Merkel quiere ser astronauta

La canciller alemana se dejó entrevistar por un grupo de sesenta niños en un acto electoral en Berlín

Angela Merkel durante su acto electoral con niños en Berlín REUTERS

ROSALÍA SÁNCHEZ

Cualquier showman sabe que los niños son el público más difícil, pero Angela Merkel estuvo de lo más suelta con un grupo de sesenta pequeños alemanes que la sometieron a un exhaustiva batería de preguntas . Jugaba en campo propio, un acto electoral para familias en Berlín, distrito gubernamental de Mitte-Tiergarten, pero siempre que hay niños hay sorpresas y tuvo que afrontar preguntas como si no está aburrida ya de ser canciller o por qué no hace billetes de autobús gratis para los niños. Sobre esto último dijo que para eso no hay que hablar con ella, sino con los alcaldes, y sobre lo de aburrirse… ni de broma. Reconoció solamente que la primera vez estaba un poco tensa, porque era mucha responsabilidad, pero les explicó que ahora se siente muy a gusto y que es imposible aburrirse «porque siempre estoy haciendo cosas nuevas, como esto, es mi primera vez, y es muy divertido».

Algunas preguntas parecían sugeridas por los papás, con cierta malicia imposible de suponer a delicias como Jakob, de 9 años. «¿Cuál es la principal diferencia entre tú y Horst Seehofer?» , planteó, en referencia al presidente de Baviera y del partido socio bávaro, la CSU, además de principal piedra en el zapato de Merkel durante la última legislatura a cuenta de la crisis de los refugiados. Merkel se entretuvo diez segundos explicando que la CDU y la CSU son partidos hermanos para responder después directamente: «y la principal diferencia entre nosotros es que Horst Seehofer es por lo menos 30 centímetros más alto que yo , creció mucho más».

Otras cuestiones destilaban inocencia y ternura, interesándose por su color favorito, el azul de la flor espuela de caballo, casualmente la del logotipo del partido, o por su comida favorita, espaguetis a la boloñesa . «Pues mi favorita es la sopa de pasta», disintió Lea, de cinco años. «Bueno, la sopa de pasta está también bastante arriba en mi agenda», se vio obligada a reconocer Merkel.

El titular periodístico lo propició la pregunta de Eva, de 10 años, que quiso saber «¿qué piensas de los otros partidos?». Merkel respondió que en la CDU «somos bastante tolerantes con Los Verdes y con los liberales del FDP . Pero hemos estado hablando y hemos dicho lo siguiente: después de los comicios, en ningún caso trabajaremos con La Izquierda y en ningún caso trabajaremos con Alternativa para Alemania ». Fue aquí donde los papás, situados en la parte de atrás de la sala, lejos de los cojines en el suelo sobre los que se habían colocado los chicos, dieron un gran aplauso. Pero Merkel quiso dejar claro que allí los protagonistas eran los niños e incluso en algún momento les afeó la conducta: «a ver, hay adultos ahí atrás que no paran de hablar, que salgan o que esperen en el salón Europa, para que podamos seguir conversando nosotros tranquilos».

Pero los padres no se movieron. Menuda papeleta. La mamá de Clara, de 7 años, por ejemplo, deseó ser tragada por la tierra cuando la niña agarró el micrófono y preguntó: «y tú, ¿por qué no tienes hijos?». Y Merkel salió como pudo: «bueno, no se ha dado el caso» , aprovechó para tragar saliva, «pero conozco a muchos niños y me parecen estupendos».

Otra pregunta difícil fue la de Victoria, de 10 años sobre quién querría ser si pudiera ser otra persona. «Pues es algo que nunca me he planteado, pero creo que si no tuviera que entrenar mucho, me gustaría ser astronauta , para subir ahí arriba y saber cómo se ve todo desde allí», respondió Merkel, que logró un silencio estremecedor cuando le preguntaron si había tenido una mascota y relató la triste muerte de un conejo que tuvo su hermana de pequeña, por haber comido unas hierbas en mal estado. También conmovió a los adultos cuando admitió que el momento más bonito de su vida había sido cuando conoció a su marido , Joachim Sauer.

A Merkel le gustaría atravesar las Montañas Rocosas y hacer el transiberiano. Reconoce que cuando tiene viajes muy largos suele dormir en el avión y que tiene un móvil que no es muy cool. «Tengo una Black Berry . Levantad la mano los que sepáis qué es una Black Berry… Bueno, no es lo más nuevo, pero es muy segura ». Todo esto confesaba a los chicos, a los que tampoco pareció muy atractivo su coche. «Suelo ir en Audi y sí, siempre es negro, la verdad es que es un poco… quizá podríamos pensar en otro color… tienes razón».

Sobre la tarea más difícil que le ha tocado hacer, no tuvo duda en la respuesta: Ucrania . «En medio de la guerra, de los disparos, vienen personas y me preguntan qué puedo hacer para ayudarles. Y es muy difícil. Todavía no lo he conseguido, creo que tengo que seguir intentándolo». También le recordaron que Obama dijo que si pudiera votar en Alemania votaría a Merkel y quisieron saber a quién votaría ella en el extranjero. «No debo responder a eso porque tengo que ser muy cuidadosa, pero sí os puedo decir que por ejemplo en Noruega ha ganado una colega con la que trabajo muy bien en ayuda al desarrollo y lucha contra la pobreza, y de verdad que yo deseaba que ganara ella», dijo una Merkel dotada para el trato con niños y al estilo de las profes más modernas. «Llevamos media hora de preguntas, mejor movernos un poco y después seguimos. Vamos a hacer una cosa… ¡Todos de pie! Vamos a mover los pies… ahora las manos… saltamos un poco… y ¡música por favor!». La canciller alemana hizo incluso un amago de arrancar a bailar , que quedó solamente en movimiento de cabeza y manos, al estilo raver, tan berlinés.

Merkel quiere ser astronauta

Comentarios
0
Comparte esta noticia por correo electrónico

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Reporta un error en esta noticia

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Muchas gracias por tu participación