El violento juego del gato y el ratón entre el Frente Atlético y su antigua sección 'narconazi' en Canillejas
Las rencillas entre los ultras rojiblancos estallaron el domingo tras una emboscada y una salvaje paliza

Quedan algo más de cuatro horas para el inicio del partido ante el Barcelona, cuando una turba del Frente Atlético cruza el parquecito que precede al viejo barrio de Canillejas y dobla por la calle de las Musas. Su destino no es otro que el ... bar donde esta temporada paran los miembros de Suburbios Firm, la que fuera una de las secciones más violentas hasta su expulsión del grupo en 2014 por mantener relaciones con la nueva hornada de los Ultras Sur. El ataque es premeditado, pero no por ello menos sorpresivo. Los desterrados del fondo sur, que repelen la agresión con palos y defensas extensibles, están en minoría, lo que no impide que salgan 'victoriosos'. Los gritos sorprenden al vecindario, sin saber aún que lo que se está librando en el esquinazo de la calle de la Ilíada no es una pelea entre radicales de distintos equipos, sino el enésimo enfrentamiento entre las dos facciones del Atlético de Madrid.
La contundencia de Suburbios obliga al Frente a poner pies en polvorosa, segundos antes de que un testigo grabe desde una terraza la dura secuencia. En la misma, se observa a una quincena de individuos correr en varias direcciones. Tres de ellos agarran a un rival y le propinan golpes hasta hacerlo caer al suelo. La paliza, extendida durante casi medio minuto, acaba de comenzar: un joven sacude al caído con una porra extensible hasta en diez ocasiones, otros le dan patadas y puñetazos y solo uno de los implicados parece intentar frenar el abuso. Pese a la tunda recibida, el Samur-Protección Civil no registra ninguna intervención relacionada con el suceso. Tampoco la Policía Nacional posee denuncia alguna, algo habitual a fin de evitar futuras identificaciones.
Resultados al margen, lo cierto es que los dos bandos llevan años buscándose, dentro de una especie de juego del gato y el ratón enquistado durante ocho largos años. Sin ir más lejos, en enero de 2022 asiduos al Frente Atlético ya acudieron hasta las puertas de un asador de la calle de la Esfinge, antigua guarida de Suburbios, para ajustar cuentas con sus enemigos. Pero aquella búsqueda resultó infructuosa. A principios de esta temporada, fueron estos últimos los que exhibieron una bandera robada en la que se podía leer 'Estirpe ATM', un emblema que los integrantes del Frente negaron entonces que fuera suyo. La rivalidad entre unos y otros es latente, con provocaciones continuas en redes sociales e intentos infructuosos de pactar peleas.
La muerte de Jimmy aplazó una guerra desatada en 2014 tras la expulsión del Frente Atlético de Suburbios por su relación con los radicales blancos
El hecho de que el Frente Atlético se reúna los días de partido muy cerca de la Unidad Integral de Distrito San Blas-Canillejas de la Policía Municipal provoca, según lo recabado por este diario, que nadie mueva ficha hacia esa zona de Las Rosas; es decir, en la parte alta del entorno del estadio. Precisamente, en el derbi del curso pasado más de medio centenar de Ultras Sur se desplazó sin policía hasta la parada de metro de San Blas y trató de concertar una quedada con sus homólogos rojiblancos, apostados ese día junto al metro de Las Musas. La cita en esta zona, sin embargo, nunca llegó a producirse dado el elevado riesgo de ser interceptados.
Historia de una traición
La amistad de varios miembros destacados de Suburbios Firm con los mismos que a finales de 2013 dieron un golpe de estado en la cúpula de los radicales del Real Madrid propició su abrupta salida. Junto a ellos se marcharon los integrantes de Pella Salvaje, dos de las secciones catalogadas de 'primera línea' a la hora de enfrentarse a otros grupos. El punto de no retorno llegaría el 31 de diciembre de 2013, cuando los neonazis de Outlaw Madrid (responsables del citado golpe de estado) irrumpieron en un bar aledaño al Vicente Calderón y la emprendieron a palos y puñaladas contra algunos líderes del Frente Atlético.
Lejos de romper la amistad, la traición se consumaba días después al ser sorprendidos los agresores y los hasta entonces compañeros de grada de las víctimas juntos de fiesta. La batalla estaba servida y al inicio de la campaña 2014-15 estallaron los primeros escarceos. En el fondo sur se llegó a mostrar una pancarta de 'Antinarconazis', en alusión a la ideología de los expulsados y sus presuntos trapicheos de droga en la noche madrileña. Pero la muerte de Jimmy a manos del Frente en noviembre de 2014 frenó forzosamente los tambores de guerra. Hasta ahora.
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