Cultura

La Xunta inicia la declaración BIC de la Casa Cornide y abre la puerta a inspecciones técnicas y visitas

La Consellería resalta su «singularidad» estética, que «no tiene paralelo con ninguna otra construcción barroca de su tipo en la escena urbana gallega»

El simple inicio del procedimiento ya eleva al máximo la protección del inmueble, y obliga a los Franco a solicitar autorización para cualquier intervención, condicionando incluso su eventual venta

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Con su publicación este lunes en el Diario Oficial de Galicia , la Casa Cornide ya goza de la protección que lleva aparejada un Bien de Interés Cultural (BIC), a pesar de que el procedimiento administrativo acaba de comenzar con la incoación del expediente. La casona de la coruñesa calle Damas, propiedad de la familia Franco, pasa a estar catalogada, pero además ve reconocida su singularidad artística y arquitectónica, como reclamaba el Concello de La Coruña, impulsor de la declaración BIC. La protección trae aparejadas una serie de obligaciones para los Franco: tendrán que permitir el acceso al interior de Cornide a los técnicos de la Consellería de Cultura y, eventualmente, abrir sus puertas al público para «su visita pública gratuita un número mínimo de cuatro días al mes durante, al menos cuatro horas al día», pendientes de definir.

En su resolución en el DOG, la Consellería estima que la Casa Cornide «bien se puede considerar un monumento de carácter singular que constituye un ejemplo muy escaso de la arquitectura residencial diseñada y construida en la época de la Ilustración en Galicia, con una gran calidad material y de composición y un grado muy alto de integridad en sus estructuras y formalización». «Es un edificio noble de estilo tardobarroco, cosmopolita y francés, sin apenas precedentes en Galicia, que necesitaba para su construcción de un prestigioso arquitecto y con buena formación, capaz de materializar un edificio único entre los otros edificios residenciales existentes en la ciudad», recoge el texto oficial.

Respecto al interior del inmueble, Cultura razona que «el devenir histórico de la Casa Cornide y sus diferentes poseedores y usos propiciaron la probable desaparición de pertenencias que habían estado relacionadas con sus moradores originarios», la familia del polígrafo José Cornide, si bien evalúan a partir de imágenes aportadas al expediente que su decoración actual «parece evidenciar un gusto anticuario, ecléctico e historicista». La Consellería admite que no ha podido recabar información de primera mano acerca del interior de Cornide, aunque esto «no altera el valor, significado ni cualidades de la generalidad del inmueble». Eso sí, advierte que «el proceso de instrucción del expediente incoado requiere del acceso a su interior» como establece la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia. Consultados acerca de esta situación, los representantes legales de la familia Franco en este concreto asunto —el despacho coruñés Talín Ferreiro— han declinado hacer valoración alguna.

Para los técnicos de la Consellería, «todos los cambios sufridos a lo largo de su dilatada historia no desvirtuaron su autenticidad, ni impiden apreciar sus características relevantes o atributos que evidencian su integridad», y reconocen que «el estado general de conservación de la envolvente exterior del edificio es bueno», con pequeñas «alteraciones» indicadas por el Concello en su informe.

Por todo ello, estiman que «la casa de los Cornide, símbolo del poder señorial, reúne valores históricos y arquitectónicos y sobresale por su singularidad al fusionar cierto carácter militar definido por la robustez de su aspecto pétreo, sus elementos barrocos propios del hacer autóctono y su carácter cosmopolita propio de la primera Ilustración». «Son muy pocos los edificios gallegos que pueden identificarse con un estilo de raigambre rococó de una manera tan evidente», lo que subraya «su excepcionalidad artística en el contexto arquitectónico coruñés , o incluso en el gallego».

La Xunta se da ahora un plazo máximo de dos años para finalizar la tramitación de la declaración BIC del inmueble. De no concluirlo en este tiempo, «se producirá la caducidad del trámite y el final del régimen provisional establecido», que no va a ser menor. Según establece la legislación y reproduce la resolución publicada, Cornide tendrá desde ya «la máxima protección y tutela» de los poderes públicos. A partir de ahora, sus propietarios tendrán que solicitar autorización a la Dirección General de Patrimonio Cultural en caso de querer realizar intervenciones en el edificio, además de asumir la obligación de «conservación, mantenimiento y custodia».

Se impone además la obligación de permitir el acceso a los técnicos de Cultura «habilitados para la función inspectora, al personal investigador y al personal técnico de la Administración», junto a la ya referida obligatoriedad de «permitir su visita pública gratuita un número mínimo de cuatro días al mes durante, al menos, cuatro horas al día, que serán definidos previamente». Por último, «cualquier pretensión de transmisión onersoa de la propiedad (...) deberá ser notificada» a la Consellería, identificándose no solo el comprador, sino también «el precio y las condiciones» de una hipotética compraventa.

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