Los jóvenes de 2020 quieren su paga en el móvil

Si reciben el dinero en efectivo, ¿cómo pagan su suscripción a Netflix, los servicios de movilidad o los últimos «skins» de Fortnite?

S.F.

Es innegable: el móvil se ha convertido en nuestro compañero de vida. Gracias a él te despiertas, lees el periódico, vas al cine, conoces los horarios de los buses, pagas la compra... Decir que el dinero en efectivo tiene los días contados sería demasiado drástico, pero sí se puede afirmar que cada vez más personas apenas llevan billetes en la cartera y pagan todo mediante tarjeta; y poco a poco se va incorporando también a nuestro día a día el pago por móvil , a través de las plataformas Google Pay (Android) y Apple Pay (iOS). Definitivamente, el móvil es el presente y, sin duda, el futuro.

Nuestra vida se ha digitalizado, y progresivamente vamos incorporando a ella más y más servicios digitales que abonamos de forma electrónica, con pagos mediante tarjeta a través de Internet o de aplicaciones móviles. Pero esto no sólo afecta a los adultos bancarizados que tienen unos ingresos y una cuenta en el banco (y por tanto un medio de pago vinculado a ella), sino también a los jóvenes que aún están estudiando y no cuenta con ingresos propios, por lo que dependen de una beca o de la paga que reciben de sus padres .

Pero si reciben el dinero en efectivo, ¿ cómo pagan esos jóvenes su suscripción a Netflix, los servicios de movilidad (patinetes eléctricos, bicis, etc.) o los últimos «skins» de Fortnite ? Necesitan, inevitablemente, un medio de pago electrónico y, al no ser usuarios habituales del banco, se ven obligados a recurrir a sus padres.

Prácticas obsoletas

En otras palabras, los jóvenes tienen una necesidad real de disponer de un medio de pago digital con el que poder hacer frente a determinados gastos porque en algunos casos no hay alternativa de pago en efectivo. En otros casos, como la compra de libros, ropa, electrónica, etc. las compras online resultan a veces más ventajosas y también necesitan un método de pago digital. A ellos se añaden otros como el abono mensual de transporte público, el gimnasio donde su uso resulta más cómodo.

El sector bancario hasta ahora no parece haberse preocupado demasiado por este segmento de la población. Es cierto que existe cierta tradición de abrir a los niños una cuenta en el banco desde pequeños, en la que ir metiendo los ahorros de su hucha o su aguinaldo de Navidad, que el día de mañana les pueda venir bien… Pero los jóvenes de hoy quieren «libertad financiera». Necesitan un medio de pago electrónico y eso es lo que ofrecen los neobancos como Rebellion, que se ha centrado en este segmento de público joven no bancarizado. Se trata de cubrir todas sus necesidades financieras empleando el móvil. Al fin y al cabo, se trata de un dispositivo del que no se separan en ningún momento: con él viven, se comunican, se divierten y casi duermen.

Por eso, los jóvenes de 2020 quieren recibir su paga en el «smartphone». Incluso habrían preferido que los regalos de Navidad les llegaran también en forma de transferencia bancaria , para luego poder comprarse después lo que quieran, cuando quieran como quieran. Porque les gusta su independencia, elegir su vida, moverse a su antojo y no dar explicaciones.

Menores bajo control

A través de una tarjeta virtual prepago , como la de Rebellion, los padres pueden transferir la paga cada mes a sus hijos (incluso si son menores de edad, a partir de 14 años). Así pueden acostumbrarse desde edades tempranas a gestionar su presupuesto, a dosificar sus desembolsos y seguir un plan de ahorro si quieren comprarse algo más caro. En definitiva, a dar más valor al dinero en sí mismo. El 60% de los usuarios de Rebellion ha nacido a partir de 1996 y un 10% tiene menos de 18 años. Los lugares donde más pagos realizan son, en este orden, los marketplaces Amazon y AliExpress, la plataforma de contenidos digitales Netflix, el proveedor de movilidad privada Cabify, la aplicación musical Spotify y la cadena de ropa y complementos Primark.

En el caso de los menores de edad , son sus padres quien tienen que autorizarles para darse de alta como clientes. A medio plazo, los planes de la compañía pasan por ofrecer un servicio que permita a los padres tener un cierto control y visibilidad del uso que hacen sus hijos del medio de pago (sin que por ello pierdan su autonomía), así como herramientas que les permitan educar a sus hijos sobre la forma más adecuada de gestionar su dinero.

Los tiempos cambian, cambian las necesidades, y saber escucharlas es la clave para que la rueda de la oferta y la demanda siga girando con éxito.

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