Natalia Rodríguez: «De niña, las monjas me decían que ser artista no era serio»
La cantante, que acaba de lanzar una nueva canción junto a su amiga Chenoa, rememora sus vacaciones en Sanlúcar de Barrameda junto a su numerosa familia
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Este año, ‘Operación Triunfo’ cumple 20 años y Natalia Rodríguez sigue al pie del cañón, celebrando ese aniversario con una canción, ‘Lento’, que ha cosechado más de 100.000 visitas en sus primeros días y para la que, además, ha contado con la colaboración de su amiga y vecina, Chenoa . «Es que vive al lado. Yo estaba bloqueada y me iba muchas tardes a su casa, porque sabía que me iba a ayudar. Nos echábamos unas risas y me daba consejos. Luego grabé la canción en Mallorca y le gustó tanto, que al final aceptó hacer la colaboración. ¡Teníamos la espinita clavada porque en ‘OT’ nunca llegamos a cantar juntas!», cuenta a ABC. Es una mujer alegre, vivaracha, que disfruta no solo cantando, sino entregándose en cuerpo y alma al espectáculo, como descubriremos más adelante: «Yo hice el ‘story board’ del videoclip, diseñé el ‘look’ de Maléfica para Chenoa, incluso hice el muñeco de vudú».
En este verano tan especial para ella, la cantante se entretiene en su trabajo: «Es la primera vez que estoy soltera desde que tengo uso de razón». Su reciente separación del futbolista Álex Pérez , con quien mantuvo una relación de trece años, le marcó: «Empezamos muy jóvenes, maduramos juntos y nos enfrentamos a momentos buenos y malos. Disfrutamos muchísimo, recorrimos medio mundo juntos y nos quisimos a más no poder, pero la vida es así», publicó en sus redes sociales para comunicar a sus seguidores esa ruptura. «Pero estoy muy contenta porque este año voy a aprovechar para salir con mis amigas, conocer gente, a estar conmigo misma y a quererme. He aprendido a ser independiente y estoy conociendo una parte desconocida de mí. Yo era muy de familia, muy de estar en casa. Ahora quiero hacer muchas cosas, pero tampoco me cierro al amor». Natalia se confiesa «muy enamoradiza». «Es un sentimiento que te lleva, que te da la vida, pero también hay que saber poner fin a una relación cuando ese amor se acaba. No pasa nada por quedarse soltera», confiesa.
La cantante tiene otra razón para sentirse contenta: «Por si fuera poco, me han hecho pregonera de las fiestas de Majadahonda, donde vivo desde hace 15 años y me hace mucha ilusión».
El verano de 1990
No recuerda bien si la foto se la hizo su madre o su padre porque tenía ocho años. Era 1990, en Sanlúcar de Barrameda . «Era una polvorilla que siempre estaba cantando, bailando, preparando disfraces… Tenía mil cosas en la cabeza y no pensaba en otra cosa que no fuera montar un show». Y eso era, literalmente, lo que hacía la cantante durante las vacaciones. Aunque tiene 28 primos hermanos, sus favoritas eran las trillizas, con quienes organizaba una gala para el final del verano a la que acudía toda la familia: «Es que solo con los once hermanos de mi madre y sus parejas, imagínate. Para mí era una responsabilidad muy grande. Yo hacía la elección de los temas, las coreografías, el vestuario… Y nos pasábamos los días ensayando, porque no era playback, todo en directo, con un repertorio de lo más variopinto, desde Karina a Nirvana», detalla. Y añade: «Tenía la influencia pop de mi hermana, que me hacía querer a Eros Ramazzotti, y la influencia rockera de mi hermano, que me hacía adorar a Guns N’Roses. Pero yo encima era fan total de Xuxa, que no tiene nada que ver con ninguno. ¡Era una niña!».
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Esos veranos los pasaba en su tierra, no se iban de viaje a ninguna parte: «No nos hacía falta. Teníamos la playa al lado. Recuerdo que solíamos ir a Chiclana, pero también a muchas otras de playas de Cádiz. Eran días de jugar, de saltar la olas… Y sí, también de cantar, porque yo no paraba». No sabía inglés ni solfeo, pero se las apañaba con su buen oído: «Componía en español y aprendí a tocar la guitarra en dos días. Me resultaba fácil», recuerda la artista.
Esos veranos, Natalia Rodríguez se sentía artista, pero luego llegaba la vuelta a clase y se daba de bruces con la realidad: «Las monjas me reñían porque decían que ser artista no era algo serio, que me olvidara de ello». Pero no lo hizo y nunca se rindió.
A los 18 años se presentó a un casting que cambió su vida y le permitió cumplir su sueño de dedicarse a la música. Se convirtió en la benjamina de ‘Operación Triunfo’: «Fue una experiencia maravillosa que me hizo madurar de golpe. ¡Le debo tanto! Por eso me encantaría que este año se celebrara el 20º aniversario por todo lo alto.