficina de farmacia, que asume el 65 por ciento del total, y el de los hospitales, con el 35 restante. Con este escenario, el incremento del gasto por receta ha sido en 2014 del 2,65% con respecto al año anterior, mientras que en los centros hospitalarios ha superado el tres, después de que en los dos años anteriores las subidas hayan sido del ocho.
De esta forma, entre 2011 y 2014 el incremento por el uso de medicamentos en los hospitales de la Comunidad se ha disparado un 20 por ciento, de manera que se ha pasado de un gasto de 243 millones de euros anuales, a más de 291 millones. «Es un crecimiento espectacular -señala Pino- justo en unos años en los que los presupuestos han ido a la baja, lo que da idea del peso que puede haber tenido en el total del gasto de la Consejería».
El director general de Asistencia Sanitaria reconoce, no obstante, que, como dice el Consejo de Farmacéuticos de Castilla y León, en los últimos años se ha ido reduciendo el gasto a través de receta, gracias a las medidas como el impulso de genéricos o la salida de la financiación de algunos fármacos.
Así las cosas, Pino explica que la razón para las subidas en los últimos ejercicios de la partida de medicamentos en los centros hospitalarios hay que encontrarla en «el arsenal terapéutico del que disponemos en estos momentos, que ha ido mejorando e incrementándose espectacularmente, sobre todo en patologías tan concretas como el cáncer, donde han aparecido y siguen apareciendo nuevos medicamentos que mejoran a los anteriores, y también en el caso de la hepatitis C». En este último, apunta que el tratamiento tradicional de la hepatitis C en un paciente durante un año venía a costar 2.500 euros; ese mismo tratamiento con los medicamentos de última generación puede llegar a los 100.000 euros. De hecho, asegura, en relación con la movilización que desde hace semana mantienen en Madrid estos pacientes, que en Castilla y León ya hace tiempo que se vienen aplicando los medicamentos de última generación contra la hepatitis C «pero siguen apareciendo otros nuevos que mejoran en algo los anteriores». Es más, el fármaco, por ahora estrella, el Sofosbuvir, ya ha comenzado a aplicarse en algunos pacientes en los hospitales de la Comunidad, donde son tratados 1.500 enfermos de hepatitis C, si bien es cierto que los más utilizados son, por el momento, el Simeprevir, el Telaprevir y el Boceprevir «cuya tasa de curación es muy alta, pero cuyos precios también son muy elevados comparativamente con los tradicionales». La ventaja es que «los nuevos mejoran, aunque más que en la curación, en la comodidad del paciente y en los efectos secundarios».
En cualquier caso, Pino insiste en que lo más importante es que «en Castilla y León hemos hecho una estrategia regional y hemos creado un grupo de expertos que ha establecido una serie de criterios de aplicación que son los que hemos trasladado a cada uno de los hospitales para que la aplicación sea lo más homogénea posible en base al criterio médico». Así, la prescripción que se está haciendo sólo depende de la cuestión técnica y profesional del médico que indica el tratamiento y que está basado en la evidencia científica del momento, teniendo siempre en cuenta que no todos los pacientes tienen que seguir la misma pauta.
En cuanto al cáncer, cualquier tipo de medicamento que va apareciendo y que aporta algo de luz sobre el anterior sale a unos precios muy elevados, «ya que los laboratorios quieren amortizar el coste de investigación».
Vademécum vivo
De esta forma, y una vez conocidas las causas por las que se dispare el gasto, José María Pino reconoce que la solución es difícil, dado que ya se pusieron en marcha medidas para ajustar las recetas, pero «si la evidencia científica demuestra que un medicamento es indicado para un caso concreto porque mejora la supervivencia o calidad de vida del paciente el sistema sanitario poco puede hacer». Por eso, defiende actuaciones como la supresión de la financiación de algunos fármacos «porque se entiende que o hay otros similares ya financiables o no aportan valor a lo que hacemos».
De hecho, recuerda que «el Vademécum está vivo y por una parte se introducen nuevos medicamentos que son caros y aportan más valor y por otro hay que recortar aquellos que entendemos que dan menos». «No podemos mantenerlos todos y al mismo tiempo introducir otros nuevos que salvan vidas», concluye.
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