-¿Por qué decidió dedicarse a la terapia ocupacional?
-Siempre tuve claro que quería enforcar mi vida en torno a la sanidad y mi hermano estudió esta carrera. Así que tras hablar con él e informarme sobre en qué consistía exactamente me animé a estudiarla y la verdad es que estoy encantada con esa decisión.
--¿En qué consiste su trabajo?
-Pues en la actualidad estoy trabajando como terapéuta y masajista. No obstante, mi trabajo es mucho más amplio ya que son las rehabilitaciones el punto fuerte de mi función como terapéutica. Rehabilitaciones físicas o psicológicas.
-Póngame un ejemplo...
-Pues una persona que haya sufrido algún tipo de amputación. Una vez que esta persona tiene su correspondiente rehabilitación psicológica y física intervengo yo. Mi labor es enseñarle a vivir con esta nueva limitación.
-¿Utiliza algún método de trabajo en especial?
-La verdad es que conmigo los pacientes se ríen mucho porque todo lo que sean actividades de carácter cognitivo lo hago a través del juego ya que al ser tan dinámico les resulta menos violento. Ten en cuenta que en el caso, por ejemplo, de las personas mayores, éstas en muchas ocasiones son personas sanas pero que poco a poco, por la edad, van perdiendo sus capacidades y hay que volver a enseñarles a escribir, a leer, a contar o a identificar colores...
-¿Qué es lo mejor que tiene su profesión?
-Que es notablemente gratificante. Cuando la gente se da cuenta que son capaces de hacer ciertas actividades que veían anteriormente como imposible ellos sonríen y disfrutan, lo que te hace a tí sentirte muy bien por el trabajo que a diario estas haciendo.
-¿Y lo peor?
-Intentar luchar contra enfermedades como el alzheimer. Sabes que luchar contra él es un tanto imposible por lo que te sientes a veces frustrada al ver que todo lo que has avanzado con un pacient no sirve absolutamente de nada mañana.