Michelle Bolsonaro, la ex primera dama prepara su salto a la política
Devota cristiana evangélica, menos provocadora que su marido, cuenta con trayectoria de obra social en iglesias
El expresidente brasileño no ve con buenos ojos la posible candidatura de su mujer: «No tiene experiencia»
Las joyas saudíes y un caso de espionaje fiscal cercan a Bolsonaro

Hay alguien que Jair Bolsonaro no quiere que le suceda como candidato a las elecciones presidenciales de 2026, en caso de que sea inhabilitado: su propia mujer. Ha sido una de las primeras cosas que ha aclarado a su regreso a Brasil tras su ... escapada de 89 días a Orlando, después de intensas semanas en que Michelle Bolsonaro, de 41 años, comenzó a hacerse un lugar en la política de su país.
Según dijo el expresidente brasileño este pasado jueves, en cuanto se puso ante un micrófono, recién aterrizado en su país: «Con el debido respeto, la señora Michelle no tiene la experiencia [política] para aguantar los golpes que se requieren».
Le preguntaron por ello en la cadena de radio Jovem Pan, y podría haberse conformado con su respuesta inicial, la de que ella ya había dejado claro que no tenía interés en el puesto. Pero Bolsonaro, como suele hacer, decidió ir más allá: «Alguien ha hecho circular su nombre. Ella ya ha dicho que no quiere estar en el Ejecutivo, que está fuera, porque no tiene experiencia. Ni siquiera ser alcalde es fácil. Veo algunos alcaldes que cuando terminan su mandato, a pesar de haber hecho un buen trabajo, se arrepienten dada la cantidad de demandas que enfrentan por improbidad administrativa. Así que esto no es fácil. Es una persona que no tiene experiencia política».
Antes, algunos analistas en medios brasileños se regodearon en el hecho de que Michelle no hubiera ido a recibirle al aeropuerto en Brasilia, después de 89 días de ausencia. Destacaban además que la ex primera dama le había dejado atrás en Orlando, para empezar a aparecer en lo que si no es la primera línea política de Brasil, al menos se le parece. Buscaban evidencias de tensión, problemas familiares para un presidente que no es ajeno a ellos, pues ya su primera mujer le acusó de abuso y robo, aunque luego se retractó.
Estreno en un cargo político
Hace apenas unos días, el 21 de marzo, Michelle tuvo su estreno en un cargo político, el de presidenta de la división femenina del Partido Liberal, el de Bolsonaro. No es diputada ni senadora, pero ese puesto le fue ofrecido por la formación política durante la ausencia de su marido. En su estreno fue arropada por senadores y diputados, gobernadores y hasta el presidente del partido, Valdemar Costa Neto. De la familia Bolsonaro la acompañó uno de los hijos mayores de su marido, el diputado Eduardo.
En las redes sociales que con tanta destreza dominó Bolsonaro en su primera campaña presidencial, se sucedía el lema 'Michelle 2026'. Según dijo después la analista del diario 'Folha de S. Paulo' Mariliz Pereira Jorge, «la toma de posesión de Michelle Bolsonaro como presidenta de la sección femenina del PL fue un paso más del partido para dar un golpe a Jair Bolsonaro y preparar a la ex primera dama para 2026».
Tiene, para muchos en el partido, sentido. Michelle es una devota cristiana evangélica, menos provocadora y polémica que su marido, con amplia trayectoria de obra social en iglesias y una relación estrecha con líderes del poderoso bloque evangélico en el Congreso. [En este momento, según cifras de Datafolha, el 26% de la población de Brasil, de más de 215 millones, se declara evangélica, y va aumentando de forma considerable frente al imparable declive del catolicismo.]
Protagonismo mediático
En aquel acto de marzo, Michelle Bolsonaro y su equipo dieron de lleno en una de las dianas de las guerras culturales que también preocupan a Brasil: la identidad de género. El senador Magno Malta proclamó: «Las mujeres nacen con una pieza de más. Los hombres son más débiles porque tienen esa pieza de menos y nunca la tendrán, ni con cirugía ni con ideología. Las mujeres tienen útero». Michelle, sonriente, asentía, mientras en los medios, columnistas y comentaristas de todo calado ya elucubrando con una posible candidatura suya, a la Kirchner, en las elecciones de 2026, en el caso de que Bolsonaro sea inhabilitado.
Hasta la revista 'Piauí', una suerte de biblia periodística del antibolsonarismo, le dedicó a Michelle una portada, vestida como la joven de la perla de Vermeer, pero con unas joyas recibidas de Arabia Saudí que han generado gran polémica. Es decir: Michelle Bolsonaro empieza a ocupar, entre partidarios y detractores de su marido, un papel central en el futuro de la familia, toda metida en política de un modo u otro. Y esto cobra especial relevancia ante la posibilidad, muy real, de la inhabilitación del expresidente por su papel en la incitación al intento de golpe del 8 de enero de este año, cuando una turba saqueó las sedes de los tres poderes en Brasilia.
El Tribunal Superior Electoral, el que puede inhabilitarlo, investiga a Bolsonaro por sus múltiples declaraciones denunciando falsamente fraude en los comicios del año pasado. En una reunión con brasileños en Orlando, antes de volver a Brasil, Bolsonaro admitió que puede ser inhabilitado e incluso preso, y en aquel momento sí elogió las dotes políticas de Michelle, dijo que le ayudó en su fallida campaña de reelección, planteó hasta la posibilidad de que se presentara a un cargo electo, aunque en este momento no el de la presidencia, aclaró.
El escándalo de las joyas
Eso ha cambiado ahora. Y puede también que los Bolsonaro hayan decidido que sea Michelle quien pague por otro grave problema que amenaza al expresidente, más allá de la posible inhabilitación por supuesta incitación a la insurrección de enero. Se trata de una serie de millonarios regalos de Arabia Saudí a la presidencia de Brasil cuando él estaba en el poder.
Según han admitido los abogados del expresidente, en 2021 las aduanas brasileñas retuvieron un cofre de joyas —un collar, un anillo, un reloj y un par de pendientes de diamantes— valorado en unos tres millones de euros que entraron en el país en la mochila de un militar, ayudante de un ministro, Bento Albuquerque, que regresaba de un viaje a Oriente Próximo. Hubo más regalos millonarios que no fueron interceptados, de Arabia Saudí y de Emiratos Árabes Unidos —relojes Rolex, plumas de la marca Chopard— todos para los Bolsonaro, que ahora la fiscalía investiga, porque deberían haber ido a parar al patrimonio nacional.
Mientras los abogados del expresidente los han ido devolviendo, este ha afirmado que eran regalos «para Michelle», entregados por la buena relación que él tenía con las naciones árabes. «¿Joyas caras? Sí, muy caras, por la relación de amistad que tenía con el mundo árabe», dijo el ex presidente en la emisora Jovem Pan. Ese mismo día llegaba a los kioscos la revista con el retrato de Michelle cargada con las joyas, mirada ausente, junto al titular 'La ultraderecha global'.
Flirteo con el mundo del lujo
Joyas o no, Michelle Bolsonaro ha tenido ya algunos problemas por su flirteo con el mundo del lujo. Mientras visitaba a su marido en Orlando, se la vio de compras con un amigo en la tienda de Prada, días después de que hubiera dicho en redes sociales que estaban viviendo en EE.UU. «de alquiler», en una suerte de reclamo de humildad. Después de que el escándalo fuera debidamente aprovechando por la izquierda en su país, dio explicaciones, diciendo que todo el mundo tiene derecho de ir a un outlet. «Aunque no tenga privacidad para pasear y meterme en un outlet con mi amigo, como hace todo el mundo cuando viene a EE.UU., tengo mi propia vida, independencia económica y no le debo nada a nadie», dijo.
Ante las reticencias de Bolsonaro para ungir candidata a la presidencia a su propia mujer, la edición brasileña de CNN halló el viernes una solución alternativa. Citando como fuentes a «partidos de derecha», planteó la posibilidad de que Michelle sea candidata a la vicepresidencia junto a los dos políticos con más enteros para suceder a Bolsonaro en su coalición, los gobernadores de Mias Gerais, Romeu Zema, o São Paulo, Tarcísio de Freitas. El expresidente aun no se ha pronunciado.
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