Ofensiva diplomática de EE.UU. contra el envío de armas de China a Rusia
La Administración Biden se plantea divulgar la inteligencia al respecto para enfriar los planes de Pekín
¿Qué pasaría si China empieza a facilitar ayuda militar a Rusia?

Hace hoy un año, la noticia de la invasión rusa de Ucrania se conocía en Nueva York en plena reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el órgano de poder de la organización internacional. Sus quince miembros se citaron de urgencia para tratar de evitar una agresión inminente, después de semanas y meses de advertencias de EE.UU., que había divulgado abundante inteligencia al respecto. Rusia lo negó todo hasta el momento de la invasión y la mayoría de la comunidad internacional no se creía que Putin diera el paso, hasta que lo dio. En aquella noche en la sede de la ONU, hasta al embajador ruso, Vasili Nebenzia, parecía que la invasión le cogía con el pie cambiado.
Hoy vuelve a reunirse el Consejo de Seguridad, en el aniversario de la guerra, sin una solución al conflicto y con la posibilidad de que implique todavía más a las grandes potencias. En el aire estará un asunto que podría complicar la guerra: la posibilidad de que China envíe armas a Rusia.
Antony Blinken, el secretario de Estado de EE.UU., estará en la Gran Manzana para representar a su país en la reunión. Lo hará después de que el pasado fin de semana asegurara que China se plantea dar ese paso.
«China se ha dedicado a dar apoyo retórico, político y diplomático a Rusia, pero tenemos información que nos preocupa y que indica que se plantean proveer con ayuda letal a Rusia en su guerra contra Ucrania», dijo en entrevistas con televisiones estadounidenses el pasado domingo.
El jefe de la diplomacia estadounidense hacía pública la advertencia después de reunirse en la Conferencia de Seguridad de Múnich con su homólogo chino, Wang Yi, y después de reuniones con aliados occidentales con quienes compartió las informaciones de su inteligencia que apoyaban su conclusión de que Pekín considera esa posibilidad. Blinken aseguró que había advertido a Wang de las «consecuencias serias» que tendría esa eventual transferencia de armamento.
Enfriar la decisión
La estrategia de la Administración Biden es enfriar esa decisión, hablando sobre ella, como ha hecho Blinken, y compartiendo la inteligencia que tienen al respecto. Según 'Politico', en las últimas semanas el Gobierno de EE.UU. ha rebajado el nivel de secreto de parte de esta información clasificada para compartirla con sus homólogos chinos.
Pero EE.UU. podría ir más allí y se plantea divulgar de forma pública esa inteligencia para presionar todavía más a China, según ha revelado 'The Wall Street Journal'. Una oportunidad podría ser hoy mismo en la reunión del Consejo de Seguridad. Blinken ya hizo movimientos similares en la misma sede hace un año para tratar de contener la invasión de Rusia -telegrafiaron la acumulación de tropas rusas en la frontera y sus preparativos para la guerra- y podría hacerlo hoy con toda la atención puesta en la cita en la ONU por el aniversario.
Ante las declaraciones del secretario de Estado, su homólogo en la Unión Europea, Josep Borrell, aseguró esta semana que el envío de armas chinas a Rusia sería una «línea roja». Borrell defendió que hasta el momento no habían visto pruebas de que China lo esté haciendo pero «hay que seguir siendo vigilantes». El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo que en la alianza militar «estamos cada vez más preocupados» por esa posibilidad. El senador estadounidense Lindsey Graham, uno de los republicanos más agresivos en política exterior, la ha calificado como «lo más catastrófico que podía ocurrir a la relación entre EE.UU. y China».
Un portavoz del Ministerio de Exteriores chino no respondió esta semana de manera directa a la pregunta sobre si Pekín se lo plantea, pero apuntó que «es EE.UU., y no China, quien está proveyendo un flujo interminable de armas». Ayer, en la sesión extraordinaria de la Asamblea General, el embajador de China ante la ONU aseguró que «enviar armas no traerá la paz».
Principal apoyo de Rusia
China es el principal apoyo que tiene Rusia en la guerra. Ha procurado ayuda financiera, ha comprado su petróleo, ha combatido las sanciones internacionales y le ha vendido productos que pueden ser necesarios para su ejército, como microchips.
Si esa cooperación pasa a las transferencias de armas, sería un movimiento decisivo en la guerra. China es un gigante de la industria militar y Rusia se ve lastrada en el frente por falta de suministro de armas y munición. Ocurriría además en un momento en el que a EE.UU. -que ha enviado ya más 30.000 millones de dólares en armamento a Ucrania- y a sus aliados les cuesta cumplir con las peticiones de armamento de Kiev y en la antesala de una ofensiva rusa.