«Se deja a los bebés demasiado tiempo boca arriba y eso puede traer serias consecuencias»
Hablamos de la especialidad de fisioterapia con Iñaki Pastor, fisioterapeuta especializado en pediatría
«Besar, hacer pedorretas o dar pequeños mordisquillos es una de las actitudes esenciales de la crianza»
La sociedad en general tiene en mente que la especialidad de fisioterapia va asociada a campos como el deporte, o el tratamiento de rehabilitación de enfermedades o lesiones complejas, al daño severo en el sistema nervioso de menores y mayores…
Y según el fisioterapeuta Iñaki Pastor, «desconoce quizás los beneficios para aspectos más sutiles del desarrollo infantil, en niños que igual no tienen un diagnóstico de algo grave, pero tienen dificultades en su desarrollo, en la escuela… Dificultades con 'habitar' su cuerpo, para moverse, relacionarse. Y es ahí donde existe una fisioterapia más cualitativa».
Pastor es un gran divulgador de esta especialidad, siendo uno de los autores principales de libros como 'Cómetelo a besos', 'Ayúdale a despegar' y 'El desafío de crecer'.
-En sus obras, usted recuerda que la fisioterapia puede ser también muy beneficiosa incluso para padres que, sencillamente, quieren ayudar a su hijo en un mejor desarrollo.
-Sí, bueno, es el primer principio de la salud: la prevención. De hecho, nos llaman de centros de salud para dar pequeñas charlas. Nos invitan las matronas, especialmente, para hablar por ejemplo sobre sobre qué pueden hacer los padres con sus bebés al inicio de la vida y participar en la prevención, que es nuestra mayor misión, podríamos decir.
-¿Qué recomendarías tú a una mamá que está con su bebé y que acaba de llegar a casa? ¿Qué aspectos de la fisioterapia debe conocer o puede quizás aplicar ella en casa? ¿Qué beneficios puede tener esta especialidad para ponerla en práctica en el domicilio, bajo supervisión de un profesional, por supuesto?
-La primera cosa es que la fisioterapia puede acompañar no solo al bebé, sino a la familia. Ver que todo está bien, y verificar que ese desarrollo está siendo el correcto o el óptimo. También podemos dar unas claves que ya están en nuestra intuición pero que a veces, por razones a veces sociales, no terminamos de poner en práctica. Son consejos muy sencillos. Pero precisamente a veces, por la obviedad de las cosas, hay que recordarlas. Porque a lo mejor pensamos que lo sabemos todos y no lo hacemos.
Los bebés necesitan cosas muy sencillas: ser tocados, ser movidos, estar boca abajo para jugar en el suelo... Cosas súper sencillas que a veces no las hacemos y nos sitúan en ideas raras de lo que podría necesitar un bebé.
-Extravagantes incluso.
-La fisioterapia infantil ayuda quizá a conocer esos estímulos que los bebés y los niños necesitan para que su desarrollo sea espectacular.
-Hay unas fases en el desarrollo del niño recién nacido, que usted llama ventanas de oportunidad. ¿Qué podemos hacer en esas etapas?
-Antes de empezar, creo que es interesante recordar que las experiencias de un bebé al inicio de la vida son determinantes para cosas que van a pasar después. Para la forma en la que ese niño o ese joven va a funcionar. Son momentos que la ciencia conoce.
El primero de los momentos o de esas fases, podríamos decir que es la programación en la fase prenatal. Y quizá es la más importante. De hecho hay autores que señalan que el período más importante de la vida es el de antes de nacer. ¿Y por qué? Porque antes de nacer, el bebé es especialmente sensible a las experiencias de la vida de la madre, tanto físicas, como bioquímicas o afectivas. Es decir, sensible a la contaminación ambiental o de los alimentos que come la madre, o a los picos de estrés que sufre, si está contenta, relajada... Es una de las razones también por la que quizá en nuestra sociedad está disparándose el número de prematuros. Son aspectos que hay que cuidar en la medida de nuestras posibilidades.
Una segunda etapa sería la etapa de los primeros meses de vida. Es esa etapa de bebé pequeñito donde esas experiencias también marcan y el niño es particularmente sensible a ser tocado, a ser movido, a jugar, a ser mirado a los ojos, a ser acompañado en sus necesidades, tanto físicas como psicológicas o, por supuesto, emocionales.
Luego está la otra etapa que podríamos decir que es más de niñez, hasta los tres o cuatro años, en la que se construyen ciertos aspectos del desarrollo sobre todo cognitivo, pero también afectivo.
Después seguimos siendo sensibles a nuestras experiencias el resto de nuestra vida pero quizá esas fases son especialmente importantes y como sociedad tendríamos que ayudar a las familias a cuidarlas.
Es algo complicado con la vida que llevamos hoy en día pero creo que también hay cada vez más interés por conocer eso.
-Hay una mayor toma de conciencia.
-Sí, creo que hoy la sociedad está moviéndose hacia a un 'querer saber'. Las familias y las madres, por ejemplo, consultan para saber cómo pueden hacer mejor ciertas cosas.
-Volviendo a esos primeros, digamos, cuatro meses-un año, ahí. ¿En qué estamos fallando y que se podría mejorar quizás si tuviéramos unos breves conocimientos de desarrollo infantil? Sin culpabilizar, por supuesto.
-No. Porque además, son cosas fácilmente cambiables. Se trata simplemente darnos cuenta. Quizás para concretar un poco, una de las cosas que hacemos es que dejamos a los bebés demasiado tiempo boca arriba. Hay bebés que pasan cuatro meses boca arriba y con serias consecuencias. Es verdad que se hace por miedo a que pase algo mientras duermen, pero la recomendación es dormir boca arriba por la noche, no para pasar el día entero boca arriba. De hecho, la recomendación buena sería dormir boca arriba y jugar boca abajo, cuando están despiertos y vigilados.
Los bebés que pasan más tiempo boca abajo para jugar tienen un desarrollo indiscutiblemente mejor, con un grado de vivencia tremendo. Respiran mejor, se desarrollan mejor, se mueven mejor, miran mejor... Hay una diferencia tremenda: no se aplana ni se les deforma la cabeza por pasar demasiado tiempo boca arriba. Ese creo que sería el primer error y la primera solución: pasar tiempo boca abajo desde el primer día para jugar cuando están despiertos y acompañados.
Un segundo error sería quizá tenerlo siempre en horizontal, que coincide con que el bebé está siempre boca arriba.
-¿Te refieres al paseo en el carrito?
-Sí, por ejemplo. Que el bebé esté boca arriba en la mantita, o en el sitio de juegos, o en la cuna y en el carrito. En general, los bebés tienen que estar más colocados en vertical, para que su cabeza se controle mejor, para que vayan desarrollando mejor su visión, tomando fuerza en el cuello, en la espalda.
Es decir, portear, llevar a los bebés en brazos, pasar más tiempo en vertical… Que tengan más sensación de movimiento. Eso dispara el desarrollo. Los bebés que están siempre boca arriba o en carrito durante su desarrollo están muy por debajo.
El tercer error sería calmar con móviles. Es cierto que cada vez se está haciendo más, nosotros lo vemos. Muchas familias le dan el móvil a bebés de meses para que se calmen cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que por debajo de los dos años los bebés no deberían estar viendo móviles. Ya hay muchos estudios sobre cómo las pantallas afectan muy negativamente al desarrollo cognitivo y atencional de los niños.
Otro hecho a señalar sería quizá que se toca poco a los bebés.
-Eso parece además muy fácil de subsanar.
-Súper fácil. Los bebés deberían pasar mucho tiempo piel con piel, con sus madres o con los progenitores o sus adultos de referencia y sentir mucho más el tacto, las caricias, los besos... Especialmente en zonas como son los pies o las manos que luego se van a desarrollar y van a tener que tener mucho control y precisión en los movimientos, en el habla o en el agarre. Por eso cuanto más se toca a un bebé, mejor conoce su cerebro ese cuerpo y luego es capaz de utilizar ese conocimiento y esos mapas corticales para moverse y controlar mejor, hacer cosas con más detalle.
-A veces parece que el piel con piel sólo se hace si el niño está en la incubadora y necesita a vida o muerte el contacto con sus padres. Y si se hace con posterioridad se considera que se está mimando en exceso al bebé. No tenemos esta cultura.
-No hay mimos por debajo de los cuatro meses, ni por debajo de los nueve porque estar en contacto es una necesidad absolutamente fundamental del ser humano.
-¿Está mal entendido?
-Está mal entendido. No es ni siquiera de finales del siglo XX, es del siglo XIX. Guardar distancia con el niño es un consejo victoriano. Los expertos en desarrollo emocional y psicológico dicen que no tiene sentido no tener a un bebé cerca y tocarlo. Y si un bebé llora, o requiere atención tendría que ser calmado.
-No es que llore por capricho, es que le está pasando algo. Entonces nuestros bebés no pasan suficiente tiempo piel con piel.
-En mi opinión, los bebés necesitan mucho más tacto, más movimiento y más suelo.
-¿Qué pasa si no es así? Si, digamos el bebé no se estimula como es debido?
-Vamos a imaginarnos un bebé que viene con una genética espectacular, que tuvo un periodo prenatal maravilloso, que tiene la fortuna de tener un sistema nervioso súper bien desarrollado. Tiene tono, tiene aspectos cognitivos que ya se están viendo desde muy pequeñito. Ese bebé va a salir adelante solo con poco.
Pero vamos a imaginarnos que el bebé viene más flojo, que ha tenido experiencias prenatales no óptimas o que ya resulta que su genética no es tan buena, o que tuvo un sufrimiento durante el embarazo o durante el parto en particular, que sus capacidades neurológicas están más flojas. Uy, ahí eso sí que va a marcar la diferencia. No ser tocado, no ser movido, no ser estimulado, no ser mirado. Eso va a dejar una huella en los limitados recursos que tenía. Ahí es donde se van a notar más la falta de estimulación.
-Ahí es donde entraría la fisioterapia infantil como plus.
-Yo creo que la fisioterapia infantil entra dentro de lo que es el conjunto de personas que trabajamos alrededor del desarrollo infantil o de la pediatría, podríamos decir. Quizá los fisioterapeutas pediátricos aún no están en todos los centros de salud como hay fisioterapeutas dentro de otros tipos de centros o para adultos.
Pero realmente somos parte de una familia de profesionales que trabajamos en la pediatría y todos somos responsables del mejor acompañamiento de ese bebé y de esa familia en el desarrollo del niño.
-Pero no está en los centros de Atención Primaria.
-En los centros de salud hemos dado un salto muy grande de calidad y en España podemos estar contentísimos de cómo hemos avanzado en los últimos años en cuanto a la calidad de nuestros servicios. Pero, por ejemplo, la fisioterapia pediátrica o infantil no está en los centros de salud. Hay pediatría, hay enfermería de pediatría, hay matronas en un ámbito ya concreto, pero por ejemplo, los fisioterapeutas expertos en niños no están en los centros de salud.
-Pero es un beneficio que podría dar a todos los bebés..
-Todos los bebés se merecen la mejor atención a su desarrollo, no sólo aquellos que tienen un daño cerebral o una enfermedad genética. Todas las vidas cuentan y no es una cuestión de si uno tiene o no una enfermedad, sino si su desarrollo está siendo el óptimo para sus posibilidades.
-Para aquellos que sienten que no ha podido hacerlo bien porque el niño ha estado hospitalizado mucho tiempo o porque no han estado tan presentes como les hubiera gustado, ¿siempre se puede mejorar?
-Sí. Tengo una hermana mayor que tiene tres hijos y cuando leyó el libro el libro que escribí junto a Jara Acín dijo: «¡Pero madre mía, cuántas cosas no he hecho bien!» Porque claro, cuando explicas las necesidades igual te puede venir como las dudas de: «Pues yo no hice exactamente eso». Pero siempre es buen momento para empezar.
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-Es algo alentador.
-Es que no te puedes ni imaginar la cantidad de avances que vemos en nuestros centros de atención. En el sentido de menores con grandes dificultades, con mucho sufrimiento en la escuela, con los que ponemos en marcha un plan de trabajo, la familia se compromete, trabajamos con los profesionales que están interviniendo (puede ser el psicólogo, logopeda, optometrista), se habla con la escuela... y dan un salto tremendo. Siempre es buen momento y es posible que la vida del niño mejore. Es que si no, no nos dedicaríamos a esto.