La UE deja en manos de Merkel la esperanza de romper el bloqueo
No se espera que la cumbre telemática de este jueves sirva para hacer cambiar de opinión a Polonia y Hungría que siguen vetando el fondo de recuperación

El veto de Hungría y Polonia al plan de recuperación europeo ha sumido a la Unión Europea en un estado de hartazgo y desesperación. La cumbre europea telemática que se celebra este jueves se prevé como un trámite para confirmar el bloqueo más absoluto ... antes que un recurso para resolverlo. Según fuentes diplomáticas, el grueso de los países miembros acuden a esta reunión con la idea de que ha de ser la presidencia de turno, en este semestre Alemania, la que se encargue de encarrilar la situación y evitar lo que sería una gravísima ruptura estructural. O más bien que solo puede ser Alemania la que logre torcer la mano de los dos díscolos, Polonia y Hungría, que han decidido vetar la adopción del mecanismo de reconstrucción porque no quieren ser sometidas a un escrutinio sobre sus virtudes democráticas.
Después de las reuniones en las que se reafirmó el veto de los dos países, del lunes a nivel de embajadores y el martes, los ministros de asuntos europeos, y que algunos de los participantes han calificado como «un espectáculo», se creía que la situación no podía empeorar. Ayer se conoció la carta del primer ministro esloveno, Janez Jansa , apoyando la posición de Hungría y Polonia, aunque sin definir si se suma o no al veto. «Sólo un órgano judicial independiente puede decir qué es el estado de derecho, no una mayoría política», escribió Jansa en una carta enviada al presidente del Consejo Europeo Charles Michel .
También ayer, el primer ministro húngaro, Viktor Orban , publicó en redes sociales una carta en la que insiste en que si se llega a aprobar el mecanismo de control de las reglas democráticas «no habría más obstáculos para vincular a los estados miembros a mecanismos comunes de apoyo a la inmigración» y la Unión Europea podrá «utilizar medios financieros para chantajear a los países que se oponen a la inmigración», mientras que en su opinión, «ningún procedimiento destinado a sancionar a los Estados miembros debe fundarse sin criterios objetivos y sin posibilidad de recurso legal», escribió.
Entre las muchas respuestas que recibió, el portavoz del Partido Popular Europeo en la eurocámara, el alemán Manfred Weber, le recordó que «el mecanismo del estado de derecho protege los valores elementales de la UE. Necesitamos un control democrático por parte del Parlamento Europeo, queremos vincular el dinero a los requisitos de la reforma, crear transparencia y luchar contra la corrupción». Tomas Valasek , el presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del parlamento eslovaco y antiguo embajador en Bruselas replicó por su parte que la posición de Orban «no tiene sentido. El presupuesto y el fondo de recuperación no dicen nada sobre la migración. Eslovaquia también se opone a la asignación obligatoria de cuotas de migrantes, pero apoyamos el presupuesto».
Unanimidad obligada
El acuerdo para cerrar el presupuesto plurianual y el fondo de recuperación se alcanzó trabajosamente en verano y en ello han estado de acuerdo tanto Polonia como Hungría. El mecanismo de control democrático se creó sin embargo por mayoría cualificada, es decir que Budapest y Varsovia no pudieron vetarlo porque no era necesaria la unanimidad. Lo que aprovechan es el hecho de que jurídicamente el mecanismo que sirve para vincular los presupuestos con el fondo de recuperación ha de ser aprobado otra vez por unanimidad y aquí es donde plantean su posición de bloqueo.
Por lo que se sabe, no hay ninguna intención por parte de las instituciones europeas de reabrir la negociación del presupuesto ni del mecanismo de control de las reglas democráticas, sino que todavía confían en que las presiones políticas tengan efecto. Con todos los países grandes detrás de la presidencia alemana, es decir, Francia, España e Italia, muchos creen que existe la capacidad de doblegar a Orban. Un diplomático de uno de estos advertía ayer que «la situación es muy grave y no es inocua. Si alguien cree que bloquear los acuerdos de julio no tendrá consecuencias para ese país, se equivoca, porque esto es muy irritante y descorazonador e ignora la gravedad de la situación».
Orban no cede
Por ahora, Victor Orban se mantiene en sus posiciones sin dar indicios de que está dispuesto a ceder, si no es a través de alguna garantía sobre el problema de la inmigración, que es lo que le obsesiona. «En línea con la posición comunicada durante la cumbre de la UE este julio y de acuerdo con el poder de veto establecido en los Tratados, el Gobierno húngaro ejerció su veto sobre el paquete legislativo presupuestario de la UE” decía en el mensaje publicado ayer en redes sociales. «Hoy dia en Bruselas solo consideran a los países que permiten la entrada de inmigrantes como aquellos que se rigen por las reglas del estado de derecho. Aquellos que protegen sus fronteras no pueden ser considerados como países donde prevalece el estado de derecho».
Un algunos comentarios en Bruselas se escuchan ya alusiones a la posibilidad de que Hungría o Polonia acabasen siguiendo el camino del Reino Unido. En parte, en Hungría al menos se puede decir que el primer paso está dado, puesto que el partido hegemónico, el Fidesz de Orban, está siendo en los hechos expulsado del Partido Popular Europeo por sus posiciones en asuntos que afectan a los principios esenciales de la UE. Hay que reconocer que el Partido Conservador se fue solo del grupo parlamentario popular y que no existe un meanismo legal para expulsar a un país de la UE. Además, si hubiera un referéndum en Hungría o en Polonia, es más que seguro que la inmensa mayoría de la población apoyaría seguir dentro del club.
El mecanismo más contundente en el que fiaban sus expectativas tanto Alemania como los demás países grandes era que Polonia y Hungría necesitan también esos fondos. De hecho, son los dos países que recibirán la proporción más alta de recursos del presupuesto plurianual y del fondo de recuperación en relación a su PIB, pero por ahora ni siquiera eso ha hecho mella en sus posiciones.
El vicepresidente económico de la Comisión, Valdis Dombrovskis , pidió «responsabilidad» a los dos países puesto que el conjunto de la UE «necesita un rápido acuerdo sobre el paquete de recuperación. La gente y las empresas están esperando, así que todas las partes deberían asumir sus responsabilidades».
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