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Un aterrizaje a prueba de huevos crudos
Estudiantes de la Universidad Miguel Hernández han realizado un proyecto consistente en lanzar huevos propulsados por cohetes diseñados por ellos
El huevo, crudo y pequeño, ha permanecido intacto tras ser lanzado al aire dentro de un proyectil. Estudiantes de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche han realizado este viernes un proyecto consistente en lanzar huevos propulsados por cohetes diseñados por ellos.
Uno de los artilugios construidos por estos universitarios de Ingeniería Electrónica y Automática Industrial de la UMH de Elche ha logrado subir una altura de unos cuarenta metros. Impulsado por agua y aire a presión, ha estado en el aire más de ocho segundos y, en su aterrizaje, el huevo que transportaba en su interior ha quedado intacto.
Este ingenioso experimento se incluye dentro del proyecto de la asignatura «Fundamentos de Ciencia de los Materiales» de la UMH. «Sabía que iba a subir porque me lo había currado, pero no pensaba que tanto», ha señalado Carlos Cervera, el alumno con la mejor marca, en declaraciones a EFE.
El cohete debía realizar un despegue vertical, tratar de llegar lo más alto posible, mediante el uso de una botella de plástico de dos litros, y aterrizar sin emplear un paracaídas u otro dispositivo de parada. Tras impactar directamente sin freno, su «pasajero», un huevo, debía ser «rescatado» en perfecto estado del interior del proyectil.
Eso sí, los huevos empleados por los estudiantes que han participado en esta singular prueba tenían que ser crudos y de tamaño pequeño, además de estar «protegidos» dentro de la botella para evitar la rotura.
El autor del diseño del proyectil que ha registrado la mejor marca ha tardado un día en materializar su proyecto, que ha contado con un refuerzo de hierro en la estructura para «aguantar mejor la presión», según ha indicado él mismo.
Un total de catorce proyectos ha presentado su trabajo dentro de la asignatura «Fundamentos de Ciencia de los Materiales» del grado de Ingeniería Electrónica y Automática Industrial de la UMH.
En algunos de ellos, a pesar de lograr una altura considerable -20 y 23 metros-, no se ha conseguido el objetivo y el huevo ha aparecido roto tras el impacto.
Uno de los puntos clave para el desarrollo ha sido la inclusión de alerones en los pequeños cohetes, de todo tipo de diseños y colores, para estabilizar el proyectil y mejorar las condiciones del vuelo.