Suecia deporta a Turquía a un activista del PKK kurdo para limar asperezas con Erdogan
El Tribunal de Distrito de Estocolmo condenó ayer a cuatro años y medio de prisión y deportación a un hombre declarado culpable de intentar recaudar dinero para el PKK kurdo
Suecia retoma la negociación con Turquía para su entrada en la OTAN

El Tribunal de Distrito de Estocolmo condenó ayer a cuatro años y medio de prisión y deportación a un hombre declarado culpable de intentar recaudar dinero para el PKK kurdo, una decisión que se produce a menos de una semana de la decisiva reunión entre Suecia y Turquía sobre la candidatura sueca a ingresar en la OTAN.
Según describe la sentencia judicial, el hombre kurdo de nacionalidad turca, cuya identidad no se ha dado a conocer, intentó extorsionar a un empresario kurdo en Estocolmo a punta de pistola para que pagase dinero al PKK, una organización que Turquía y la UE califican como organización terrorista. «La investigación muestra, tal como lo evalúa el tribunal de distrito, que el PKK lleva a cabo actividades de recaudación de fondos muy amplias en Europa utilizando, entre otras cosas, la extorsión de los comerciantes kurdos», explicó el presidente del tribunal, Måns Wigén, que justificó judicialmente la decisión del Tribunal de Distrito de deportar al condenado a Turquía después de que cumpla la pena de prisión en Suecia.
En respuesta a una declaración que la Junta de Inmigración de Suecia presentó ante el tribunal, en la que decía que la deportación no podía llevarse a cabo porque el ciudadano turco condenado probablemente enfrentaría malos tratos y torturas en su país de origen, Wigén confirmó la sentencia de deportación y enfatizó que el tribunal no se vio influenciado en su decisión por la presión de Turquía, que bloquea el acceso de Suecia a la OTAN y exige para dar la necesaria luz verde un mayor compromiso en la lucha contra el terrorismo y, más concretamente, que los terroristas del PKK sean deportados.
Acercar posturas
También se ha desvinculado de la decisión judicial independiente el ministro de Justicia sueco, Gunnar Sören Folke Strömmer, pero es evidente que la sentencia limará asperezas después del malestar causado por la quema del Corán en Estocolmo, por parte de un inmigrante cristiano iraquí.
El pasado mes de junio, el gobierno de Suecia ya accedió a la extradición a Turquía de u simpatizante del PKK condenado por posesión de drogas, poco antes de un encuentro entre Ankara, Estocolmo y la OTAN para discutir la entrada del país nórdico en la Alianza Atlántica.
El hombre de 35 años había sido sentenciado en 2013 a cuatro años y siete meses de cárcel por transportar cannabis en Turquía y había obtenido la libertad condicional antes de terminar su condena, ocasión que aprovechó para escapar a Suecia. De nada le sirvió alegar que la condena por transportar drogas había sido una excusa y que el verdadero motivo era que el gobierno turco lo considera un simpatizante del PKK. En ese caso, el gesto fue apreciado por el Gobierno turco, aunque posteriormente el proceso volvió a bloquearse por nuevas dificultades.
El desbloqueo de las negociaciones, que el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg confía en lograr el lunes, cuenta ya con un primer y significativo paso de Hungría, cuyo gobierno ha sugerido que retomará el proceso y ratificará el proceso de adhesión a la OTAN de Suecia si hay algún «movimiento» por parte de Turquía. «Si hay movimiento de Turquía, por supuesto cumpliremos con nuestra promesa de que Hungría no retrasará la integración de ningún país», ha asegurado el ministro húngaro de Exteriores, Peter Szijjarto, que mantiene un «contacto continuo» con Ankara.