«Faltan películas que motiven a hacer un mundo mejor»
El productor Eduardo Verástegui defiende y protege en «Little boy» a la familia, a la familia unida
Ayer se estrenó la
Mi esperanza como cineasta, como productor de Litttle Boy, es que cuando la gente vea la película, salgan del cine no solamente con la seguridad de haberse entretenido, sino con la sensación de estar llenos de fe, amor y esperanza. Que se sientan inspirados para amar más, perdonar más y quejarnos menos; en definitiva, inspirados para querer convertirnos en la mejor versión de nuestras personas. Esta película está diseñada para despertar la niñez que todos llevamos dentro: la pureza, la inocencia, la capacidad de soñar en grande, de perdonar y amar en grande.
—¿Cree que faltan guiones en la gran pantalla que transmitan valores positivos a la sociedad en general? ¿Considera que ayudaría a cambiar las cosas?
Como cineasta, como actor y productor, estoy convencido de que el cine y el arte en general, tiene el potencial de cambiar el mundo. El arte puede cambiar el mundo. El cine tiene el potencial de sanar las heridas de un mundo herido, tiene el potencial de terminar las divisiones de un mundo dividido, de cambiar y transformar vidas para siempre, para bien o para mal, según cuál sea la intención del cineasta.
Nuestra intención es la de hacer de este mundo un mejor lugar. Sin duda alguna, faltan muchas películas… muchas películas que tengan estos ingredientes de hacer de este mundo un mejor lugar. Faltan más películas para la familia, faltan más soldados valientes (productores, cineastas, actores…) que usen este medio, el medio del entretenimiento, que usen esta plataforma para bien. Faltan más guiones que estén diseñados a inspirar a la audiencia a hacer cosas grandes, buenas, bellas y verdaderas. Esa es nuestra misión. Ese es nuestro propósito como cineastas: producir películas que tengan el potencial, no solamente de entretener a la audiencia, sino también de hacer una diferencia en nuestra sociedad. Y nosotros queremos invitar a que más personas, que trabajen en el medio del entretenimiento, se sumen a esta iniciativa, a este sueño, a este esfuerzo de mejorar el mundo a través del cine, a través del arte.
—¿Qué papel tiene la familia en Little Boy?
El eje central de esta película es la familia. Esta película es un homenaje a la familia: a la mamá, al papá presente… el papá participativo que se preocupa por el desarrollo y la educación de sus hijos, pendiente de su esposa y de su familia. La familia, base de toda sociedad; lo más importante. A la familia se le tiene que defender siempre, a capa y espada… se le tiene que proteger y se le tiene que cuidar. Repito, la familia es lo más importante, es la base de toda sociedad. Si la familia se fractura, la sociedad se colapsa. Little Boy defiende, protege y celebra la familia, la familia unida.
—¿Qué destacaría de las relaciones entre padres e hijos?
Esta película nos habla de una relación muy sana entre padres e hijos. Es la historia de amor de un niño, que ama a su padre y que está dispuesto a hacer lo que sea por traerlo de regreso a casa durante la Segunda Guerra Mundial, en la que él se encuentra luchando. La pregunta es, ¿por qué el niño está dispuesto a hacer lo que sea? Porque ama a su padre. ¿Por qué ama a su padre? Porque el padre ama a su hijo, ama a su familia, está pendiente de ella y pasa tiempo de calidad con ellos, y eso es muy importante. Hay que destacar que lo más importante en una familia es el tiempo de calidad con el que ellos conviven.
—¿Considera que es necesario que en las relaciones familiares se muestren más las emociones?
Yo creo que es muy importante que en las películas que hablen de la importancia de la familia se muestren más las emociones, que existan más gestos de amor entre los padres y los hijos: más abrazos, más muestras de cariño los unos con los otros… Porque, sin duda alguna, la gente tiende a imitar lo que ve en el cine y en la televisión. Y cuando en el cine, en una película, vemos muestras de cariño, gestos de amor en la familia se está motivando a la audiencia a hacer lo mismo, con su propia familia. Y si algo van a imitar, es importante que hagamos cosas que sean dignas de imitar. Por eso nosotros, en nuestras películas, hablamos mucho de las emociones. Porque queremos tocar corazones. Queremos que esas emociones terminen en reflexiones y esas reflexiones terminen en conclusiones, y las conclusiones tienen que ser: amarse los unos con los otros. Y ese amor siempre empieza en la familia.