Lula comienza a trabajar en la transición de su Gobierno

El objetivo del proyecto liderado por el economista y exministro de Lula, Aloizio Mercadante, es fortalecer las instituciones y dar más transparencia a las acciones del gobierno

Verónica Goyzueta

Corresponsal en Sao Paulo

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Tras unos merecidos días de playa en la costa de Bahía, el presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva se reunió este lunes al equipo de transición del Gobierno, despachando desde São Paulo, donde reside, para dar las líneas de lo que será su gestión y preparar las medidas que entrarán en vigencia en los primeros días de enero.

Uno de los principales desafíos de su equipo de transición son las medidas que marcarán el contraste con el Gobierno de Jair Bolsonaro. Entre esas medidas se destacan las operaciones para preservar la Amazonia, contra la minería ilegal, el acaparamiento ilegal de tierras y el tráfico de drogas y armas. Lula también pidió la revisión de todos los decretos de Bolsonaro que facilitaron el acceso a las armas y municiones, devolviéndole al Ejército la función de supervisar y rastrear estas armas.

El equipo de transición, que trabajará en Brasilia, comenzará redactando el plan de Gobierno, un documento de unos 450 artículos, construido a partir de más de 13.000 sugerencias de entidades, ONGs e individuos que enviaron propuestas en una consulta pública digital organizada por el Partido de los Trabajadores (PT).

Las propuestas se dividen en tres grandes ejes: el desarrollo económico, el desarrollo social y la defensa de la democracia. El objetivo del proyecto liderado por el economista y exministro de Lula, Aloizio Mercadante, es fortalecer las instituciones y dar más transparencia a las acciones del gobierno.

La articulación política para armar el equipo del futuro gobierno, el gabinete ministerial y los más altos cargos de la Administración Pública, se realizará en São Paulo, en el despacho de Lula, con la participación de la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, y de Alckmin.

El equipo de campaña de Lula-Alckmin señala que serán necesarios al menos 150.000 millones de reales, unos 30.000 millones de euros, para asumir las promesas de campaña. Eso incluye mantener el programa Bolsa Familia y dar un aumento real del 1,3% al 1,4% para el sueldo mínimo, lo que debe costar unos 11.000 millones de euros.

Otros gastos corresponden a ayudas para que los niños se alimenten y vayan a la escuela, la renegociación de deudas de estados y municipios, la exención del impuesto de renta a los más pobres, programas de vivienda, y fondos para el sistema de sanidad. Para conseguir esos fondos Lula lidera la articulación con todos los sectores políticos, especialmente en el Congreso.

Líderes de partidos y jueces

Para ese fin, Lula viaja este martes a Brasilia para conversar con los líderes de los partidos que lo apoyaron y reunirse con los jueces, Rosa Weber, presidente de la Corte Suprema, y Alexandre de Moraes, presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE). La agenda en la capital también incluye conversaciones con los presidentes de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, y del Senado, Rodrigo Pacheco.

Además de armar el rompecabezas presupuestario, Lula también se prepara para viajar esta semana a Sharm El Sheikh, en Egipto, donde participará de la 27ª conferencia climática de la conferencia de las Naciones Unidas (ONU), la COP27. Lula debe ser la personalidad brasileña más importante del evento, pues el actual presidente, conocido negacionista climático, no asistirá a la cumbre.

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