«Estar en Babia», «una noche toledana» y otras expresiones de la Edad Media que se usan a diario
Una infinidad de expresiones, refranes y frases hechas que se emplean hoy en día tienen su origen en la Edad Media
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A la Edad Media se le atribuye una cantidad insana de tópicos y males que, con los libros de Historia delante, resultan inverosímiles. Lo primero que hay que tener en cuenta es que este periodo cubre casi un milenio de historia , siglos y ... siglos en los que evolucionaron todas las facetas de la vida humana y donde la situación era muy diferente según el lugar del planeta escogido. En la Península Ibérica, por ejemplo, se le debe a la Edad Media una infinidad de aportaciones a su cultura , empezando por el desarrollo del castellano, que hoy hablan 600 millones de personas, así como de una gran cantidad de expresiones populares que los españoles de hoy usan a diario sin saber que su origen está en los siglos tenidos por más oscuros de la humanidad.
«Estar en Babia»
Se suele emplear esta expresión para dar a entender que una persona está distraída o con la mente puesta en un asunto diferente del que toca en ese momento. La frase hecha tiene su origen en la comarca leonesa de este nombre , Babia, que se caracteriza por lo aislado y montañoso de su terreno. Una de las hipótesis afirma que la expresión se acuñó a raíz de que los Reyes de León se refugiaran, con frecuencia, de sus responsabilidad justo en esta comarca de caza boscosa, pero también hay quien defiende que su origen está en la mala fama que tenían en la Edad Media los habitantes de esta región.
Como escribió en el siglo XVII Sebastián de Covarrubias en su «Tesoro de la lengua castellana o española», «al hombre desvaído, grande, flojo y necio suelen llamar babieca por el sonido, con la alusión a bobo».
«Santiago, y cierra, España»
En la tradición militar hispánica, el grito de guerra más común ha sido «¡Santiago y cierra, España!» , utilizado por los soldados desde la Reconquista hasta la Época Moderna antes de cada carga en ofensiva. El significado de la frase es invocar al apóstol Santiago, que según la leyenda se apareció durante la Batalla de Clavijo para combatir junto a los cristianos, y por otro, la orden militar cierra, que en términos militares significa trabar combate, embestir o acometer.
Conquistadores, soldados de los tercios… El grito de «¡Cierra, España!» traspasó fronteras y sirvió a toda clase de tropas hispánicas para entrar en combate. De la importancia de este santo para los españoles da cuenta que Castilla sustituyera por él a su santo patrón primigenio, San Millán, y que incluso los aragoneses, tan afines a San Jorge , se sumaran con el tiempo al grito de «Santiago, y cierra, España».
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«Aur, aur... Desperta ferro»
Otro lema militar de la Edad Media que ha perdurado hasta nuestros días es el empleado por los almogávares: «Desperta ferro» («¡Despierta hierro!»). Los almogávares, una infantería ligera al servicio de la Corona de Aragón durante la Reconquista, golpeaban sus espadas contra el suelo haciendo saltar chispas contra las piedras al grito de guerra: «Aur, aur... Desperta ferro» («escucha, escucha... Despierta, hierro»).
Hoy el grito ha sido adoptado como lema por la Brigada «Almogávares» VI de Paracaidistas.
«Zamora no se tomó en una hora»
Este tipo de expresiones son muy habituales, en sus diferentes formas, para designar algo que requiere mucho sacrificio y tiempo, algo que se construye a largo plazo . El origen de la expresión, más allá de que Zamora y hora riman, está en el asedio que Sancho II , Rey de Castilla, realizó a Zamora, en el año 1072. A pesar de la duración del cerco, siete meses, el castellano no logró nunca entrar en la ciudad, que estaba en manos de su hermana Urraca. Un soldado de ésta, llamado Vellido Dolfos , logró escapar al cerco y asesinar a Sancho antes de que se rindiera la ciudad.
«No se ganó Toledo en un credo»
Muy similar a la expresión de Zamora es la de «no se ganó Toledo en un credo» , que también significa que para lograr algo de gran valor hay que invertir mucho esfuerzo. Su origen se remonta a los tiempos medievales en los que Toledo, que había sido la sede del reino visigodo que en el siglo XI, se convirtió en la conquista musulmana más anhelada por los cristianos.
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«Pasar una noche toledana»
La expresión «una noche toledana», que significa una noche de tormento y de calor extremo, tiene probablemente su origen en la conocida como Jornada del foso de Toledo , una matanza musulmana del siglo VIII. Con motivo de la visita de un hijo del emir, el señor de Talavera organizó un banquete en el castillo e invitó a los personajes más ilustres de la ciudad, entre ellos los cabecillas de una reciente rebelión mozárabe. Sin que ellos lo supieran, el gobernador había excavado en el centro de la fortificación un profundo foso, de forma que los nobles entraban por una puerta esperando salir por la otra pero, en verdad, nunca salían. «¿Cómo es que veo que la gente va pero no regresa?», afirmó un poeta y sabio de Toledo, según una de las fuentes medievales. Amrus b. Yusuf mató aquella noche a 700 notables de la ciudad de Toledo (los más exagerados elevan el número a 5.000). El sonido de las flautas y albogues pudo ocultar los gritos de terror hasta que el foso rebosó de cadáveres y el vapor de la sangre alertó al resto.
No obstante, según el libro «Vocabulario de Refranes» , este dicho proviene de que «las mozas toledanas, en la noche de San Juan, permanecían a la escucha de la primera palabra que oían en la calle a partir de las doce, pensando que con el que se nombrase se habían de casar».
«¡Qué buen vasallo si tuviera buen señor!»
Esta expresión aparece en el Cantar de Mío Cid (datado alrededor del año 1200), que cuenta las aventuras de este caballero castellano, y dice literalmente «¡Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señor!». Su significado es muy evidente: cualquiera podría ser más valioso en su trabajo o en su país si el que manda está a la altura del cargo y de las circunstancias. En el relato literario hace referencia a las razones por las que Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, tuvo que abandonar la corte de Alfonso VI , su señor, al enfrentarse con él por cuestiones personales. Pronunció esta frase justo antes de comenzar su destierro.
«¡Jueces tiene Castilla!»
Esta expresión no es tan popular como otras, pero se sigue usando en muchas regiones de España como recordatorio de la importancia de las leyes frente al poder arbitrario o el uso de la violencia. La frase se refiere, en concreto, a la leyenda sobre los jueces fundadores de Castilla, Laín Calvo y Nuño Rasura , que fueron elegidos por los castellanos como las personas indicadas para impartir justicia en su condado ante la supuesta negativa popular a seguir el Fuero Juzgo , que estaba vigente en el Reino de León.
Este mito fundacional de Castilla sirvió para reivindicar la independencia de este territorio y dio lugar a todo tipo de leyendas, expresiones y genealogías inventadas para entroncar con los jueces a todos los grandes héroes castellanos. Sin ir más lejos, se decía que el conde de Castilla Fernán González era descendiente de Nuño Rasura, mientras que Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid , tenía a Laín Calvo como ancestro.
«Como Pedro por su casa»
Se trata de una expresión muy usada en nuestros días y hace referencia al exceso de confianza que se toman algunas personas cuando van a realizar una visita o están en un entorno no familiar. La frase tiene su probable origen en la expresión «entrose como Pedro en Huesca», refiriéndose a la victoria de Pedro I de Aragón en esta localidad aragonesa durante la batalla de Alcoraz (1096) contra las tropas musulmanes que habían matado al Rey Sancho Ramírez. La victoria fue tan aplastante que se acuñó esta frase para elogiar lo fácil que lo tuvo Pedro.
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«A buenas horas mangas verdes»
La expresión «¡A buenas horas, mangas verdes!» tiene su origen en un unidad de carácter policial llamada Santa Hermandad, cuyos soldados se distinguían por su uniforme: un coleto, o chaleco de piel hasta la cintura con mangas de color verde. El carácter rural de este antecedente de la Guardia Civil en época de los Reyes Católicos hacía que llegaran tarde siempre al lugar del crimen. El pueblo castellano acuñó esta expresión popular como chanza de su lentitud.
La Santa Hermandad , uno de los primeros cuerpos policiales organizados de Europa, fue creada en los años posteriores a la guerra civil que enfrentó a los partidarios de Isabel de «Castilla» y a los de Juana «La Beltraneja» . En 1476, las Cortes de Madrigal decidieron unificar las distintas hermandades de este tipo, que venían existiendo a nivel local desde el siglo XI en los reinos cristianos, para combatir el problema del bandolerismo en los campos castellanos.
«Meterse en camisa de once varas»
Si alguien recomienda a otra persona que no «se meta en camisa de once varas», lo que le está sugiriendo es que no se meta en asuntos de difícil solución o se complique la vida. Según una teoría muy conocida , la expresión hacía referencia a la ceremonia de adopción de un niño en la que el padre debía meter al menor por la manga de una camisa grande de «once varas». La vara era una antigua medida que en la Edad Media castellana equivalía a 84 centímetros. Luego lo sacaba por la cabeza o el cuello de la prenda y el padre le daba un fuerte beso en la frente como prueba de la aceptación de la paternidad, una especie de simulación simbólica de un parto.
En la época medieval , además, la camisa era la parte exterior de una muralla entre dos torres. Una camisa de once varas era, por tanto, una muralla entre dos torres de 10 metros de altura. Dado lo angosto de una posición así, la expresión también puede significar lo difícil que era introducirse en la muralla de un castillo durante un asedio.
«Velar armas»
Esta frase hecha se aplica a alguien que está concentrado para un acto importante, la calma antes de la tormenta . Su origen está en el rito de tomar la caballería que todo caballero novel, aspirante, doncel o escudero debía superar. Se le exigía para ser caballero pasar una noche de vigilia, rezando y velando (vigilando a la luz de las velas) las armas, dentro de una capilla.
«De punta en blanco»
También de temática caballeresca es la frase «ir de punta en blanco», que hace alusión a que cuando un caballero se preparaba para la batalla se aseguraba de tener lista la armadura completa y las armas afiladas, que era tenerlas blancas. Entonces se decía estar de punta en blanco.
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