La Hora del Planeta: apagar las luces para encender el futuro
Meredith Chasney, gerente de Contenido Educativo de Lingokids, explica en este artículo la importancia de que las familias conciencien a los más pequeños del cambio climático y la pérdida de biodiversidad a causa de la actividad humana
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La concienciación empieza por un gesto. Eso es lo que pensó WWF, la organización internacional para la protección de la naturaleza, cuando hace ya más de una década puso en marcha La Hora del Planeta y propuso apagar las luces de edificios y monumentos durante una hora. Un apagón simbólico que sirve para llamar la atención sobre el cambio climático y la pérdida de biodiversidad a causa de la actividad humana, porque de ambos depende nuestra propia supervivencia; un momento perfecto para enseñar a nuestros hijos el valor de la naturaleza y los ecosistemas, y la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos para su preservación.
Este año La Hora del Planeta se celebra el sábado 27 de marzo de 20:30 a 21:30 horas, y servirá para recordarnos que queda ya menos de una década para llegar a 2030, el año en que Naciones Unidas ha puesto fecha a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que pretenden convertir nuestro mundo en un lugar mejor donde vivir, desde la erradicación de la pobreza hasta la conservación de las especies o el uso del agua.
Desde casa también podemos participar (y colaborar), no solo apagando nuestras luces y aparatos electrónicos, sino aprovechando esa ‘hora en off’ para contar a nuestros hijos qué especies animales han desaparecido o están en riesgo de extinción y cómo eso puede afectar a los ecosistemas; cómo nuestra familia puede contribuir a reducir el consumo de agua y evitar su desperdicio para asegurarnos un futuro más sostenible; o cómo se producen los distintos tipos de energía que nos permite disfrutar de todos nuestros aparatos eléctricos y electrónicos.
Este último argumento, concretamente, nos puede dar pie también para hablar con ellos del uso omnipresente de la tecnología en nuestro día a día , algo que incluso los más pequeños pueden comprender, ya que son nativos digitales, y en muchos casos ellos mismos le dedican un tiempo por encima de lo recomendable. Según un reciente estudio de Lingokids , el 67% de los padres de niños de hasta 8 años considera que sus hijos están ‘enganchados’ a la tecnología, y el 59% de los menores en esta franja de edad utiliza dispositivos electrónicos entre 6 y 10 horas semanales.
La pandemia no ha hecho sino aumentar esta dependencia: el 77% de estos niños ha tenido que aprender a utilizar el ordenador o la tablet con el fin de poder seguir las clases desde casa. Esto no tiene por qué ser malo siempre y cuando el uso que se le dé sea el adecuado para su edad, con contenidos de calidad y con la máxima seguridad. De hecho, más de la mitad de los padres consideran positiva esta inmersión tecnológica . Pero siempre en el equilibrio está la virtud, y es importante transmitirles que todo lo que hacemos puede tener un impacto positivo o negativo en nuestro entorno.
La Hora del Planeta es un buen momento para explicarles de forma sencilla qué es la huella de carbono: l a cantidad de gases de efecto invernadero que se emiten por el efecto directo o indirecto de la actividad humana , de un proceso productivo, de un evento, etc., y cómo cada una de nuestras acciones del día a día (desde tirar de la cadena hasta montar en coche o en ascensor) suponen un ‘coste’ para el planeta.
Lo importante es la concienciación.
También usar la televisión, el ordenador o la tablet, sí, y por eso apagarlos durante una hora puede ser una pequeña contribución que, sumada a la de muchos, sí que cuenta. Porque, como decíamos, lo importante es la concienciación. Es cierto que no es algo fácil de medir, pero sí podemos hacer una aproximación , o una escala de actividades más o menos contaminantes en nuestra casa y jugar con ellos a adivinar y evaluar las más sostenibles.
Un estudio de Carbon Trust de hace unos años demostró cómo, por ejemplo, utilizar una hora y media de conexión de datos móviles para ver una emisión en streaming (en este caso un partido de fútbol) en una tablet puede llegar a contaminar tanto como las emisiones de un coche de gasolina rodando 16 kilómetros. Ver ese mismo partido en un estadio conllevaría una huella de carbono mucho mayor, ya que se sumaría el impacto del transporte que nos ha llevado allí, nuestra ‘parte proporcional’ de la energía que utiliza el estadio, o incluso el perrito caliente que comamos durante el evento (según haya sido criado el animal o producido el pan).
Si el Coliseo romano, la Torre Eiffel, el Empire State, la Alhambra y así hasta 17.000 monumentos en casi 200 países pueden sumarse a este llamamiento apagando todas sus luces durante una hora, además de muchas empresas o personajes tan queridos por nuestros niños como Pocoyó, ¿cómo no vamos a poder nosotros?
El objetivo de WWF es que en 2050 se cumpla el objetivo de poder vivir en armonía con la naturaleza. Es el futuro de estas nuevas generaciones el que está en juego, y aunque son aún pequeños para comprender algunas cosas, seguro que podremos inculcarles el respeto por la naturaleza y por todos los seres vivos. Es la mejor herencia que podemos dejarles. Plantemos desde pequeños en sus mentes la semilla de la responsabilidad hacia el planeta.
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