May asegura que el acuerdo del Brexit está listo al 95 por ciento
La primera ministra británica ha abierto la puerta a extender el periodo de transición
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La extensión del periodo de transición «podría ser una opción»», aseguró ayer la primera ministra de Reino Unido, Theresa May , en su comparecencia ante el Parlamento británico para actualizar el estado de las conversaciones con Bruselas. Parece, por ahora, la única solución posible a la encrucijada para desencallar las negociaciones del Brexit.
La «premier» aseguró ayer que el «95 por ciento» del acuerdo está cerrado y que la frontera de Irlanda es el principal problema que está complicando las conversaciones con la UE. «Un asunto pegajoso y considerable», agregó May.
Una de las opciones que puso sobre la mesa la «premier» es la de ampliar ese periodo de implementación del Brexit que finaliza, en principio, en diciembre de 2020 y que ayudaría a desbloquear la situación en caso de que para entonces no se hayan encontrado los mecanismos suficientes para evitar una frontera dura entre las dos Irlandas. En ese caso, Londres tendrá la opción de prorrogarlo o, como proponía May, de negociar un acuerdo aduanero temporal para todo el Reino Unido. Algo que se trataría «de una póliza de seguros» ante tal escenario.
Por supuesto May volvió a rechazar la idea de dejar a Irlanda del Norte dentro de la unión aduanera «algo que rompería la unidad del país» y señaló que si Reino Unido finalmente accede a la posibilidad de permanecer en ella más allá de 2020 debería ser con « una fecha límite » y que «no se prolongase mucho en el tiempo». En definitiva, como reclama Londres desde hace semanas, que ninguna opción debe ser indefinida en el tiempo.
Sin embargo, la «premier» no es partidaria de esta opción y demostró ayer que si fuera por ella no llegaría a tal extremo. «No quiero prorrogar el período de transición, y no creo que sea necesario prorrogarlo. Considero que cualquier ampliación es indeseable» señaló.
«Se le acaba el tiempo»
La semana pasada May reconocía que había mantenido «conversaciones interesantes» con los presidentes Jean Claude Juncker, Donald Tusk, Emmanuel Macron, Angela Merkel y Leo Varadkar (primer ministro irlandés) sobre cómo salir de este «punto muerto» y que «tienen que explorar todas las opciones posibles», aunque eso signifique «pasar malos días en Bruselas», señalaba.
Donde ya hay acuerdo total, apuntó May, es en los derechos de los ciudadanos comunitarios en suelo británico y viceversa, sobre el acuerdo financiero, el período de transición, y en Irlanda del Norte, el acuerdo relativo a la preservación de los derechos particulares de los ciudadanos británicos e irlandeses. Además, la «premier» confirmó ayer que también está cerrado con Bruselas todo lo relacionado con Chipre y Gibraltar. En el caso de este último «hemos desarrollado con el Gobierno español un protocolo y un conjunto de memorandos subyacentes relativos a Gibraltar, que anuncian una nueva era en nuestras relaciones», aseguró.
La comparecencia, que era un nuevo intento de pacificar la guerra interna que vive dentro de su partido, ha servido también para que May hiciera un nuevo llamamiento a la unidad en torno a su plan y rechazar la convocatoria de un segundo referéndum, como pidieron en la manifestación del sábado pasado más de 700.000 personas en Londres.
Las mayores presiones a May vienen de su propia bancada hasta el punto de que la «premier» ha recibido en algún momento un mayor apoyo de sus téoricos rivales políticos, como por ejemplo de la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, tras un artículo publicado el domingo en «The Sunday Times» donde un «tory» anónimo aseguró que su tiempo estaba terminando. «Se acerca el momento en el que el cuchillo se calienta, se acerca, se incrusta en su frente y se retuerce. Ella estará muerta pronto», se podía leer en la columna del periódico inglés. Muchos de sus compañeros la han apoyado y han pedido que se descubra al culpable para poder castigarle.
Las palabras utilizadas por el diputado han causado estupor entre la clase política y han dado muestra de la encarnizada lucha interna que May trata de sofocar a duras penas. Esta semana, además, tendrá más envites euroescépticos ya que la rumorología en Westminster apunta a que ya quedan pocos diputados conservadores por unirse a los necesarios para forzar una moción de confianza a la primera ministra (48 en total).
Mientras, hoy May volverá a reunir a su gabinete para seguir pidiendo unidad en torno a su plan y tratará de convencer a sus críticos dentro del Gobierno, que aumentan por momentos, de la benevolencia de su propuesta de alargar el periodo de transición más allá de 2020 y solucionar así, más bien posponer, el problema de la frontera irlandesa.
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