¿Es un error que te represente un familiar? De Amador Mohedano a Pucho Suárez, hablan los managers
Basan toda su relación en la confianza. Les gusta trabajar, negociar y las relaciones públicas: «Un artista sin un buen representante está cojo»

«La pandemia está siendo catastrófica para el mundo de la farándula y el espectáculo», clama al otro lado del teléfono Pilar Yuste , conocida representante de famosos que lleva casi 20 años llevando la carrera de artistas y personajes de la televisión. Dice que «el trabajo ha bajado muchísimo» en el último año, que no hay movimiento de eventos y que hay músicos pasándolo fatal y, en consecuencia, también sus representantes.
Esta realidad no es ni de lejos la de Jonathan Dickins . Hace solo unos días «The Sun» publicó que el manager de Adele ganó 6 millones más que la cantante en 2019. Esta cifra supone que Dickins se embolsó 31.308 euros al día , una cantidad astronómica si se tiene en cuenta que Adele lleva sin sacar nuevo disco desde 2015.
Aunque Adele solo hay una, lo cierto es que el negocio en España funciona de otra manera. «Aquí se trabaja por porcentajes, pero en Estados Unidos los managers tienen un sueldo fijo al mes, que suele ser una cifra que ellos mismos exigen y que no es negociable», explica Yuste. Mientras hablamos, se encuentra en plena negociación para que dos de sus representados participen en un par de realities de la televisión. Cuando salgan de la casa o la isla de turno, el trabajo de Yuste será fundamental: «Es importante aconsejarles y para eso es fundamental que el representante conozca bien el mundillo por donde se quieren mover». La estrategia será diferente si quieren ser colaboradores en programas de televisión, presentadores o actores.
Gestionar la fama
De cualquier programa -ya sea de cocina, música o de salseo puro y duro- surgen todos los años rostros nuevos que tendrán que lidiar con la presión de haber alcanzado la fama de golpe. Enrique García Huete , director del equipo de psicólogos de «Gran Hermano» desde el año 2000, lamenta que en el mundo de la televisión no ocurra como con los deportistas de élite, que tienen a su entrenador y a un psicólogo «todo en el mismo paquete»: «Hay personajes a los que les encanta la fama, pero hay otros -sobre todo cantantes y actores- a los que les genera muchísimo estrés el fenómeno de los fans o las promociones. No necesitan una terapia muy profunda, simplemente se les enseñan mecanismos para saber gestionarlo».
En octubre de 2016, cuando se emitió «OT: El Reencuentro», David Bustamante, Bisbal y Rosa López coincidieron en que al salir de la academia de Operación Triunfo el impacto por lo conocidos que se habían vuelto fue «tan brutal» que pusieron a sus padres y hermanos al frente de sus carreras. Sin embargo, estas decisiones suelen ser un error. «Creo que eso no es muy bueno», cuenta Amador Mohedano . El hermano de Rocío Jurado es, quizá, de las pocas excepciones en las que una relación familiar sale bien en el plano profesional. Para él la música y su hermana eran su vida : «Me entregaba mañana, tarde, noche y madrugada y ella conmigo se encontraba muy protegida». «Mi caso es diferente porque yo aprendí desde el principio recogiendo cables después de los conciertos de Rocío. Pero creo que un hermano o un familiar, si no conoce este mundillo desde el principio, no es compatible. Puede terminar muy mal», apostilla.
«Un artista sin manager se queda cojo, pero el que está empezando necesita además a un experto que lleve su carrera», explica Manuel Notario , de «Hook Management». Con 35 años de experiencia, ha llevado a Los Secretos y Loquillo, entre otros y es el artífice del éxito del grupo Izal . Para él, las tres cualidades de un manager son «que te guste trabajar, que sepas negociar y las relaciones públicas». Tiene que ser consciente de que al principio invertirá mucho tiempo en la carrera de un artista a coste cero. «El dinero ya vendrá. Pero es imprescindible que un manager le haga ganar dinero al artista. El porcentaje del manager tiene que ser el justo, y eso es un 20 por ciento», apunta.
Con Notario coincide su colega Pucho Suárez , manager del grupo Taburete, que además considera que ahora la música es mucho más democrática. «El público escucha lo que quiere no lo que la radio de obliga», dice. En los inicios del grupo, condujo junto a su compañero Pablo Casas una caravana en una gira de 20 días, descargó instrumentos, los afinó y cocinó para todos. «Solo nos faltó hacer de técnicos de sonido», recuerda. El manager tiene que cubrir las necesidades del grupo, que solo se tiene que dedicar a componer, grabar y dar conciertos. Compañero de colegio de Guillermo Bárcenas, Suárez comenzó a ejercer como manager directamente con Taburete. Según él, para que la relación funcione es fundamental «la confianza». Ayer, el grupo lanzó su último disco «La broma infinita» y el lunes comenzarán la gira. «Trabajar en tiempos de pandemia es tener capacidad de adaptación e improvisación. No tirar la toalla», concluye.
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